Fotos Pedro Magnere
La diseñadora vive desde hace tres años en Providencia junto a su marido Werner, su hija Uma y su perrita Nina. Entre tonos burdeos, objetos vintage, plantas, patrones y textiles, el espacio refleja una mezcla de nostalgia, color y memoria.
Volver al barrio de la infancia, para la diseñadora Kana Cussen, ha sido una linda etapa. Hace tres años dejó el departamento donde vivía en barrio Brasil y se instaló junto a su marido Werner, su hija Uma (8) y su perrita Nina en una casa familiar en Providencia, a solo dos cuadras de donde creció.
“Ha sido muy rico volver a los barrios de mi vida”, cuenta. “Están los abuelos cerca, el colegio y la oficina, y tiene esa vida de barrio donde puedes ir caminando a comprar o salir a comer”.

Socia de Grisanti & Cussen –oficina detrás de proyectos como Bidasoa, El Toro, Tigre, Jerónimo y Amor y Pasta– Kana habla de su casa como un espacio en movimiento: lleno de objetos, capas, texturas y recuerdos que mezclan distintas épocas.
Acá no hay minimalismo ni miedo al color. Por el contrario, hay plantas, animales decorativos, patrones, fotografías familiares, textiles y objetos vintage que conviven sin demasiadas reglas. “Es una mezcla entre gabinete de nostalgias, historia y curiosidades”, resume la diseñadora.
El comedor está dominado por un gran librero lleno de objetos heredados, revistas y piezas encontradas en mercados o persas. En el living, habitan los puzles hechos por ella misma, animales y libros decorativos. En todos los espacios hay plantas.

-¿Cómo definirías el estilo de tu casa?
-Me gusta que sea colorida y acogedora. Werner y yo hemos ido trayendo nuestras historias y nuestras vidas a través de objetos. Más que crear algo nuevo, fue colorear lo que ya veníamos construyendo. Y creo que convertirme en madre y trajo más color a mi espacio íntimo. Antes jamás hubiera tenido una casa rosa o burdeo. Ahora es más expresiva.
-¿Cómo conviven los integrantes del hogar en este espacio?
-Al final, más que tratar de lidiar con un orden nos entregamos al momento. Es lo que implica tener hijos y perros, cosas que se rompen y se mueven. Hay que disfrutar el espacio y no estar complicados. Las plantas también están super presentes. Me encanta cuando la hoja tapa la tele, como el plátano que tengo en el living.

-¿Cuál es tu paleta favorita de colores?
-Están todos permitidos. Paso por épocas, hoy ando con un gusto setentero. Me gustan los burdeos, los ocre y los verdes.
-¿Y en cuanto a telas o texturas?
-Más que un tipo de tela me gusta cómo se entrelazan distintas capas y patrones. Mezclar un papel mural con un tejido marcado, texturas tipo persa, manteles, el tapiz de las sillas. Es lo entretenido, crear una estética más atemporal y no tan definible.
-¿Qué tendencias en interiorismo ves?
-La biofilia, o vivir más rodeado de plantas, siempre se va a mantener, igual que el wabi-sabi, que rescata la nobleza del paso del tiempo y de los materiales. También creo que el maximalismo o exceso llegó para quedarse.

-¿Alguna tendencia que te guste mucho para ti?
-Siempre he tenido una fascinación por la estética de los años 60 y 70, todo el tema de los cromados, los brillos, los dorados y la moda. Lo interesante de hacer proyectos de interiorismo es que uno puede satisfacer cierta estética en esos procesos.
-¿Eres de comprar cosas o de reciclar?
-Ambas. Con Hugo, el tema de reutilizar siempre nos ha gustado, porque creemos que los espacios son más atemporales, y también compramos cosas y las customizamos. El diseño permite mandar a hacer tapices, imprimir papeles, hacer pantallas, encargar flecos. Somos unos constantes buscadores de objetos para poder armar ideas y conceptos que reflejen lo que queremos hacer.

-¿Cuál es tu rincón favorito?
-Nuestro living, que es más como una sala de estar o de la tele. Ahí hacemos muchas cosas que nos reúnen.
-Si tuvieras que dar tres consejos simples para transformar un espacio.
-Primero: no tenerle miedo a pintar un muro. Es muy fácil y siempre darle color a la vida funciona. Segundo: sumar texturas en las telas. Ayuda muchísimo, ya sea en las cortinas, un cojín o una manta. Tercero: las lámparas. Muchas veces la gente se queda con el foco con el LED integrado, pero hoy se puede tener distintos tipos de lámparas en un espacio.

-¿Hay algo que no te guste?
-El feng shui. Responde a un tema relacionado con otras latitudes y culturas. Me parece muy ajeno a nosotros y encuentro un poco absurdo cuando te imponen reglas.
Kana dice que, más allá del diseño, le interesa que su casa genere algo en quienes la visitan. “Siempre espero que a alguien le llame la atención algo en mi casa y se atreva a hacer algo distinto en su hogar”. Porque, finalmente, eso es lo que más le interesa del diseño: que los espacios hagan sentir cosas. “Mi casa no la diseñé solo yo, la diseñó nuestra historia familiar”.