Revista Velvet | Especial Padres: Jaime Villouta, entre emprendimientos y abrazos
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Especial Padres: Jaime Villouta, entre emprendimientos y abrazos

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Especial Padres: Jaime Villouta, entre emprendimientos y abrazos

POR equipo velvet | 17 junio 2026

El comunicador, empresario y creador de contenido encontró en Estela, su hija de seis años, una nueva forma de entender el éxito y el amor.

Jaime Villouta está acostumbrado al ritmo intenso del emprendimiento, las inversiones y las redes sociales; y lleva años moviéndose entre proyectos, negocios y audiencias digitales. Es director de Sur Profundo, empresa gestora de activos inmobiliarios, y de Somos Rentable, plataforma de crowdfunding inmobiliario que también dio vida a un exitoso podcast del mismo nombre. Además, es autor de La valentía de emprender, libro donde repasa parte de su trayectoria profesional y personal.

Estudió Administración de Empresas en la Universidad Católica del Maule y luego cursó un diplomado en Gestión de Negocios en la Universidad Adolfo Ibáñez. Trabajó más de nueve años en Cencosud, llegando a ser gerente comercial de una unidad de negocio, antes de lanzarse definitivamente al mundo del emprendimiento. Ha creado distintas empresas –entre ellas la cadena de comida rápida Achoclonados– y hoy suma más de 650 mil seguidores en plataformas digitales, donde comparte contenidos ligados a negocios, inversiones y desarrollo personal.

Pero detrás del emprendedor, del influencer y del hombre de negocios, hay una faceta que, según él mismo reconoce, terminó cambiándolo todo: la paternidad. Jaime tiene una hija de seis años, Estela, fruto de una relación anterior, y habla de ella como el gran regalo de su vida.

-¿Cómo te cambió la paternidad, más allá de lo cotidiano?

-Me cambió mucho. Era algo que busqué mucho tiempo y gracias a Dios me llegó el regalo de ser papá. Hoy tengo una razón muy fuerte para avanzar en mis proyectos. Es extraño, pero es como un despertar en la vida, porque es el regalo más grande que he tenido. Ser papá le dio color y luz a mi vida.

-¿Qué tipo de papá intentas ser?

-Durante un buen tiempo quise ser un héroe económico, que no le faltara nada, y creo que como papá he evolucionado a buscar ser un héroe emocional. No quiero que me recuerde algún día como el que le dio todo materialmente, quiero que piense en mí como un papá que la abrazó en sus dolores, con contención y tiempo, y que la levantaba en brazos para celebrar sus triunfos.

-¿Qué cosas de tu propia crianza decidiste repetir y cuáles hacer distinto?

-Decidí repetir los abrazos, los besos y los “te quiero” cada diez minutos que mi madre me dio. También esa forma amorosa de enseñarme a tratar a las personas y ese ejemplo humilde de querer. Y lo que no quise repetir fue el trato más duro de mi padre. A pesar de que fue un gran papá, me dolía cuando era más brusco con sus palabras.

UN AMOR QUE CAMBIA PRIORIDADES

Jaime creció rodeado de mujeres: tiene cuatro hermanas y fue criado por una madre muy afectuosa. Su padre falleció hace 13 años y, aunque recuerda con cariño su figura, reconoce que la experiencia de convertirse en papá también lo hizo reflexionar sobre las formas de crianza con las que él mismo creció. Hoy abraza con convicción las nuevas paternidades y las masculinidades más sensibles.

-En un rubro tan demandante, ¿cómo conviven la ambición profesional y la vida familiar?

-Es una gran pregunta, porque me la hago siempre. La velocidad y la atención que requiere emprender muchas veces no son compatibles con la familia. Los colegios están cada vez más exigentes, hay tareas, actividades, y a eso le suma, en mi caso, estar separado y emprendiendo. Se vuelve una tarea compleja, que me hace pensar todos los días si lo estoy haciendo bien.

-¿Qué has aprendido de tu hija?

-La Estela me ha enseñado a quererme y a cuidarme más. Nuestro amor es recíproco y ella quiere un papá sano, de cuerpo y de corazón. Por eso también he bajado las revoluciones y me he dedicado a reflexionar más sobre la vida. Ella me necesita a su lado, sobre todo como guía y orientador, y para eso debo estar con energía, alegre y disponible.

-Hoy se habla de nuevas masculinidades y paternidades, ¿cómo lo vives tú?

-Lo vivo y lo abrazo con fuerza. Mi papá era de la vieja escuela, de la dura, y creo que me faltó más sensibilidad de él en mi infancia: más abrazos, más “te quiero”, más caminar juntos de la mano, más respuestas a mis preguntas de niño.

-¿Hay algún momento simple con tu hija que sea sagrado?

-Sí, un silbido. Desde guagua le silbo de una manera particular y cuando llego a algún lugar donde está ella, lo hago desde lejos. Levanta la cabeza altiro y sabe que soy yo. También, cuando se queda conmigo, es tradición hacer panqueques con manjar. Son momentos nuestros, que espero algún día recuerde como un tesoro.

-¿Cómo quieres que te recuerde Estela cuando sea grande?

-Como un papá generoso, alegre, y que siempre quiso mejorar para ser una mejor versión de padre. Que fue un papá emprendedor y valiente. Y que no tenía miedo a mostrar su lado más vulnerable.

-¿Qué es lo más difícil y lo más reconfortante de ser papá?

-Lo más difícil es manejar la angustia de que le pueda pasar algo. El amor de padre es el amor más doloroso y también el más maravilloso que podría sentir. Lo más increíble: un abrazo o un “te quiero” te entregan una dosis de alegría y energía que no se compraran con nada.

-Si tuvieras que definir la paternidad en una sensación, ¿cuál sería?

-Llevo 20 minutos buscando las palabras y no logro describirlo. Es algo que no se puede expresar. Es lo más grande del universo. Nací para ser papá y lo logré. Me gané el premio mayor. Desde que la vi por primera vez, entendí lo que es la felicidad.

-¿Te gustaría que siguiera tus pasos?

-Me gustaría traspasarle que sea emprendedora en todo en la vida. Que sea valiente, aventurera, que viva la vida, siempre pensando en su familia y entendiendo que hay consecuencias, pero que se lance en proyectos con una sonrisa, igual como lo hago yo.

 

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