Revista Velvet | Mamás influencers: Alexandra Platt, la calma como ingrediente principal
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Mamás influencers: Alexandra Platt, la calma como ingrediente principal

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Mamás influencers: Alexandra Platt, la calma como ingrediente principal

POR Ignacia Castillo | 05 mayo 2026

Desde su cuenta @bebeacomer, Alexandra Platt ha acompañado a miles de familias en el proceso de alimentación infantil, derribando mitos y bajando la ansiedad. Con una mirada práctica y cercana, su propuesta va más allá de las recetas: busca devolverle calma a la maternidad y confianza a los padres.

Antes de convertirse en referente en alimentación complementaria, Alexandra Platt buscaba algo que la sacara del encierro mental que sentía como mamá primeriza. “Necesitaba hacer algo más que solo ser mamá”, cuenta. Así, casi de forma intuitiva, comenzó a compartir en su cuenta personal lo que le ofrecía a su hija, alejándose de las papillas tradicionales y apostando por el método Baby-Led Weaning (BLW).

El interés fue inmediato. Preguntas, mensajes y solicitudes de recetas la llevaron a crear @bebeacomer en 2019. Pero el crecimiento real llegó en pandemia, cuando muchas familias buscaban orientación. “Me di cuenta de que no bastaba con subir fotos: necesitaba formación”, explica.

Se certificó y comenzó a entregar contenido con base técnica, abarcando desde alergias hasta desarrollo fisiológico. Hoy la sigue una comunidad compuesta por más de 500 mil personas en Instagram y casi 170 mil seguidores en TikTok. Sus hijos ya tienen ocho y cuatro años, y su alimentación también ha cambiado con el tiempo.

-¿Cómo defines el método BLW para quienes no lo conocen?

-Es una alimentación autorregulada y autodirigida. Es el propio bebé quien toma los alimentos y se los lleva a la boca. Con este método nosotros dejamos de controlar cuánto va a comer porque no hay una estandarización de las cantidades. Ellos mismos van viendo cuánto necesitan comer y muestran sus señales de saciedad, tirando los alimentos al piso, echándoselos en la cara o comiendo más lento. La comida se puede guardar, ofrecer después, o puede servir para armar otra receta.

-¿Quiénes componen tu comunidad?

-Yo creo que el 99% de mis seguidores son mamás y también hay muchas abuelas. Me pasa que, en supermercados o ciertos lugares, me paran abuelas para agradecerme porque muchas veces son ellas las que se quedan cuidando a los nietos y me dan las gracias por las recetas que voy compartiendo. Me encanta.

-¿Cómo ha cambiado tu cuenta ahora que tus hijos ya no son guaguas?

-Mi cuenta siempre fue en base a lo orgánico de lo que yo iba viviendo día a día y, cuando mi hija fue creciendo, fui haciendo recetas para niños más grandes, aunque siempre dejando una versión para bebés. Cuando nació mi segundo hijo volví nuevamente a las recetas para guaguas y, ahora que mis hijos están en el jardín y colegio, muestro más las loncheras o colaciones, aunque siempre enfocándome también en los bebés que están pariendo con la alimentación.

-¿Cómo se te ocurrió lanzar el libro Bebé a comer?

-En Chile no existía un libro con recetas en Baby-Led Weaning, era un nicho donde nadie se había involucrado. Y yo tenía la experiencia, el conocimiento y la gente me conocía. Nunca pensé que haría un libro, y la alimentación complementaria es algo que uno hace a diario, se da natural, por eso les llama la atención a los papás lo que muestro y tengo hartas interacciones en redes sociales y en mis talleres y transmisiones en vivo. Es algo tan natural que no es forzado.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió al entrar en este mundo?

-El miedo. El miedo a que la guagua se ahogue, a hacerlo mal. Y también la desinformación. En Chile estábamos muy atrasados respecto a otros países, entonces había muchas creencias que no estaban actualizadas.

LA CALMA TAMBIÉN SE APRENDE

Su filosofía es clara: todo se limpia, todo se lava. Para ella, permitir que los niños exploren la comida a través de la experiencia –aunque implique desorden– es clave para su desarrollo.

Hoy, entre talleres de alimentación complementaria, recetas y contenido diario, sigue construyendo una comunidad donde la alimentación es solo el punto de partida. No recuerda haber recibido críticas. “Si me han llegado comentarios malos no me han llamado la atención”, simplifica.

-¿Qué crees sobre la perfección en la maternidad?

-Trato de que los papás entiendan que la perfección no existe con las guaguas, y que muchas veces queremos también todo de forma muy inmediata, porque la tecnología nos ha llevado eso. Entonces intentamos que a las guaguas les guste todo altiro, que se coman la comida, que no lloren, y son pequeños seres humanos, no robots. Yo digo que, mientras más dejes que tu guagua esté en libertad, mayor va a ser su fascinación, porque a mí no me gustaría estar comiendo y que me pasarán una servilleta por la boca cada en cada cucharada que me den.

-¿Cómo logras transmitir esa calma a otras familias?

-Mostrando la realidad. No solo cuando todo resulta, sino también cuando preparo algo y no se lo comen, o queda el desastre en la cocina o ya es tarde y todos siguen en pijama.

-¿Qué rol juega la culpa en todo esto?

-La culpa siempre va a estar. Por la comida, por la ropa, porque se enfermó, por todo. Yo trato de mostrar la parte fea también para, por último, que se sienten acompañadas.

-¿Cómo has visto la evolución de la maternidad?

-Ha sido un cambio drástico. Cuando empecé con este método mi mamá, mi suegra o mi bisabuela me cuestionaban y estresaban. Y ya cuando nació mi segundo hijo era todo completamente diferente, ellas mismas les hacían las recetas. Antes todo era papillas, horarios y reglas. Todo muy estructurado. Hoy entendemos que cada guagua tiene su ritmo y su rutina. Y la industria también ha cambiado y hay más opciones para las guaguas, y eso también es liberador para las mamás.

-¿Qué consejo le darías a otras mamás?

-Que no es una carrera contra el tiempo. No porque en seis meses no probó todo, está mal. Tienen muchos años para formar hábitos de alimentación en sus hijos, prácticamente hasta que se vayan de la casa de los papás a los 25-30 años. Lo importante es el equilibrio.

 

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