Por Juan Cristóbal Villalobos Fotos Pedro Magnere
El parlamentario independiente está preocupado por el futuro de la megarreforma que se empieza a discutir en el senado. “Hay que privilegiar la búsqueda de acuerdos, pero eso significa una apertura hacia todas las ideas, no solamente que la izquierda imponga las suyas. Aquí todos tienen que estar dispuestos a ceder”, afirma. Además, alerta sobre la urgencia de que chile se prepare para enfrentar la avalancha de transformaciones que implica la inteligencia artificial.
El jueves 14 de mayo, la Embajada de Estados Unidos en Chile realizó una apoteósica celebración del aniversario 250 de la independencia de ese país. Una de las figuras inesperadas del evento fue el senador Rojo Edwards, quien, invitado por el embajador norteamericano Brandon Judd, se subió al escenario a cantar con una banda el clásico del grupo Kiss, Rock and Roll All Nite. “Hasta me saqué la corbata”, comenta con humor, mientras se pone serio para entrar en la contingencia.
—¿Cómo evalúa los primeros meses del gobierno?
—Tengo una evaluación muy positiva, aunque me gustaría que fuéramos mucho más rápido. Espero que logremos buenos acuerdos con quienes estén dispuestos a aportar al desarrollo de Chile.
—¿Qué le parece un cambio de gabinete tan pronto? ¿Hubo improvisación al nombrar a las exministras Mara Sedini y Trinidad Steinert?
—Lo que hay es el término de la instalación, pero además, hay un cambio de dirección política, porque hay personas con mucha experiencia, que están tomando las riendas, como el ministro Claudio Alvarado, quien será el pánzer del gobierno. Por eso, creo que es un movimiento acertado del presidente José Antonio Kast, que se hace de manera rápida y oportuna cuando las críticas continuaban aumentando. A mí me gusta más este nuevo diseño.
—Se critica el nombramiento de Martín Arrau en Seguridad, quien no tendría experiencia previa en la materia.
—Conozco hace mucho tiempo al ministro Arrau y no me cabe ninguna duda que tiene todas las capacidades y todo el conocimiento político del sistema, incluso con la posibilidad de moverse muy bien en el Congreso. Va a hacer una gran labor. Y lo digo conociéndolo de hace mucho tiempo, desde el trabajo que hicimos juntos en el Partido Republicano. Su nombramiento le ha permitido al presidente Kast delinear su plan de seguridad en la cuenta pública del 1 de junio. En general, creo se ha hecho un “reseteo” del gobierno.
—¿Qué le parece que existan tres biministros? También parece una medida de último minuto.
—Me parece muy bien la reducción de ministerios. Nosotros siempre hemos estado por la reducción de la burocracia estatal. Con el tiempo, probablemente el ministerio Secretaria General de Gobierno se termine, porque eso es un ministerio que más que generar gasto no hace mucho más, en el sentido de que ni los propios ministerios pueden tener el protagonismo de sus comunicaciones.
—¿Qué le parecen los cuestionamientos a la forma como se está enfrentando la inmigración?
—Aunque no se han expulsado a 300 mil personas como se dijo durante la campaña, la inmigración ilegal paró. Pese a que tanto en seguridad como en inmigración ha habido un cambio de mano con respecto al gobierno anterior, no se ha logrado capitalizar los avances. Se cae en la polémica por el uso de la palabra metáfora, en vez de mostrar que la inmigración se está ordenando. En esa línea, hay que mejorar las relaciones consulares con Venezuela, habilitar los corredores humanitarios y asegurar que Bolivia acepte a quienes expulsemos.
—¿Está de acuerdo con la idea del Gobierno de obligar a recintos hospitalarios y colegios a entregar a las autoridades los datos personales de inmigrantes irregulares?
—Chile tiene derecho a saber qué pasa dentro de sus fronteras y a asegurar el control interno. Esto nunca se ha planteado como una delación o una violación a los derechos de los inmigrantes. El Gobierno lo ha dicho: no se le va a negar la atención de salud a nadie que lo necesite. Pero si en este proceso pillamos a algún delincuente, y ojalá que así ocurra, hay que echarlo. Y a patadas.
—Pronto se empezará a discutir la Ley de Reconstrucción en el Senado. ¿Qué espera de esa negociación?
—Yo celebro que la Ley de Reconstrucción sí tenga una estrategia clara y un relato que represente la visión de mundo que hay detrás. Hay que privilegiar la búsqueda de acuerdos, pero eso significa una apertura hacia todas las ideas, no solamente que la izquierda imponga las suyas. Aquí todos tienen que estar dispuestos a ceder. Personalmente, yo estoy abierto a debatir, pero eso no puede significar retroceder en lo avanzado en la Cámara de Diputados. Además, los argumentos deben estar respaldados por datos y no olvidar nuestra historia: ¿Qué pasaba en Chile cuando teníamos impuestos bajos? ¿Qué efectos tuvo la dañina reforma tributaria de Michelle Bachelet? Eso también tiene que ser parte de la discusión.
—Actualmente usted es independiente, ¿se siente más cercano a los republicanos o al Partido Libertario?
—Me identifico con todos los tipos de derecha: la conservadora, la libertaria y la patriota (nacionalista). Actualmente, integro la bancada de Renovación Nacional, pero trabajo perfectamente con todos los que defienden las ideas de la libertad.
—¿Qué le parece la crítica que hizo Johannes Kaiser a la negativa del gobierno de otorgar el indulto humanitario a Óscar Podlech, enfermo terminal y condenado por violación a los derechos humanos que murió en la cárcel? El Partido Libertario también pidió la renuncia del subsecretario de DD.HH., Pedro Mira.
—Tener a una persona de 90 años muriendo en prisión es una violación a los derechos humanos. Esto incluye a todos los presos: independiente del delito cometido. Si uno mira el derecho internacional, en ningún país se permite que las personas con enfermedades terminales mueran en prisión. Esto no es impunidad, porque la condena se cumple igual. A diferencia de la mayoría de la gente de mi sector, me opongo a la pena de muerte, y lo que en esos casos se da es una pena de muerte camuflada.
—Por la edad de los condenados por violaciones a los DD.HH., en los próximos años varios estarán en situaciones parecidas.
—Exacto y espero que el Gobierno permita que todos los presos puedan morir en sus casas. Debería haber un mínimo de compasión, algo que muchos de ellos no tuvieron, lo sé. Aquí la pregunta es: debido a que una persona no tuvo humanidad, ¿yo tengo el derecho de torturarlo hasta que muera?
“LA MINISTRA LINCOLAO ES LA PERSONA INDICADA PARA EL MOMENTO ACTUAL”
En medio de la discusión por el proyecto Escuelas Protegidas en la Comisión de Educación del Senado, y preparándose para el intenso debate sobre el proyecto de Reconstrucción del Gobierno, el senador Edwards se lanza a hablar del tema que hoy más lo apasiona: cómo Chile “se sube al carro” de la Inteligencia Artificial.
“Esta la revolución más importante que veremos en nuestras vidas: permite aumentar nuestra capacidad cognitiva de una manera que la humanidad jamás había experimentado. Esto es solo equivalente al descubrimiento del fuego”, afirma.
Para conocer la IA “por dentro”, el parlamentario incluso está estudiando un postgrado en la Pontificia Universidad Católica sobre el tema. “Nuestro país debería ser más proactivo, de lo contrario, nos quedarnos atrás y tendremos problemas graves”, advierte.
—¿Qué le parece la iniciativa del gobierno -incluida la megarreforma- que permite a la IA usar contenidoscreados por chilenos sin pagar?
—La clave del artículo 8 de la Ley de Reconstrucción es lograr los dos objetivos: por una parte, respetar la propiedad intelectual y, por otra, permitir el desarrollo de la inteligencia artificial. La IA no se desarrollará en su plenitud si las empresas y emprendimientos tienen la preocupación permanente de ser demandados. Por eso, se requiere certeza jurídica.
La mejor alternativa es permitir que los creadores puedan especificar que sus contenidos no deben utilizarse. Así, se genera un derecho de “opt out”. Si alguien se opone a que sus contenidos se utilicen, la empresa de IA tendrá la posibilidad de conversar y negociar con los creadores algún tipo de compensación. Esto crearía un mercado que favorece a ambos lados. Los precios los fijaría el mercado.
Lo que estamos discutiendo es cómo habilitar la minería de textos y datos para el desarrollo de inteligencia artificial, pero con acceso lícito a los contenidos, reglas claras y resguardos adecuados. Esto es clave porque Chile necesita participar de esta nueva economía, atraer inversión y desarrollar capacidades tecnológicas, pero sin desproteger a autores, artistas y creadores.
La clave es una regulación equilibrada: que permita innovar, pero sin abusos ni usos que sustituyan o compitan directamente con la obra original.
—¿Coincide entonces con el enfoque que le ha dado la ministra Ximena Lincolao al ministerio de Ciencias? Según ha trascendido, la disputa entre ella y el renunciado subsecretario Rafael Araos fue, justamente, porque la gestión de la actual ministra privilegia la tecnología por sobre la investigación científica.
—Ella es la persona indicada para el momento actual, en el que la irrupción de la IA lo está transformado todo. Tenemos que enviar las señales correctas para que el sector público utilice las herramientas de la IA para darle una mejor atención a la gente, así como hacia el sector privado, para que invierta en esa área.
Te doy un ejemplo: Chile tiene proyectos de inversión minera por cerca de 80 billones de dólares de aquí al 2033. Mientras que, solo este año, en Estados Unidos se están invirtiendo entre 600 y 700 billones en el desarrollo de data centers. Es decir, ocho veces la inversión de la minería en Chile. Son dimensiones impresionantes.