Revista Velvet | Level Up: Este mes probamos bádminton
Entrevistas

Level Up: Este mes probamos bádminton

Level Up: Este mes probamos bádminton
Entrevistas

Level Up: Este mes probamos bádminton

POR Sole Hott | 13 julio 2026

Ojos que no ven, pluma que se pierde

Al descubrir que los deportes con raqueta no se me dan tan mal como creía, refloté uno de mis favoritos de pequeña: el bádminton. Sin embargo, no recordaba lo rápido e intenso que podía ser y esa pluma inofensiva, tiene más poder del que aparenta.

La cancha es más pequeña que la de tenis, la raqueta es más liviana y no se juega con una pelota, sino con una pluma. Si bien puede sonar más fácil que otros deportes de raqueta, lo cierto es que los remates de los deportistas élite pueden alcanzar los 400 km/h.

Parte del programa olímpico desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, es considerado uno de los deportes de raqueta más rápidos del mundo: el bádminton combina velocidad, precisión y resistencia. Los jugadores deben enviar una pluma o volante por encima de la red para sumar puntos, en encuentros que destacan precisamente por sus espectaculares reflejos, desplazamientos explosivos y estrategia constante.

Con mi leve experiencia positiva en el tenis, decidí darle otra oportunidad a las raquetas y, sobre todo, a una que le tenía un recuerdo con cariño de infancia. Alguna vez mis papás me regalaron un set de bádminton para Navidad y lo usamos hasta que la malla falleció y las plumas desaparecieron. Eso sí, el bádminton no es una disciplina como el pádel o el pickleball, que están de moda y abundan las canchas para practicarlo. No es tenis tampoco, por lo que encontrar un lugar no era fácil. Y es ahí donde aparece Makarena Arriagada, atleta paralímpica de bádminton.

PRIMERA LECCIÓN: ES MÁS RÁPIDO DE LO QUE SE VE

Maka nació con una amputación congénita del tercio superior del antebrazo izquierdo. Una condición que no detectaron hasta el momento de su nacimiento. Como no es natural nacer con amputaciones y malformaciones, la única justificación que hay es que se asocia al uso de los transgénicos que hubo en los años 90.

Pero esta discapacidad no fue impedimento para que practicara deportes y, antes del bádminton, jugo fútbol y se dedicó al atletismo. Una lesión le alejó de las pistas y terminó con una raqueta de bádminton en la mano. Hoy, representa a nuestro país a nivel internacional.

Para nuestra sesión de bádminton nos encontramos en el Centro de Entrenamiento Paralímpico, al interior del Parque Estadio Nacional.

Una vez ahí Maka arma la red, me explica las líneas y las reglas, desde la puntuación, que va hasta los 21 puntos, hasta cómo sacar y dónde pararse para recibir. Comenzamos a jugar en modo feliz y al poco andar me di cuenta que recordaba bastante bien el juego y que efectivamente era algo que me gustaba y se me da. Y cuando llevábamos varios minutos hablando del deporte paralímpico, los entrenamientos, su rutina y su historia, me dice: “Ahora en serio”. Y ahí la historia cambió.

Efectivamente yo recordaba un juego de hermanas en el jardín, quizás mi papá alguna vez le metió algo más de potencia, pero jugaba con tres hijas mujeres. Por lo que el objetivo principal era jugar en familia, pero nada competitivo. Pues bien, la práctica real es totalmente alejada de esa imagen tranquila y liviana que yo tenía donde la pluma vuela tranquilamente por los aires.

Solo diré que cuando íbamos 15-3, yo abajo, Maka dijo: “Creo que podemos seguir jugando sin contar puntos”. Y es que la intensidad que tiene el bádminton es única. No solo los puntos son rapidísimos, sino que debes moverte muy rápido por la cancha. Y aunque parezca pequeña, se hace gigante cuando la pluma pasa por encima de tu cabeza. Además, como la raqueta es liviana, debes pegarle con mucha potencia para que agarre la velocidad necesaria para pasar la red y caer, evitando que tu rival llegue a ella.

Es un deporte muy rápido y en el que literalmente el que pestañea pierde. Varias veces me vi encandilada por la luz del techo, perdiendo la visión por segundos valiosos que terminaron en puntos a favor de mi rival. Sacas y debes moverte, además de buscar la forma de que tu rival no llegue a tus plumas.

A los pocos minutos estaba transpirando como en una clase de HIIT, y ahí entendí porque el pasado velocista de Maka en el atletismo aquí le juega a favor. Ella no derramó una gota de sudor, y yo no puedo decir lo mismo.

Hay que tener reflejos, adelantar vuelos y tener la capacidad para responder con desplazamientos explosivos, estos últimos, los que cansan y los que, evidentemente, requieren de práctica para poder reactivarse una y otra vez en pocos segundos.

Por último, la estrategia.

Después de algunos minutos jugando y en los que Maka ganaba puntos fácilmente, me dice: “Sole, me estás tirando todas las plumas a mi derecha, que es el brazo que tengo, cambia la dirección hacia donde podría perder el equilibrio”.

Lo que Maka no sabe es que nunca me fijé en el brazo, solo buscaba pegarle a la pluma y que cruzara la red. Porque, insisto, se ve fácil pero no es tan simple marcar puntos. Entonces, entre la dirección, la intensidad que hay que meterle y lograr que caiga dentro de las líneas, otras cosas salen mal… como mi estrategia. La mía era pésima. ¿El resultado? No necesito decir quién ganó, pero estuvimos más de una hora jugando bádminton y terminé igual de cansada que haciendo cualquier otro deporte. Además, la Maka dijo que era buena y me tomé muy en serio su comentario, es la experta.

SEGUNDA LECCIÓN: EL DEPORTE COMO TERAPIA

Si bien Maka hoy es atleta paralímpica, lo cierto es que nunca vio el deporte como una vía de superación, o al menos, no lo vio así en un comienzo. Para ella, el deporte era algo para mantenerse saludable y como en su familia no había mucha cultura deportiva, estaba muy alejada de este mundo. Y no fue hasta un periodo de su vida en el que comenzó a buscar su identidad, su lugar e incluso aceptación en grupos sociales, que llegó al fútbol. Sin embargo, sufrió una lesión y fue ahí cuando se dio cuenta que extrañaba esa sensación de moverse, y lo único que podía hacer era correr.

“Tenía un problema de aceptación con mi cuerpo y mi discapacidad, y correr desafió mi condición, porque yo salía muy tapada y eso no era viable, sobre todo en verano. No me gustaba que me miraran o me preguntaran, no tenía asumida la discapacidad”, comenta Maka.

Fue así como comenzó un trabajo de superación y el tiempo le demostró que tenía condiciones para el deporte. Fue así como llegaron cambios positivos a nivel físico y mental.

“Empecé a salir a la calle menos tapada. Me demoré, pero gracias al correr logré florecer y me empezó a dar lo mismo que la gente me dijera cosas o me preguntaran”, sostiene.

Consciente de su talento, llegaron las ganas de desafiarse y aceptarse físicamente. Y pasar de una vida de ir al gimnasio y querer bajar de peso y no lograrlo, a bajar 15 kilos en siete meses. “Fue un cambio brutal. El atletismo fue una etapa muy importante, me mostró un mundo que no conocía”, agrega.

—¿Cómo llegas al bádminton?

—Como consecuencia de una lesión de cadera y una operación, pero ya tenía ese apego de querer hacer deporte. Y llegó a transformar una etapa que venía desgastada del atletismo. Si bien partió como un duelo, pasé a ser una jugadora de bádminton que al poco tiempo descubrió un deporte que me llenó más que el atletismo, un deporte maravilloso y una oportunidad.

Sin trabajo, con una operación de cadera por pagar y sus recursos gastados en el ateltismo, Maka no tenía el mejor escenario. Pero es ahí cuando su doctor le sugiere el bádminton, precisamente por sus capacidades de velocista. Si bien era un deporte diferente y no creía cumplir las expectativas, sus ganas de moverse eran mayores.

Actualmente es Terapeuta Ocupacional, certificada como Gestora de Inclusión Laboral, rol que desempeña en la empresa SHIMIN. Trabaja a tiempo completo, pero con flexibilidad laboral para poder complementarlo con el deporte y las competencias. Además, eventualmente hace charlas motivacionales, algo a lo que le gustaría darle más tiempo.

Maka entrena casi todos los días, combinando sesiones de cancha con preparación física, además de running los fines de semana. Prácticamente entrena todos los días de la semana y los horarios suelen ser luego de su jornada laboral. Su próximo desafío son los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 en Colombia a mediados de julio, para luego viajar a Brasil y Lima. Siempre con mira a los Juegos Panaparamericano de Lima 2027.

—¿Cuáles son las principales diferencias con el bádminton tradicional?

—En mi categoría, que es la SU5, no hay diferencia con el tradicional, es el mismo espacio y reglas. Otras categorías si tienen variaciones.

—¿Qué tiene el bádminton, a diferencia de otros deportes con raqueta?

—El bádminton es de mucho respeto y protocolo. Es un deporte muy desafiante y rápido, tienes muy poco tiempo para pensar antes de responder, lo que también te hace estar más activo y reactivo. Te mantiene en un estado adrenalínico alto, ningún punto es igual al otro. Es un deporte que te llena. Muchas veces llego cansada después del trabajo y al poco tiempo me cambia el ánimo. Te estimula, te vuelve a conectar con lo que eres.

—¿A nivel físico, cuáles son los beneficios de este deporte?

—Trabajas mucho la fuerza y potencia de piernas y brazos. Es un deporte donde la agilidad prima, así como la resistencia, cada punto es un trabajo de HIIT. Entonces la capacidad cardiovascular es muy necesaria. Dicen que los deportes de raqueta aumentan tus años de vida por el desgaste físico y mental que requieren, y lo es. Tienes que ser ágil y flexible, porque es multidireccional.

TERCERA LECCIÓN: SÍ SE PUEDE

—¿Alguna vez pensaste en ser parte del Team Chile?

—Nunca en mi vida. Jamás lo vi como una probabilidad. Cuando era niña no tuve cercanía alguna con la selección o un ejemplo cercano, y recién empecé a competir a nivel universitario. Ya con eso sentía que estaba transformando el mundo, pero no sabía que se podía hacer un poco más. Cuando fui a mi primera competencia internacional tenía unas mariposas en la guata que nunca más dejé de sentir. Y ahí dices “cómo agarre tanto vuelvo”, y sientes orgullo de ser parte de los seleccionados con la bandera de Chile en el pecho. Me encanta poder hacerlo.

—¿Cómo ves el deporte paralímpico en Chile?

—Desde que yo partí en 2014, hasta la fecha, ha tenido un gran crecimiento. Hay más representantes de cada deporte y hay más disciplinas que han surgido como paradeportes, pero siento que todavía está muy centralizado en Santiago. Yo tuve que venirme a la capital para desarrollarme en mi disciplina y, como es un deporte de poca práctica, no hay muchos espacios ni entrenadores. Creo que vamos en vías positivas, pero aún se puede explotar más.

—¿Es difícil ser atleta paralímpico en Chile?

—Es difícil ser deportista en Chile por temas de infraestructura y de financiamiento, hasta que obtienes una medalla. Pero para eso hay un proceso, años de trabajo y entrenamiento. Y eso conlleva un financiamiento alto que recae en la familia y si no lo hay el atleta se pierde. En el deporte paralímpico hay costos que no se ven, como quienes requieren de un tercero para el traslado. Siempre dependerán de alguien más. Creo que vamos creciendo y hay potencial, pero hay que dedicarle los recursos correspondientes.

—¿Qué le dirías a alguien con discapacidad que quizás cree que no puede hacer deporte?

—Que están equivocadas y que hay un universo de oportunidades en el deporte. No tengan miedo, hay habilidades que vamos descubriendo en el camino. Es super fácil autosabotearse, yo misma me marginé y hoy digo soy deportista paralímpica. Estuve mucho tiempo escondiéndome sin darme cuenta de que el deporte transforma vidas y te hace querer superarte y te desafía constantemente. Es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Si no les gusta el bádminton no importa, siempre hay algo más. Hoy agradezco al deporte por la persona en la que me he convertido, por los valores que he adquirido, y también por los buenos y malos resultados, porque creo que gracias a eso hoy soy más fuerte y disfruto la vida mucho más que antes de la Maka que no hacía deporte.

Te puede interesar