A pocos días de comenzar su nuevo año escolar en Reino Unido, Archie y Lilibet, los hijos de Harry y Meghan, cambiaron de colegio por motivos de seguridad.
Los niños, de siete y cinco años respectivamente, alcanzaron a asistir durante dos días al establecimiento que sus padres habían elegido, pero el equipo de seguridad de la familia concluyó que no podía garantizar de manera adecuada los traslados desde y hacia el lugar.
De acuerdo con fuentes cercanas a la pareja, no hubo ningún inconveniente con el colegio ni con la experiencia de los niños, quienes estaban encantados con el establecimiento, sus compañeros y sus familias. Las dificultades estaban relacionadas con la logística del trayecto, entre ellas el intenso tráfico de la zona y la distancia con el hogar de los Sussex.
Una situación durante el traslado incluso habría dificultado que los vehículos de seguridad pudieran mantenerse en convoy. “Los padres siguen estando enormemente agradecidos de todos los profesores y miembros del personal por el cariño, los cuidados y el esfuerzo que han mostrado hacia su familia”, señaló un portavoz.
Archie y Lilibet ya visitaron el nuevo establecimiento y realizaron allí una jornada de prueba el lunes. Según Hello!, Harry fue visto acompañando a Lilibet durante su llegada al nuevo colegio, mientras la pareja ya fue incorporada a los grupos de WhatsApp de los padres.
La decisión se tomó después de que los guardaespaldas realizaran durante el verano distintas revisiones del primer establecimiento, aunque recién al comenzar las clases pudieron evaluar de manera práctica el recorrido diario. “Esta decisión no debe interpretarse de ninguna manera como un reflejo del colegio o de la excepcional atención que los niños han recibido allí”, precisó el portavoz de la familia.
El cambio se produce mientras las condiciones de seguridad de los Sussex en Reino Unido vuelven a estar bajo revisión. Tras el regreso de la familia al país en agosto, el Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Figuras Públicas (Ravec) evalúa si Harry y Meghan requieren una protección más amplia respaldada por el Estado, para lo cual se les ha solicitado información sobre sus rutinas diarias, incluido el traslado de sus hijos al colegio.
Harry y Meghan se alejaron de la vida oficial de la monarquía en 2020 y posteriormente se instalaron en Estados Unidos, antes de regresar al Reino Unido con Archie y Lilibet por un período prolongado.