Revista Velvet | Cómo el éxito del Açaí amenaza profundamente al Amazonas
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Cómo el éxito del Açaí amenaza profundamente al Amazonas

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Cómo el éxito del Açaí amenaza profundamente al Amazonas

POR Sole Hott | 17 marzo 2022

En los últimos años, el açaí pasó rápidamente a convertirse en una fruta reconocida en el mundo. Y así como conquistó paladares siendo catalogado como un superalimento, su producción se disparó. Con ello, esta fruta típica del Amazonas no solo ha generado millones de dólares en ganancias, sino también empleos para infinitas familias de Pará, estados al norte de Brasil.

Sin embargo, esta alta demanda le ha pasado la cuenta al Amazonas. Y así lo evidencia un nuevo estudio brasileño, el que arrojó que el cultivo de açaí está afectando profundamente la biodiversidad del Amazonas. De esta forma, árboles que eran símbolo de la Amazonía, están desapareciendo por darle espacio a los campos de monocultivo de esta fruta tan apetecida.

El efecto es tal, que los mismos científicos lo llaman la “açaización del Amazonas”. “Durante los últimos 20 años, las áreas del bosque donde se cultivaba açaí junto con otras especies han sido completamente ocupadas por las palmeras frutales”, dice a BBC News Brasil el biólogo de Pará, Madson Freitas, autor principal del estudio.

Según las autoridades, se han implementado reglas para proteger la biodiversidad amazónica, y los productores aseguran seguirlas mientras niegan dañar el bosque. Sin embargo, a los ojos de los científicos, el cultivo del açaí está provocando cambios irremediables y profundos en el bosque amazónico, los que podrían desestabilizar todo el ecosistema.

El açaí siempre ha sido parte de la dieta de la población del norte del Brasil, donde tradicionalmente se come con harina y pescado. Este pequeño fruto oscuro es rico en antioxidantes y fibra. Además, por su alto valor energético, hoy se encuentra en forma de pulpa congelada, en polvo o como ingrediente de otros productos en países latinoamericanos, en Estados Unidos y e incluso en los Emiratos Árabes Unidos.

Brasil concentra alrededor del 85% de la producción mundial de açaí, con un promedio anual de 1,5 millones de toneladas entre 2015 y 2020. Y solo Pará produce el 95% del total. Actualmente existen alrededor de 212.000 hectáreas dedicadas al cultivo de esta fruta. Es más, según la Federación de Industrias del estado de Pará, entre 2011 y 2020 las exportaciones en Brasil aumentaron en casi un 15.000%. De 40 toneladas en 2011, Brasil alcanzó 5.363 toneladas exportadas en 2020. Y aún así, solo un 1% se exportó en 2020. 

De ahí que el estado elegido para el estudio haya sido Pará. El cual fue publicado en la revista académica Biological Conservation, analizó 47 áreas en la desembocadura del río Amazonas en dicho estado.

La investigación comenzó en 2013. La primera señal de problemas fue la ausencia de especies arbóreas típicas de la zona donde hay monocultivos de açaí. Muchas de ellas brindan sombra a otras especies y son refugio a la fauna local. Además, ayudan a reciclar nutrientes del ecosistema amazónico. Lo que descubrió el equipo investigador, es que muchas de las especies fueron cortadas por cultivadores de açaí. Se quitan para hacer espacio para plantar y dejar que les llegue sol, ya que la sombra puede retardar su crecimiento.

Quienes se dedican al açaí afirman que su cultivo le cambió la vida a muchos paraenses, y que genera, directa o indirectamente, empleo para unas 5.000 familias. Y es que, en un comienzo, la explotación de este fruto era solo extractiva. Pero desde la década de 1990 se implementó el manejo de plantaciones nativas y cultivos en llanuras aluviales y tierra firme. Y, según los expertos, es precisamente este cambio lo que afecta al ecosistema local. Además, afirman que no siempre se cumplen las reglas. 

Esta normativa, creada en 2013 por el gobierno de Pará, regula la producción de palmito y açaí. La legislación dice que los productores deben adoptar “técnicas de formación y manejo adecuadas a la sostenibilidad de la especie” y establece la extracción de un máximo de 200 tallos de açaí y el manejo de hasta 400 matas por hectárea.

Los productores aseguran respetar las reglas y niegan cualquier tipo de cambio en el ecosistema local, así como también la extracción de especies para el cultivo de açaí. Por su parte, las industrias que compran el açaí y lo revenden fuera del estado, también aseguran que el cultivo se realiza de acuerdo con las normas.

Más allá de cumplir o no las reglas, lo cierto es que el Amazonas está resintiendo el cambio.

 

 

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