Actriz y corredora. Así se define Victoria De Gregorio Aninat en su cuenta de Instagram. Pero esta destacada artista, que ha interpretado papeles en Demente, Al sur del corazón y La ley de Baltazar, tiene mucho que contar, incluso montó un taller de teatro en el Centro Penitenciario Femenino de Santiago hace un par de años. Y ahora la veremos en Canal 13, siendo parte del exitoso fenómeno de las teleseries verticales en Mira de quién te burlaste.
—¿Cuál es el mayor malentendido que la gente tiene sobre ti?
—Mi sobrenombre. Por lo general nadie me dice Victoria, todos me conocen como Vica. Pero cuando las personas recién me conocen les cuesta aprenderse mi sobrenombre y me dicen Vico o Vinca, sobre todo Vico, y por más que los corrija, insisten con el Vico.
—¿Qué rasgo de tu personalidad te ha costado más aceptar?
—Soy muy indecisa y me cuesta aceptarlo hasta el día de hoy. A las cosas más simples les doy mil vueltas, como si fuese un problema enorme y es algo tan fácil como decidir qué comer en la noche con amigos, por ejemplo.
—¿Qué te hace sentir más orgullosa de la mujer que eres hoy?
—Que terminé una maratón. Creo que es la hazaña más grande que he hecho. Veo ese proceso y me doy cuenta de todo lo que entrené, lo disciplinada, lo terca y lo comprometida que soy cuando me pongo un objetivo claro. Me acuerdo de ese momento y me siento profundamente orgullosa de mí.
—¿Cómo era Victoria cuando tenía 10 años?
—Muy, muy, muy flacuchenta. Huesuda, chistosa, buena para el show y el chiste rápido, corría por todos lados con mucha energía, muy divertida.
—¿Qué recuerdo de tu infancia te hace sonreír de inmediato?
—Los almuerzos familiares de los domingos en la casa de mi abuela. Ella tenía una pieza donde guardaba toda su ropa de los años 60, nos vestíamos con esa ropa y preparábamos shows para la familia. También todas las tardes, las vacaciones y los momentos que pasé con mi prima, Pauli. Inventába- mos historias, personajes y aventuras. Todos los recuerdos que tengo con ella son momentos muy preciados.
—¿Qué sueño tenías de niña que todavía conservas?
—Viajar en casa rodante, me encantaría.
—¿Qué personaje te ha cambiado más personalmente?
—No sé si es un personaje, pero sí un proyecto. A mí me tocó interpretar a Miranda en la teleserie Demente, mientras estábamos en pandemia. El personaje era muy intenso, tenía una energía agotadora. Fue todo muy demandante y estábamos en pandemia. Entonces, solo iba al canal a grabar y volvía a mi casa a estudiar y así todos los días. Sin vida social y encerrados, ese proceso me afectó mucho.
—¿Qué papel te gustaría interpretar antes de cumplir una nueva década?
—Me encantaría hacer a algún personaje que involucre algún cambio físico o que tenga que aprender un deporte o habilidad nueva.
—¿Cuál ha sido el mayor desafío de trabajar como actriz?
—Cuidar la piel de tanto maquillaje.
—¿Cuál es tu placer culpable?
—Los reality shows, pero no todos. El último que vi fue Gran Hermano, el primero.
—¿Qué serie podrías ver una y otra vez?
—The Office y, últimamente, Heated Rivalry.
—¿Qué nunca falta en tu cartera?
—El protector solar, lo que no quiere decir que sea súper matea con eso. Pero siempre tengo uno.
—¿Cuál es tu ritual perfecto para un día libre?
—Salir a correr y tomar desayuno con mis amigas.
—¿Hay alguna tendencia que jamás usarías?
—Vestirme con algún patrón militar.
—¿Qué versión de ti ya no existe?
—La que estaba pidiendo permiso todo el tiempo.
—¿Qué te da paz hoy que antes no te la daba?
—Antes yo tenía FOMO (Fear of missing out), me cargaba perderme los eventos o las reuniones de mis amigos. Ahora tengo JOMO (Joy of missing out), es decir, al revés. No sufro por perderme nada, disfruto quedarme en la casa y aprendí a decir que no.
—Un lugar…
—Cualquier lugar en el sur de Chile, ojalá donde pueda correr.
—Un libro…
—Leo harto, pero elegir uno siempre me ha costado. La indecisión…
—Un aroma…
—Café recién tostado.
—Un miedo…
—Ir en bicicleta y chocar con alguien que abra la puerta de un auto.
—Un talento oculto…
—Hacer regalos, soy súper dedicada.