Revista Velvet | Tres miradas distintas sobre la maternidad: Renacer magia y transformación
Entrevistas

Tres miradas distintas sobre la maternidad: Renacer magia y transformación

Tres miradas distintas sobre la maternidad: Renacer magia y transformación
Entrevistas

Tres miradas distintas sobre la maternidad: Renacer magia y transformación

POR Ignacia Castillo | 07 mayo 2026

Vanesa Borghi, Eugenia Lemos y Melina Noto comparten cómo la llegada de sus hijas e hijos ha redefinido su forma de habitar el mundo. Entre emociones intensas, aprendizajes y desafíos, coinciden en algo: la maternidad no solo cambia la vida, la reescribe.

La escena cambia en los detalles, pero el fondo es el mismo: una vida que se reconfigura por completo. Con hijas de meses de diferencia, Vanesa Borghi, Eugenia Lemos y Melina Noto transitan una etapa intensa, donde conviven el asombro, el agotamiento y una nueva forma de mirarse a sí mismas.

Aquí, responden las mismas preguntas y dejan ver, en paralelo, sus distintas maneras de habitar la maternidad: Vanesa con sus hijos Teo y Alma, quien recién tiene dos meses; Eugenia con Alegra, de siete meses; y Melina con Alanna, de seis meses.

-Si tuvieras que describir este momento de tu vida en una palabra, ¿cuál sería?

V.B.: Creo que sería “renacimiento”, porque no es solo una etapa nueva, es realmente volver a nacer en muchos sentidos. Hoy estoy en un lugar donde hay vida, amor y familia, pero también una versión mía completamente distinta.

E.L.: Mágico, porque es mucho más de lo que yo me imaginaba y no paro de sorprenderme ni de disfrutarlo. La maternidad me dio fuerza, alegría y la sensación de que los límites que creía tener ya no existen.

M.N.: Mágico también, porque ella trajo mucha alegría y felicidad a mi vida, es difícil no levantarse con una sonrisa cuando la ves. Es una sensación diaria de amor que te cambia completamente el ánimo.

-¿Qué sentiste la primera vez que tuviste a tu guagua en brazos?

V.B.: Fue una mezcla muy intensa de amor, alivio y gratitud, porque no era solo ese momento, sino todo lo recorrido para llegar ahí. Sentí una conexión muy fuerte y la certeza de que eso era para siempre.

E.L.: Fue algo increíble, como estar en una nube de amor que no conocía, donde cada momento tenía sentido. Aunque te lo cuentan, vivirlo es mucho más grande de lo que una puede imaginar.

M.N.: Es indescriptible, como una emoción que recorre todo el cuerpo y te desborda. Es una sensación única, como si el corazón fuera a explotar de amor.

-¿Hay algún instante reciente que te haya marcado como mamá?

V.B.: Me pasa en cosas simples, como cuando mis hijos me buscan o se calman conmigo, ahí siento que soy su lugar seguro. También cuando los miro dormir y pienso “esto es todo”, como si todo se ordenara en ese momento.

E.L.: Todo me marca, pero me sorprende cómo ella potencia mi creatividad y mi forma de disfrutar. Es como si su presencia me conectara aún más con lo simple y con la magia del día a día.

M.N.: Ver a mis papás convertirse en abuelos en esta etapa fue muy emocionante para mí. Una frase de mi mamá, “me diste una nueva razón para vivir”, me marcó profundamente.

LO QUE NO SIEMPRE SE DICE

La maternidad también implica desafíos que no siempre se visibilizan. Entre el cansancio, los cambios internos y las nuevas dinámicas, cada una ha tenido que reconstruirse desde otro lugar, más honesto y consciente.

-¿Qué parte de ti sientes que cambió con la maternidad?

V.B.: La forma en que miro la vida, hoy mis prioridades y mi sensibilidad son otras. Dejé de ponerme en el centro y ahora hay otras personitas que dependen de mí, y eso te transforma para siempre.

E.L.: Mis prioridades al cien por ciento. Ahora mi hija es mi mundo y mi primera preocupación. Eso es algo muy sanador a nivel personal, porque ahora invierto mejor mi energía y ya no me desgasto en cosas que no valen la pena.

M.N.: Todo cambió, siento que soy otra persona y que nunca voy a volver a ser la misma. Me gusta esta nueva versión mía que se está formando como mamá.

-¿Qué ha sido lo más difícil de este proceso?

V.B.: Dejar de ser quien eras para convertirte en alguien nuevo, en un proceso de reconstrucción interna. También implica reconfigurar la pareja y adaptarse a nuevas dinámicas con cansancio y exigencias.

E.L.: La lactancia, porque pensé que sería algo simple y me costó muchísimo. Aun así, poder seguir dándole es un logro que valoro mucho.

M.N.: El no dormir, porque se despierta mucho y el cansancio se acumula. También extraño no tener a mi familia cerca, aunque tengo apoyo por otro lado.

-¿Y lo más inesperadamente bonito?

V.B.: Lo cotidiano, como una sonrisa o una mirada, cosas simples que se vuelven enormes. También la capacidad de amar que aparece, que realmente te sorprende.

E.L.: La alegría diaria, porque ella es muy feliz y eso se contagia en todo momento. Es como si los días fueran más entretenidos y livianos solo por su presencia.

M.N.: Que es una guagua demasiado risueña, siempre está feliz y eso te cambia el día. Es impresionante cómo su alegría impacta todo.

-¿Cómo ha cambiado tu relación contigo misma desde que eres mamá?

V.B.: Hoy me trato con más amor y paciencia, entendiendo que no tengo que poder con todo. Es un proceso de conocerme de nuevo, desde un lugar más real y consciente.

E.L.: La sensación del tiempo cambió mucho, porque con ella todo se detiene, pero al mismo tiempo los días pasan muy rápido. Eso a veces me angustia, porque es una etapa tan bonita que no quiero que pase.

M.N.: Me tengo más paciencia y más amor, entendiendo que mi cuerpo y mi vida cambiaron. Aprendí a respetar mis tiempos y a no exigirme perfección.

-Mirando hacia adelante, ¿qué tipo de mamá te gustaría ser?

V.B.: Me gustaría ser una mamá presente, que les dé seguridad y un lugar donde siempre puedan volver. También quiero enseñarles a amar, respetar y disfrutar lo simple con el ejemplo.

E.L.: Me gustaría que ella me elija, que quiera estar conmigo porque lo pasa bien. Que sienta que estar con sus papás es el mejor panorama.

M.N.: Me gustaría que ella sienta por mí lo mismo que yo siento por mi mamá. Que haya amor, respeto y un vínculo profundo que la acompañe siempre.

Te puede interesar