Revista Velvet | Daniela Peñaloza y la reelección por Las Condes: “No soy títere de nadie”
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Daniela Peñaloza y la reelección por Las Condes: “No soy títere de nadie”

Daniela Peñaloza y la reelección por Las Condes: “No soy títere de nadie”
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Daniela Peñaloza y la reelección por Las Condes: “No soy títere de nadie”

POR Paula Palacios | 25 marzo 2024

En medio de las investigaciones por una serie de irregularidades financieras que afecta al municipio, la exministra Marcela Cubillos anunció su intención de competir por el llamado ‘enclave de la UDI’. Una arremetida que no intimida a la actual alcaldesa: “Voy a la reelección sí o sí. Mi vocación y compromiso con la gente de la comuna son profundos y reales”, asegura.

Fotos Bárbara San Martín

Nada pareciera arrebatarle la calma ni la sonrisa fácil a la alcaldesa de Las Condes, Daniela Peñaloza (41), aun cuando atraviesa por sus días más difíciles. Mientras, por un lado, su administración es investigada por la Fiscalía, Contraloría y el Consejo de Defensa del Estado a causa de una serie de irregularidades financieras y posibles casos de corrupción –como la adquisición de un terreno para un Cesfam, el millonario pago de horas extras y las irregularidades por parte del jefe de compras, entre otros–, por otro, hace unas semanas enfrentó la arremetida de la exministra Marcela Cubillos, quien anunció su interés por ganar el municipio de Las Condes en los comicios de octubre. De paso, la exdiputada y exministra se autoerigió como la figura de consenso de la centroderecha, que incluiría también al Partido Republicano.

Y si bien en un momento Daniela Peñaloza se abrió a la posibilidad de asumir otros desafíos, si es que su conglomerado o la propia Evelyn Matthei se lo pedía en función de alcanzar la presidencial, en esta entrevista dice que esa idea la descarta de plano. “Voy a la reelección sí o sí. No hay ningún motivo para no competir”, asegura.

La vicepresidenta nacional de la UDI aclara que, ante cualquier cambio de planes en el camino, la decisión final pasará por ella y no permitirá ‘cocinas’ a sus espaldas. “Nadie me va a bajar ni a notificar; soy yo la que decide. ¡No soy títere de nadie!”.

La psicóloga y magíster en políticas públicas de la Universidad de Duke, ha aprendido a golpear la mesa desde que en 2021 aterrizó en la Alcaldía de Las Condes como delfín de Joaquín Lavín, con quien trabajó cuando era subdirectora de la Dirección de Desarrollo Comunitario.

Casada con Alejandro Weber –quien fue subsecretario de Hacienda del segundo gobierno del expresidente Piñera y de quien se flechó a los pocos días de conocerlo cuando eran compañeros de universidad–, ambos son padres de Augusto (11), José Tomás (7) y la pequeña Elisa (3). Daniela cuenta que su marido e hijos han sido su principal refugio en estos días de casos de irregularidades, investigaciones judiciales y la batahola que se desató en la derecha para competir por el llamado ‘enclave de la UDI’. “Tengo un súper partner. A mí me define la familia que construimos juntos con el Ale. Nos pusimos a pololear el 18 de diciembre de 2001 en el parque Los Dominicos, ¡y porque yo me declaré! Era un rucio llamativo, de pelo casi blanco, y me flechó. Pololeamos 10 años, y ya llevamos 22 juntos. Ellos son la primera razón por la cual no seguiría en esto, si viera que mi proyecto familiar y mis niños estuvieran afectados”.

–¿Y a usted cuánto le ha afectado la batalla que se desató en la derecha para conquistar su cargo?

–Estoy tranquila, satisfecha con mi trabajo. Es un honor ser la primera mujer electa alcaldesa en la comuna, y el sello que le he dado a mi gestión ha sido de terreno, de poner el acento en los vecinos. En materia de seguridad, por un trabajo en conjunto con la comunidad, con Carabineros y la PDI, logramos bajar, entre el 2022-2023, en un 24 por ciento todos los delitos, y los de mayor connotación social, en un 14. Lamento que la discusión se haya centrado en el sector oriente cuando nuestro proyecto político para recuperar Chile debe apuntar a conquistar los municipios que hoy están en manos de la izquierda. Después de las municipales, tenemos que asegurar las parlamentarias para luego abrazar la presidencial.

–En un momento se mostró disponible a asumir otros desafíos si su sector se lo pedía. ¿Su reelección por Las Condes ya no es negociable?

–Mi único foco hoy es la reelección, no busco otros cargos. Cuento con el apoyo y lealtad de la UDI y de todos los partidos de Chile Vamos. Hubo una apuesta por mí, llegué a este lugar compitiendo; no hay razones para que eso cambie. La gestión en Las Condes es exitosa. Tenemos excelentes números en educación pública, en seguridad. Somos una comuna que avanza, que pospandemia abrió los espacios públicos; hemos puesto el foco en salud mental. Nada dice hoy que yo no deba ir a la reelección, no hay ningún motivo.

–¿No generar consenso en su sector no es un motivo?

–Eso no lo ha dicho Chile Vamos.

–Los republicanos ya hablaron de levantar su propio candidato si usted iba, y miembros de RN y UDI han visto con buenos ojos la arremetida de Marcela Cubillos…

–Marcela es una buena figura, quién lo va a negar. El Partido Republicano está en todo su derecho de llevar candidatos en esta y en todas las comunas; es parte de la negociación. Sin embargo, soy yo la alcaldesa de Chile Vamos y eso no se ha puesto en cuestionamiento. Partí en este cargo hace tres años y medio, con tres niños pequeños; mi guagua entonces tenía un año. Es un rol 24/7, que no te sacas nunca de la cabeza, que ha tenido costos personales, con muchas ausencias y postergaciones, pero fue una decisión familiar. Llevo 20 años dedicada a esto; mi vocación y compromiso con la gente de la comuna son profundos y reales. La Municipalidad de Las Condes tiene que ser una plataforma para servirle a los vecinos, no para proyectos individuales ni otras aspiraciones.

–¿Cree que la arremetida de Cubillos tiene que ver con aspiraciones políticas personales?

–Frente al desafío de recuperar Chile, sería un acto de generosidad que liderazgos importantes como el de ella estuvieran disponibles a competir en cualquier otra comuna que en estos momentos no tenemos. De lo contrario, no se entiende. Además, si las candidaturas independientes las replicáramos en todo el país, ¡sería un desastre electoral! Esa conducta no habla de unidad ni de un proyecto colectivo.

–Se ha planteado la tesis de que ella podría estar viendo la comuna como una plataforma presidencial para competir las primarias del sector con Evelyn Matthei.

–Deberías preguntarle a Marcela cuáles son sus verdaderos intereses. Lo importante es que quienes estén dispuestos a competir en las municipales tengan una vocación genuina hacia sus vecinos. Los alcaldes somos la primera puerta al Estado, a los primeros que acuden cuando tienen necesidades. Por tanto, en esto hay que sinceros.

“ES UNA FANTASÍA CREER QUE ESTOY PROTEGIENDO A ALGUIEN”

–¿Cuánto siente que la desgastaron los casos de irregularidades que han afectado a su administración?

–Las crisis hay que enfrentarlas con responsabilidad, foco y valentía; analizar por qué pasó y hacer los cambios. Acá también hubo un aprendizaje. Las municipalidades están amarradas en muchos temas. Muchos me decían por qué no sacaste, por qué no echaste, por qué no lo removiste. Los alcaldes, frente a un sumario, por ejemplo, no tenemos la atribución de apartar al funcionario involucrado. Se necesita urgente una modernización en la gestión que nos dé mayores medidas de control.

–Quedó en evidencia la profunda falla en los controles internos que había en su municipio.

–Absolutamente. Las Condes es una municipalidad que, por su presupuesto y trabajadores, es logísticamente más compleja que varios ministerios y servicios nacionales; son más de mil 100 funcionarios. Además, con una cantidad y calidad de servicios, y equipos 24/7 que admiro… Llevo 3 años en el cargo, en los cuales hemos avanzado en transparencia y en probidad con fuerza. Cuando tuvimos los antecedentes de los problemas ya conocidos y que nos llevaron a crisis complejas, adoptamos las decisiones que la norma y la ley nos permiten. Yo no he tomado palco; no he sido una alcaldesa y una mujer a la cual la situación le ha pasado por delante.

–¿Qué errores reconoce?

–Quizá puse el acento muy fuerte en seguridad –de lo que no me arrepiento– y confié en los controles internos, los cuales no alertaron ciertas situaciones. Pero como jefa de servicio, asumo la responsabilidad que me compete. Soy la principal interesada en que se esclarezca dónde estuvieron las responsabilidades.

–Las críticas, sin embargo, apuntan a que anuncia medidas, pero no han sido lo suficientemente fuertes o han llegado tarde. Esto, muchas veces en comparación con la actuación de Camila Merino, en Vitacura.

–Ha habido un oportunismo en comparar majaderamente situaciones que no son equiparables. Lo primero sería distinguir qué antecedentes había sobre la mesa caso a caso para poder hacer un comparativo.

–Da la sensación que, por un tema de lealtad, ha cargado sola con responsabilidades que vienen de administraciones anteriores. ¿Faltó una mayor defensa y blindaje a su figura?

–Salí a hablar en la medida en que tenía los antecedentes y estaba el contexto. Quizá, en una reflexión más íntima, puede que me haya abocado muy fuerte a la gestión en terreno con los vecinos, y tal vez debí potenciar otros aspectos que conllevan el cargo como, por ejemplo, estas vocerías que me dices, ser un poco más política. Fueron dos caminos que transité con ritmos distintos.

–Hay quienes postulan que ha intentado blindar a Joaquín Lavín por su estrecha relación con él.

–Yo no estoy acá para servirme ni para servirles a otros en el contexto de tu pregunta. Por lo tanto, cuando he tenido los antecedentes los he puesto a disposición de la Fiscalía, Contraloría y de quien corresponda. Hemos iniciado sumarios cada vez que ha sido necesario. A Joaquín le tengo una admiración y respeto profundo por el tremendo servidor público y político que es. Por ese foco social que impuso y que remeció a Chile.

–¿En qué contexto se conocieron?

–En la Municipalidad de Las Condes, cuando él buscaba reforzar su equipo de políticas públicas. Entonces, yo era directora de Educación en la Municipalidad de La Reina. Me imagino que vio mis credenciales profesionales, pidió referencias y me invitó a trabajar. Entre 2018 y 2021 fui subdirectora de la Dirección de Desarrollo Comunitario, con foco en el adulto mayor. Nos conocimos en las reuniones, con los proyectos que le presentaba. Y después él me pidió que fuera candidata. Le agradezco la confianza, de pensar en mí y la visión que tuvo. Es una fantasía creer que estoy protegiendo a alguien, porque no hay razón para hacerlo. Eso no va conmigo.

–Hace unas semanas le tocó enfrentar la muerte de Juan Peña, el jefe de Tesorería del municipio, investigado por millonarios pagos de horas extras. ¿Cómo vivió ese momento?

–Estaba de vacaciones, apenas supe tomé contacto con su familia, en la medida que ellos quisieran, con mucho respeto. Fue una noticia muy dolorosa para todos los funcionarios. Juan Andrés llevaba más de 20 años en el municipio, más de una década como tesorero… Algunos se refieren a él como un padre. Me dolió que muchos medios especularan sobre las razones de su muerte y la relacionaran con la investigación judicial. A algunos se les olvida que las investigaciones son un espacio para que la gente presente los antecedentes y pueda defenderse.

–¿Por qué no fue al funeral?

–Tal como se lo hice saber a la familia, estaba de vacaciones, con limitantes de conectividad y comunicación importantes. Apenas regresé, me reuní con su señora y su hija menor, en el lugar y en los tiempos que ellas quisieron, y se los agradezco.

–Le ha tocado duro este último tiempo, ¿quién la contiene en momentos como estos?

–Mi primer espacio es mi familia, pero no sólo el Ale y mis tres hijos. También mis papás, mis hermanas. Mi mamá ha sido un ejemplo. Una mujer que siempre trabajó en la administración pública. Tengo el privilegio de contar con esa red de apoyo. Con el Ale hablamos mucho, compartimos esta vocación pública, las inquietudes políticas. Y también cuento con un equipo de amigos, compañeros de partido y de coalición con quienes converso a menudo.

–¿Quiénes son sus apoyos dentro de la UDI?

–Javier Macaya, Pepa Hoffmann, Guillermo Ramírez… Tengo contacto permanente con Ernesto Silva, Iván Moreira, Rodrigo Álvarez, Jaime Bellolio, Felipe Kast, Pancho Undurraga. Nací electoralmente como la figura de consenso de Chile Vamos, me he preocupado de mantener esas relaciones. También hablo seguido con mujeres que han estado en posiciones de poder y que han tenido que ir, día a día, rompiendo barreras de todo tipo para imponerse, como Isabel Plá, Gloria Hutt, Andrea Balladares. Es increíble la incomodidad que a veces pueden generar los liderazgos nuevos femeninos.

“HE LLORADO DE RABIA, DE INJUSTICIA, DE SENTIR LA ENVIDIA”

–¿Qué tipo de barreras ha tenido que romper?

–Nunca había experimentado la envidia que genera un cargo con esta dimensión de poder, o de toma de decisiones. El sillón alcaldicio de Las Condes despierta las ganas de muchos. Ha sido algo nuevo. Me costó en un principio enfrentar la odiosidad y la ausencia de interés de trabajar en proyectos colectivos. Asumir con 38 años, ser la primera mujer alcaldesa electa debiera ser un motivo de orgullo transversal, sin embargo, en algunos escenarios se ha vuelto más complejo.

–¿A quiénes le incomoda? ¿A las cúpulas masculinas que por años han dominado la política?

–Te diría que en general. Tiene que ver con la propia estructura municipal, de vivir un cambio cultural en que por primera vez un alcalde es una mujer, más joven que lo habitual. Ha sido un aprendizaje permanente en cuanto a cómo llevar tus ideas, tus posiciones, conciliar las miradas de otros. En cómo enfrentar también ciertas actitudes que no había visto antes en reuniones lideradas por hombres, en que con pequeños detalles tratan de disminuirte: el ‘Danielita’, para arriba y para abajo; el ‘mijita’… Y, si lo frenas, descolocas, pero debes ir poniendo los matices y las distancias. Ha sido un aprendizaje y, quizás, aún me falta un poco más de ego.

–¿En qué sentido? ¿De creerse más el cuento?

–Hay instancias donde las mujeres tenemos que ser un poquito más “cabronas”.

–¿Le faltó serlo en estos años?

–Reconozco que en discusiones o en situaciones con el concejo municipal, he puesto la otra mejilla más de una vez, creyendo que era el mejor camino y que podía calmar las aguas. Soy más de escuchar primero, de imponer menos. La estructura municipal es muy jerárquica y yo partí muy horizontal y participativa, es mi forma de relacionarme, hasta que me di cuenta de que “acabronarse” vale más. Es un camino que he tenido que recorrer y aprender, porque fue ir en contra de lo soy.

–No se la han hecho fácil, por lo visto. ¿Cuánto de frustración, de llanto en estos tres años?

–He llorado de rabia, de injusticia, de sentir la envidia, porque te genera un malestar. Sin embargo –y aquí sale mi lado de psicóloga–, es sano que las personas boten y saquen fuera. Me he pegado mis lagrimones para eliminar la rabia, la frustración. Lo importante es que después del llanto, que es un momento íntimo, de desahogo, venga la calma y la mirada de decir ‘ok, resolvamos esto. Sigamos adelante poniéndole el hombro’. Con esto, veo como un propósito que más mujeres tengan espacios de poder y, obviamente, en la política que es donde me estoy desenvolviendo. Para mí, es una misión demostrar que es posible compatibilizar todas tus áreas.

–En ese sentido, ¿sería un fracaso que las circunstancias políticas la dejaran fuera de la reelección municipal?

–Lo primero, a mí nadie me va a bajar. No habrá ‘cocinas’ a mis espaldas, ¡yo decido! A mí no me notifican, porque no soy un títere de nadie. Y tampoco será lo que la UDI defina, sino lo que yo determine, y ya lo hice: iré a la reelección municipal sí o sí. Soy una mujer fuerte que da la pelea en todo. O sea, vi a mi marido en 2001, el primer día de clases, me enamoré de este gallo, le pedí pololeo y llevamos 22 años juntos. Después, ser alcaldesa tampoco fue una campaña fácil. Competí con un hombre importante en ese momento del Partido Republicano a quien todos daban por vencedor (el hoy diputado Gonzalo de la Carrera), y le gané por 10 puntos. Y aquí estoy.

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