Revista Velvet | Fabio Belnome, dejó todo para recorrer el mundo en un Fiat Marea del ’98
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Fabio Belnome, dejó todo para recorrer el mundo en un Fiat Marea del ’98

Fabio Belnome, dejó todo para recorrer el mundo en un Fiat Marea del ’98
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Fabio Belnome, dejó todo para recorrer el mundo en un Fiat Marea del ’98

POR Ignacia Castillo | 20 julio 2026

El español dejó su trabajo, su casa y su vida en Barcelona para recorrer el mundo en un Fiat Marea de 1998. Ya ha cruzado más de 50 países, dormido cientos de noches dentro del auto y convertido la carretera en su hogar.

Fotos Pedro Magnere y @volatadipeluca

Esta podría ser la típica historia de Wanderlust sobre un europeo que decide recorrer el mundo buscando aventuras. Excepto por un detalle: Fabio Belnome lo hace conduciendo un Fiat Marea de 1998 que compró por apenas 900 euros.

Tiene 35 años, es catalán y resume su origen entre risas: “Born and raised in Barcelona”. Desde hace casi tres años vive prácticamente dentro de ese auto, recorriendo continentes, cruzando fronteras imposibles y documentando el viaje para miles de seguidores en redes sociales.

Esta aventura comenzó en 2023, cuando creó su cuenta de Instagram @volatadipeluca, una frase italiana sin demasiado sentido concreto, pero que en España se popularizó para hablar de una fiesta descontrolada o algo que “te vuela la cabeza”.

“Puede significar muchas cosas: la peluca al viento con el coche andando o que te explote la cabeza por algo que pasa. Cada uno le da su interpretación”, explica.

En un inicio, el canal estaba dedicado únicamente a contenido de autos. Pero un año después decidió comprar este Fiat Marea casi treintañero para cerrar la temporada con una aventura distinta: manejar desde España hasta Cabo Norte, en Noruega, y desarmar el auto al llegar.

Nada salió según lo planeado. El viaje –13 mil kilómetros ida y vuelta atravesando ocho países– se volvió viral. El Fiat sobrevivió, Fabio se encariñó con él y sus seguidores pasaron de 10 mil a 60 mil. “Ahí pensé: ¿qué pasaría si ahora me voy a Japón?”, recuerda Fabio.

La pregunta terminó cambiándole la vida. Renunció a su trabajo como director de ventas B2B de una cadena de restaurantes, terminó su relación, dejó su departamento y partió nuevamente a la carretera.

DORMIR DENTRO DEL FIAT

El segundo viaje fue todavía más ambicioso: 30 mil kilómetros desde Barcelona hasta Japón, atravesando 24 países en cuatro meses. Después, envió el auto en barco a Canadá y comenzó la tercera temporada de la travesía: cruzar América desde el círculo polar ártico hasta la Patagonia.

“Partí en Toronto el 16 de septiembre de 2025. Ocho meses y 51 mil kilómetros después llegué a Santiago”, resume. El conteo va así: el auto ha estado en 52 países y él ha estado en diez más. Por ahora les falta recorrer África, casi todo el sudeste asiático, la parte baja de Asia Central y China.

-¿Cuánto manejas al día?

-Unas cinco horas, porque cada día tengo que editar contenido y eso me toma otras cinco horas. Junto con comer y dormir, eso ya es todo mi día.

-¿Duermes en el auto?

-Sí, salvo cuando el coche está en el taller, en el puerto o estoy en ciudades grandes, como Lima, Ciudad de México o La Paz, donde no puedo estacionar y dormir e incluso puede ser peligroso. Ahí me quedo en un hostal.

-¿Es cómodo?

-La verdad es que sí. Duermo bastante bien. Igual sentado toco arriba y abajo. Si midiera un centímetro más ya no cabría. Saqué el asiento del copiloto y armé una base con una maleta para hacer una especie de cama con el asiento de atrás.

-¿Siempre viajas solo entonces?

-Tengo un asiento extra por si acaso. Lo tuve que poner para cruzar Turkmenistán, un país donde no te dejan estar solo. Es una dictadura y tienes que estar siempre con alguien. Cuando entras ves un edificio enorme y blanco con una foto del dictador. Es de película. Había un tipo esperándome en la frontera desde Irán. Se subió al coche y estuvo cuatro días conmigo recorriendo el país. Ese fue su rol, estar conmigo. Cuando llegamos a la frontera con Uzbekistán se fue.

EL VIAJE QUE LE CAMBIÓ LA VIDA

Aunque su cuenta nació en 2023, Fabio dice que la idea de transformar el viaje en un estilo de vida apareció un año antes, durante una travesía en moto por India. “Alquilé una moto en Delhi e hice todo el norte de India. Me encantó la experiencia”, dice.

El primer día, saliendo de Delhi, una lluvia destruyó su celular. “Me dio un ataque de ansiedad porque ahí tenía toda mi manera de comunicarme, moverme y organizarme”, recuerda.

Compró otro teléfono y solo consiguió entrar a Instagram. Entonces creó un grupo con familiares y amigos para contarles lo que le había pasado e ir relatando todo lo que iba viviendo.

“Les mostraba lo que comía, lo que hacía, y todos me decían que estaban enganchados. Le di vueltas y pensé que quizás a la gente sí le interesaba ver a alguien perdido por el mundo. Cuando volví a España dije: ‘Voy a hacer todo lo posible para que esto sea mi vida y mi trabajo. Ahí cree @volatadipeluca”, dice.

-¿Por qué contenido de autos?

-Los autos me gustan por pasión, aunque de mecánica no tenía idea. He ido aprendiendo conforme ha ido pasando el viaje.

-¿Y por qué precisamente un Fiat Marea de 1998?

-Yo quería un auto de menos de mil euros. Pero cuando tienes ese monto no eliges tú al coche: el coche te elige a ti. Porque hay muy pocos y muy malos. Este era el único que costaba 900 euros. Si te soy sincero, cuando lo vi en persona, te juro que noté algo con ese coche, como si hubiese sido mío en otra vida. Ahí mismo lo compré.

Fabio reconoce que hubo varios países que enfrentó con miedo antes de entrar. México fue uno de ellos. “Los mexicanos me escribían mails diciéndome literalmente que me iba a morir. Llegué con un miedo brutal”, cuenta.

Antes de cruzar retrasó tres días la publicación de su contenido para no mostrar su ubicación en tiempo real. Finalmente recorrió más de 7 mil kilómetros en 31 días sin problemas.

Irán también lo enfrentó con dudas. “Firmé un contrato conmigo mismo. Podría haber ido por otro lado, pero quise cruzarlo. Fue justo antes de la guerra. Ahora no sería viable”, dice.

-¿Qué paisaje te dejó sin palabras?

-El Salar de Uyuni. Creo que es lo más bestia que he visto en todo el mundo. Fui a las cuatro de la madrugada para ver el amanecer. Tu ojo no logra entender qué sucede en ese sitio. Es precioso.

-¿Y algún lugar que no te haya gustado tanto?

-Creo que cada sitio tiene lo suyo. No hay ninguno donde diga: “Aquí no volvería”.

-¿Y la gente?

-Creo que casi todo el mundo es buena gente. Uno viaja con muchos prejuicios, pero después compartes una comida y te das cuenta de todos son majísimos.

CHILE: COMPLETOS Y CARRETERA AUSTRAL

Después de atravesar decenas de países, Chile terminó convirtiéndose en una de sus grandes sorpresas. “Cuando llegué a la Carretera Austral realmente aluciné con los paisajes. Lo comparo con Alaska o Canadá, con montañas nevadas, lagos y naturaleza, pero es incluso más bonito”, afirma el español.

-¿Algún otro lugar favorito?

San Pedro me flipó. Todo Atacama es impresionante con sus atardeceres. Punta Arenas también me gustó mucho, y Puerto Natales. Y la Carretera Austral me la llevo para toda la vida en la cabeza. Me gustaría hacerla de nuevo, pero en el otro sentido.

-¿Y los chilenos?

-A veces me cuesta entenderles lo que hablan. Hay conversaciones donde no entiendo una frase completa. Y eso que viví un año entero con dos chilenos en Australia.

-¿La comida chilena te gustó?

Los completos me parecen el mayor invento del mundo. Lo máximo. Y estoy de acuerdo con la cantidad de palta que le ponen a todo, es un inventazo de la historia.

-¿Volverías?

100%. Mucha gente me dice: “Te faltó ver esto o lo otro”. Pero yo no me estoy perdiendo absolutamente nada. Puedo dejar de ver una montaña o una playa, o no probar una comida. No lo puedo hacer todo y tampoco quiero hacerlo todo. Es el viaje que me toca vivir.

EL FIN DEL MUNDO

Fabio cuenta que planea siempre todo lo que quiere hacer, definiendo desde dónde va a partir, a dónde va a llegar, y más o menos dónde quiere estar cada día del mes, de manera de “tener algo de estructura” en su vida. “Si luego lo cumplo o no, ya me da igual”, advierte, comentando que puede ser flexible.

Cuenta que lo más difícil que le ha pasado en la ruta también terminó convirtiéndose en uno de sus recuerdos favoritos. Mientras cruzaba Rusia rompió el cárter (donde va el aceite del motor) justo un día antes de que venciera su visa.

“Es como romper la pantalla del iPhone. Estás jodido”, resume. Estaba tirado en el suelo, casi llorando, cuando un ruso se le acercó y le dijo una sola palabra: “Pivo”, cerveza. “Estuvimos toda la noche de juerga. Fue brutal: la noche más dura fue también la más divertida de todas. Es impresionante. Y lo logré”.

-¿Cuál ha sido el momento más emocionante de todos?

-De este viaje: la llegada a Ushuaia. Hay una curva y de repente aparecen las dos torres con el nombre de la ciudad. Aparte pasaron un montón de seguidores. Ahí se acaba el mundo. No hay más carretera. Yo estaba casi llorando.

-Si tuvieras que hacer un ránking de países y sus características, ¿cómo sería?

-La carretera más bonita: la Austral. La comida más rica: Argentina. Cada día probaba un alfajor nuevo y lo documentaba. Lo más loco: Mongolia. Es el país más deshabitado del mundo, así que paraba el coche en medio de la carretera, tiraba fotos y no pasaba nadie. Los más hospitalarios: Asia Central, Kirguistán, Uzbekistán y los rusos. Me paraban por la carretera y me daban de comer, solo por ser extranjero.

-¿Qué has aprendido en este viaje?

-Que no necesito casi nada, todo cabe en una mochila. También me cambió la visión sobre algunos países que pensé que serían más feos o peligrosos. Lo otro es que, al final, las cosas siempre se terminan arreglando, aunque en el momento esté complicada la situación.

-¿Tus seguidores qué te dicen?

-Siempre son mensajes de amor y de apoyo. Reconocen el coche desde lejos, me invitan a comer, me dan alfajores, me invitan a sus casas. Es muy bonito.

-¿Qué viene ahora?

-Vuelvo a España unas semanas. Quiero relajarme, dormir en una cama, ducharme todos los días y comer rico.

-¿Y después?

-En agosto habrá nueva temporada, nuevo destino… pero con el mismo coche.

-¿Cómo te imaginas el futuro?

-Tengo dos sueños en la vida. Uno es dar la vuelta al mundo en auto, que ya lo estoy haciendo. El otro es ser padre. Espero cumplir también ese.

 

 

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