Una casa de 1948, pisos de parquet, arte y un jardín que es protagonista. Desde hace 21 años, la periodista ha ido transformando sus espacios de acuerdo con las distintas etapas de su vida, siempre con una premisa: que el verde esté presente y que el hogar se sienta un refugio.
Fotos Julián Ortiz
Piso de parquet, espacios amplios, arte y una vista constante hacia el jardín. El hogar de Monserrat Álvarez tiene la elegancia de las casas antiguas, pero también las huellas de una familia que lo ha ido habitando y transformando con los años.
La casa, construida en 1948, es su hogar desde hace 21 años y la ha acompañado en distintas etapas de la vida familiar. Hoy, la conductora del matinal Buenos Días a Todos… y del noticiero 24 Horas Tarde de TVN, vive allí junto a sus hijos y reconoce que no siente que sobren lugares.

“No se nos hace grande porque ocupamos todos los espacios. Es mi lugar preferido”, cuenta. En estas dos décadas, la casa ha cambiado muchas veces. No siguiendo tendencias, sino respondiendo a las nuevas necesidades de quienes la habitan. Para Monserrat, antes de modificar algo, hay que aprender a vivir el espacio.
“Soy muy partidaria de vivir las casas antes de cambiar la estructura, porque así uno va entendiendo cuáles son las dinámicas familiares y los espacios que necesitas”, explica.
Así ocurrió, por ejemplo, con la gran cocina que tiene hoy. Antes era una cocina con un comedor y una pieza de juegos. “Era como un family room que funcionó perfecto por diez años”, recuerda. También está su escritorio, que alguna vez fue comedor, luego un escritorio grande para sus hijos y que hoy comparte espacio con la máquina de coser de su hija. “He transformado mucho mi casa”, reconoce.

-¿Cómo describirías el estilo que tiene?
-Me gusta mantener el diseño original lo más posible, la nobleza de lo antiguo. Ahora tuve que arreglar mi baño, que era color verde agua de azulejo, pero traté de mantener el lavatorio y mandé a cromar las manillas. También me gusta la madera, la artesanía y los cuadros. Además, disfruto los libros, para leer y para ver. Y descubrí que, con un sillón neutro, si varías los colores de los cojines se siente que cambia la decoración.
-¿Qué elementos dan carácter a tu casa?
-Mi vida es el jardín. No jardineo tanto con mis manos, pero amo las plantas y mi terraza. Me gusta estar siempre ahí, a la hora que sea, y que la casa esté orientada a él. Otra renovación es que el living antes era una terraza techada que cerré. Para mí es muy importante que siempre todo esté mirando a lo verde. Y me gustan los jardines no tan armados, sino que más naturales.

-¿Cuál es tu lugar favorito?
-Mi terraza, mirando mi jardín, y el living, que también es como estar en una terraza, pero más abrigadita. Y siempre la cama. También pasamos mucho en la cocina.
-¿Qué cambios ha experimentado la cocina?
-Tuvo dos etapas. La primera fue cuando nos cambiamos: boté el muro que dividía el comedor de la cocina, agrandé las ventanas e inventé el family room. Fue genial porque estábamos siempre ahí. Y después, cuando ya se nos empezó a hacer chico el espacio, transformé el lavadero en parte de la cocina. Esa fue una remodelación grande. Una opción que tomé fue darle continuidad al piso de parquet, así que mantuve el original del comedor y el resto lo fui a rescatar. Como resultado quedó todo integrado y la madera tomó importancia. Así la cocina no es cocina, es como una gran sala de estar. Me fascina la arquitectura. Hay que darles más uso a los espacios, como al living: poner la tele ahí me parece genial.
-¿Qué colores y tendencias te gustan?
-Trato de no seguir modas para que no me cansen. Soy muy de estar renovando: los cubre plumón, los cuadros… mi casa la he cambiado 8.000 veces. Siempre estoy repensándola según las dinámicas. Me gusta ver los movimientos que uno tiene como ser humano en el espacio. Me habría gustado hacer un registro de fotos de cómo ha ido cambiando y cómo se va habitando.

-¿Qué necesitas en tu casa para funcionar bien?
-No puedo vivir si no hay flores. Son fundamentales, si la casa no tiene es como que está desnuda. El orden para mí es súper importante también, me produce paz. Además, como en la semana tengo harta actividad, los sábados en la mañana amo ordenar, limpiar y tomar posesión de mi casa de nuevo, que no se me escape de las manos.
-¿Qué debe tener tu hogar para que lo sientas tu refugio?
-Vengo de una familia donde las casas son importantes. A veces admiro a la gente más desprendida. He vivido en pocas casas: 20 años con mis papás, 20 años en otra y 20 años acá. Entonces, para mí, mi casa es parte de mi estabilidad emocional. Es un refugio y un hobby, porque me encanta la decoración y el arte –que me engrandece la vida cotidiana–, entonces me entretiene que esté bonita y cambiarla. Pero en el fondo la casa significa, literalmente, el hogar. Es un lugar muy cargado de mi vida.
