Revista Velvet | Kate Middleton: La construcción de una reina
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Kate Middleton: La construcción de una reina

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Kate Middleton: La construcción de una reina

POR admin | 02 abril 2023

Considerada una ‘alumna ejemplar’ en los códigos y etiquetas de palacio desde que se puso de novia con William, hoy la nueva princesa de Gales se prepara para su rol mayor. Desde ya demuestra que tiene las habilidades suficientes para un futuro al que quiere ponerle su sello.

por Lucy Willson

“Joven linda y coqueta / mostrando y contagiando a la multitud / su alegría y juventud”. El grupo Chancho en Piedra entona así Eligiendo a una reina, popular canción de estos músicos chilenos que ironiza sobre las candidatas a concursos de belleza que quieren ponerse una corona. Pero al otro lado del Atlántico, esa descripción define perfecto la temperatura que envuelve a Kate Middleton (41) frente a los medios británicos que siguen cada uno de sus movimientos y que la quieren pronto con tiaria. En el papel es Camilla la reina consorte que caminará con Carlos III en la próxima ceremonia de coronación del sábado 6 de mayo, pero en Londres ya fantasean con la glamorosa mujer de William como la monarca perfecta.

Oficialmente hoy es princesa de Gales, pero ya las cámaras han advertido un cambio en su impronta en terreno, especialmente, luego de que cumpliera 40 años en enero del año pasado. En solitario, sin la tensión que imprimía cada día la presencia mediática de su cuñada Meghan, el camino se despejó para una titularidad más fluida en la oleada de compromisos públicos que lidera.

De hecho, las confesiones en el documental de Netflix y aquellas escritas por su cuñado Harry en la autobiografía Spare -que la expusieron de manera poco favorecedora (en el libro narra que ella lo alentó -junto con William- a usar el famoso disfraz de nazi, también aparece que puso cara de asco cuando Meghan le pidió un labial antes de una conferencia de prensa conjunta de las dos parejas y que la hizo llorar a pocos días del matrimonio por el famoso ajuste de vestido para la pequeña Charlotte, entre otras anécdotas), no cayeron nada de bien en el público inglés y comentaristas de la monarquía. Hubo solidaridad transversal con ella.

Por lo anterior, desde inicios de este año han aplaudido la distancia del drama que exhibió Kate en cada compromiso público. Fue leído como un ejercicio de “altura de reina” que ya estaba adoptando con éxito. Especialmente se alabó que compartiera una sonrisa generosa y proximidad con las familias, mientras el mundo completo conocía incómodas intimidades de la familia real gracias a la indiscreción de Harry.

Look & Feel

Siempre foco de los analistas de moda, la nueva princesa de Gales empezó a recoger nuevos comentarios por sus elecciones de ropa. El adictivo programa web semanal Palace Confidential, del Daily Mail (disponible cada jueves en YouTube), apunta que desde que cumpliera 40 años su apariencia había experimentado un giro visible en sus looks. ¿Cuáles? Menos dependientes de tradiciones de palacio y mostrando su personalidad y sello propio.

Ejemplos de lo anterior son sus apuestas más atrevidas en premieres de alto perfil, como el vestido dorado Jenny Packham para la última película de James Bond, el diseño Roland Mouret de hombros descubiertos para la cinta Top Gun: Maverick y un blanco Alexander McQueen para la entrega de los premios del cine británico Bafta (el Oscar local). Este último ya lo había utilizado hace cuatro años en el mismo evento y este año ella lo ‘refrescó’ con unos largos guantes de ópera negros, que muchos vieron como un sensual giño cinematográfico a Rita Hayworth en el clásico Gilda.

En esta construcción de imagen ha sido relevante la relación que ha establecido con su estilista, Natasha Archer. Ella es parte del staff desde 2007, cuatro años antes de que Middleton se casara con William. La profesional partió como asistente personal en el Palacio de Kensington y está casada con el fotógrafo real Chris Jackson. Conoce los códigos reales, pero es joven y moderna como la actual princesa de Gales.

Otra persona clave en este refresh de imagen es su nueva secretaria privada, Alison Corfield, quien reemplaza a Hannah Cockburn-Logie, quien renunció al cargo en septiembre del año pasado. El Evening Standard publicó que se trata de una “gurú” de las relaciones públicas “con una reputación formidable, un currículum impresionante y una energía ilimitada”.

Una fuente del palacio le dijo a The Sunday Times: “Alison encaja de manera inusual”. Con una carrera brillante en Virgin, política y hasta con Jamie Oliver, Corfield está en la línea de un recambio interno por profesionales que lleguen desde el sector privado.

Antes del arribo de esta experta en comunicaciones, Kate Middleton ya ha exhibido características personales que quiere que el pueblo británico conozca de ella. Allí está su pasión por los deportes (practicarlos, no sólo alentar desde las gradas) y la música. Flautista y pianista, nuevamente tocó este último instrumento para las cámaras en las últimas fiestas navideñas. Judi James compartió su análisis de Kate durante el compromiso y le dijo a Express que la Princesa de Gales mostró carisma y calidez.

Esta nueva forma de desenvolverse ha despertado una diversidad de análisis, como los que ha dado en distintas ocasiones Darren Stanton, inglés experto en lenguaje corporal que afirmó a la popular plataforma femenino PureGlow que la princesa muestra signos de ser “más segura y estable”,  especificando que ella está “adoptando un sentido personal de poder” en su posición dentro de la realeza, incluso, superando a su marido en cuanto a confianza frente a las multitudes.

Stanton ya la visualiza en una posición superior: “De sus apariciones recientes, está claro que Kate ahora ha asumido y desarrollado las habilidades que necesita para convertirse eventualmente en reina”.

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