Revista Velvet | Joanna Lindsay y Honor Starling: Las escocesas que conquistaron Chile con su podcast
Entrevistas

Joanna Lindsay y Honor Starling: Las escocesas que conquistaron Chile con su podcast

Joanna Lindsay y Honor Starling: Las escocesas que conquistaron Chile con su podcast
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Joanna Lindsay y Honor Starling: Las escocesas que conquistaron Chile con su podcast

POR Ignacia Castillo | 09 octubre 2026

Joanna Lindsay y Honor Starling, ambas de 24 años, llegaron a Chile por distintos caminos. Hace menos de seis meses crearon Not From Here, un podcast donde conversan sobre sus experiencias como extranjeras, los choques culturales y esas pequeñas cosas de la vida chilena que todavía las sorprenden. Hoy, con más de 20 episodios y una creciente comunidad de seguidores, aseguran que se sienten “muy felices” en el país.

Fotos Jesús Alvarado 

Sentadas en un sillón y conversando cotidianamente en inglés, Joanna y Honor se hicieron virales en redes sociales. La idea inicial era sencilla: contar sus experiencias en Chile y entregar información a otros británicos que estuvieran pensando en venir al país. Pero lo que comenzó entre dos amigas terminó en un proyecto que suma más de 20 capítulos, 27 mil seguidores en @notfromherethepod, colaboraciones con marcas y personas que las reconocen en la calle.

Ambas tienen 24 años y llegaron a Chile por caminos diferentes. Honor estudió Lenguas —francés, español y portugués— y como parte de su carrera pasó seis meses en Chile hace unos cuatro años. Cuando regresó a Escocia supo que quería volver. Después de terminar la universidad, en 2024, se tomó un año sabático para recorrer América Latina, volvió a Chile y comenzó el proceso para obtener su visa. Hoy trabaja en marketing.

Joanna, en tanto, se graduó en 2024 de un máster en Comercio Internacional con español. Había vivido un año de intercambio en España y ahí descubrió que quería instalarse en un país hispanohablante. Aunque inicialmente pensaba en España, una oportunidad para convertirse en embajadora de marcas de whisky la llevó a Santiago. Llegó en diciembre de 2024 para comenzar a trabajar en Pernod Ricard y, aunque su contrato inicial era por dos años, ya fue contratada nuevamente.

“LA CALIDAD DE VIDA ES MUCHO MEJOR ACÁ”

Para las dos, Chile terminó siendo mucho más que el lugar donde sus caminos laborales las llevaron. La posibilidad de disfrutar del aire libre, una vida que sienten más relajada y, sobre todo, la calidez de las personas son algunas de las razones que explican por qué decidieron quedarse. “Somos muy felices”, repiten.

También reconocen que su experiencia está marcada por una posición privilegiada y que son conscientes de ello. Han podido conocer distintas partes del país, probar panoramas y construir una vida que, aseguran, sienten que no habrían podido tener de la misma manera en Reino Unido.

—¿Por qué les gusta tanto Chile?

-Honor: Son muchas cosas. Es una mezcla: el paisaje, la gente, la cultura. La gente es súper cálida, feliz. Realmente se siente como estar en casa. Todo el estilo de vida es mucho más tranquilo. Sentimos que es completamente diferente a vivir en Reino Unido. En Londres, por ejemplo, la vida se siente súper acelerada y la gente no es tan feliz. Aunque sé que todos dicen que los santiaguinos son más apurados, sentimos que la vida es más relajada, que se aprecia más. Siento que la calidad de vida es mucho mejor acá.

-Joanna: Eso también iba a decir sobre la calidad de vida. Somos de Escocia, pero yo no viviría ahora allá porque no hay tantas oportunidades de trabajo, así que estaría en Londres, donde el arriendo es una locura, como tres veces más que en Chile. Entonces, con lo que ganamos acá podemos vivir una vida muy linda y realmente aprovecharla. Sentimos que acá la gente trabaja para vivir, no vive para trabajar. Hay una cultura de juntarse con amigos durante la semana y siempre hay algo que hacer. Y hay muchas cosas gratis: tenemos los cerros al lado, podemos hacer trekking, caminatas, picnics en el parque. En Reino Unido eso no se puede hacer tanto porque llueve mucho. El clima, al menos en Santiago, es mejor.

—¿Cómo decidieron partir con Not From Here?

-Honor: Lo empezamos hace unos cinco meses. Queríamos dar información a quienes quisieran venir a vivir acá, un poco de insight y algunos consejos. Esa fue la idea principal: literalmente ayudar a los demás. Pero se convirtió en un proyecto que, para nosotras, es entretenido y gratificante. No esperábamos crecer tanto. Nunca pensamos que íbamos a tener gente acercándose en la calle con tanto cariño. La cantidad de personas que nos dice: “Me has enseñado tanto sobre Chile, voy a ir a vivir allá en dos meses y me siento mucho más preparada” es increíble. Siendo europeas existe mucho estigma respecto de que América Latina es muy peligrosa, pero cuando estás viviendo acá puedes dar una visión real de la vida. Chile es una maravilla: tienes el desierto, volcanes, glaciares, nieve, costa, viñas, islas. Tienes de todo.

-Joanna: La idea inicial vino de una persona que estaba instalando el wifi en la casa. Estábamos hablando entre nosotras en Spanglish, como siempre, y nos dijo: “Chicas, son súper chistosas, simpáticas, tienen que hacer un podcast”. Nos miramos y dijimos: “Sí, vamos a hacer un podcast”. Fue un lightbulb moment (cuando se prende la ampolleta). Compramos los micrófonos y partimos.

-Honor: Y ese es el punto del podcast: que la audiencia se sienta como si estuviera en una conversación de FaceTime. Queríamos que se sintiera natural, cómodo, orgánico. Hay otros podcasts que se graban en estudios, pero queríamos hacer algo un poquito distinto.

—¿Y de dónde salió el nombre?

-Honor: Hicimos un brainstorming de nombres, pero eran feísimos. Terminamos pensando: “¿Qué decimos siempre cuando nos preguntan algo y no sabemos?”. Siempre decimos: “Ah, pero no somos de aquí, no sabemos. “We are not from here”. También nos preguntan: “Son rubias, ¿de dónde son? Y nosotras: “No somos de aquí”. Además, creo que los demás pueden relacionarse con ese nombre porque, siendo extranjero en otro país, se siente propio de tu identidad. Queríamos que se sintiera como “obvio que no somos de aquí”, pero también integradas.

-Joanna: Al final nunca vamos a ser chilenas, aunque no sea por la nacionalidad. De ahí nació.

DE LOS CHILENISMOS A LOS “CUICOS”

Si hay algo que rápidamente descubrieron al llegar a Chile fue que hablar español no necesariamente significa entender el chileno. Honor había estudiado el idioma en la universidad, pero asegura que durante sus primeras semanas prácticamente no entendía nada. Joanna, por su parte, también había estudiado el idioma pero comenzó a registrar en su teléfono las palabras nuevas que iba escuchando.

Ese choque con el idioma terminó siendo parte importante del podcast, al igual que sus observaciones sobre las diferencias sociales y los distintos acentos que escuchan en Santiago. Una de esas observaciones —su particular imitación del acento “cuico”— se convirtió en uno de sus contenidos más virales. Lo curioso es que la reacción ha sido principalmente positiva.

—¿Qué cosas de la vida cotidiana chilena más las sorprendieron?

-Honor: La calidad de la gente. No esperaba que todos realmente me quisieran ayudar. Cuando quería encontrar una casa, conocer amigos o empezar a buscar un trabajo, literalmente todos les preguntaron a sus amigos, hicieron encuestas. Hicieron lo que pudieron para ayudarme y darme una oportunidad más, para que no me sintiera tan extranjera en Chile y pudiera hacer mi propia vida.

-Joanna: Son súper generosos. Una vez había perdido algo en una disco y de verdad había como siete personas intentando comunicarse con los dueños para que pudiera recuperarlo. Al final lo conseguimos. Siempre están dispuestos a ayudar, ya sea en la calle, si estás perdida o lo que sea. Uno sabe que los latinos, en general, son súper cálidos, pero no lo sabes realmente hasta que estás en el país. Nos sentimos súper acogidas.

—¿Y cuál fue el mayor choque cultural al comienzo?

-Honor: La manera en que hablan. Cuando llegué, las primeras tres semanas dije: “Oh, my God, qué decisión más mala. No entiendo nada”. Pensé que había aprendido español en la universidad y llegué diciendo: “Estoy en otro país que habla otro idioma”. Me cuestioné. Después de un mes empecé a cachar poco a poco. Ese fue el choque más brígido al principio.

-Joanna: A mí también me dijeron antes de venir: “Es muy difícil el chileno”, pero no me di cuenta hasta que llegué. Acá empecé a tener un listado en el celular de palabras nuevas. Es muy chistoso ver la lista ahora porque son cosas muy obvias, como “cachai”, “po” o “huevón”. Me da ternura la Joanna de hace dos años, que no sabía nada. Yo entiendo todos los modismos, las palabras, pero no las ocupo tanto como Honor porque partí en un ambiente más corporativo.

-Honor: La gente siempre me dice: “Honor, hablas como chilena”. Yo creo que es porque mis amigos chilenos siempre me huevean si no pronuncio algo bien. Me han enseñado tantas palabras que una empieza a ocuparlas.

—Ustedes se hicieron virales por hablar de los “cuicos”, ¿por qué les llamaron la atención?

-Joanna: En mi trabajo he estado en un ambiente donde, quizás, hay más gente cuica y empecé a notar diferencias en la manera en que hablan y las palabras que usan. Siempre cuando decimos algo es de buena onda, son observaciones, nunca somos críticas. Es muy interesante ver cómo un grupo de personas habla de una manera tan diferente a otros, algo que realmente no existe de la misma forma en Reino Unido.

-Honor: Allá obviamente hay muchos acentos. En Escocia el acento es muy diferente al inglés. Pero en Santiago se nota realmente la diferencia entre la gente cuica y la que no lo es. El 80% de nuestra audiencia es chilena, algo que nunca esperamos. Entonces, nos encanta relacionar nuestro contenido con la gente que nos ve y escucha.

—¿Y qué les dicen los cuicos cuando las reconocen?

-Joanna: ¡Qué son simpáticas!

-Honor: Nunca nos dicen frases malas. A veces dicen: “Me encantó el video cuando dicen que los cuicos quedan sin aire”.

-Joanna: Antes de subir ese video pensamos: “Ojalá que no lo tomen mal”. Y lo tomaron muy bien. Eso habla bien, se pueden reír de sí mismos con mucho sentido del humor.

—Y en general el humor de Chile, ¿se parece al de Escocia?

-Honor: Son muy rápidos, como los escoceses, muy quick witted (ingeniosos). Son muy chistosos los chilenos. Es bastante parecido.

-Joanna: Los escoceses son conocidos por un muy buen sentido de humor, se burlan de ti, pero de manera cariñosa, chistosa. Siento que los chilenos también lo hacen.

—¿Les ha llegado algún mensaje inesperado?

-Honor: La mayoría han sido muy lindos. Una vez conocimos a un hombre de nuestra edad en una fonda, súper piola, y nos dijo que le encantaba nuestro podcast. Fue muy inesperado que alguien de nuestra edad siguiera nuestro contenido. Nuestro balance de hombres y mujeres entre quienes nos escuchan es bastante parejo.

-Joanna: También es muy tierno cuando se acercan chicos y nos dicen: “¿Podemos sacarnos una foto? Porque mi polola…”. Muy cute, me encanta. Y hemos recibido mensajes de gente ofreciendo cosas: “Tengo un Airbnb lindo en el sur, me encantaría que nos vinieran a visitar”. Hicimos un video hablando del norte y del sur y gente de allá nos empezó a recomendar lugares para conocer. La mayoría es muy buena onda.

“NOS SENTIMOS SÚPER CHILENAS”

A estas alturas, las palabras que antes anotaban en el celular forman parte de su vocabulario cotidiano. También han incorporado comidas. Sus favoritas son el pastel de choclo, la empanada de pino y los asados. Mención aparte son la palta y la mayonesa. “Soy fanática. Cuando llegué no podía creer la cantidad de mayonesa y palta que ponen encima de los completos, pero ahora ya me convertí en chilena”, dice Honor.

Lo mismo con los tragos, donde destacan la piscola, el pisco sour y el vino chileno; y con las costumbres locales, como no dejar la cartera en el suelo porque “se pierde plata”, dicen, o no comer platos tan grandes de noche.

Como están de cumpleaños a fines de año ahora los experimentan en verano, al igual que la Navidad. “Hacer la comida de Navidad con calor es muy raro”, dice Joanna.

Pero la adaptación también tiene un reverso: extrañar a la familia, los amigos y algunas costumbres escocesas.

Aunque ambas dicen que no saben si Chile será su hogar para siempre, por ahora no tienen ganas de irse.

—Del 1 al 10, ¿qué tan chilenizadas están?

-Honor: Ocho de diez. Bastante chilenizada, pero al mismo tiempo todavía hay mucho que aprender.

-Joanna: Yo diría lo mismo. Faltan cosas, pero no mucho. Hemos podido integrarnos en la sociedad, tenemos amigos. De hecho, yo tengo familia chilena, unos primos.

-Honor: Eso viene también de poder hablar bien el chileno, porque si no es muchísimo más difícil. Al hablar con los demás una se siente más integrada.

—¿Cuáles fueron las primeras palabras chilenas que aprendieron?

-Honor: Creo que me enseñaron la frase: “Cachai po hueón al tiro”. También “pololear”, porque siempre me preguntaban: “¿Tienes pololo?”, y “carretear”.

-Joanna: Yo tengo mi lista: “pasarlo la raja”, “taco”, “pololo”, “al tiro”, “po”, “cachai”, “chancho”, “hueón”, “cabro”, “cabra”.

-Honor: También me enseñaron que, en vez de decir “tú estás”, es “tú estai”, o a cortar la “s” final. “Caleta”, “me da lata”, esa es buena.

-Joanna: Es una locura ver esas palabras ahora porque las ocupamos siempre.

—¿Y hay alguna que todavía les dé risa?

-Joanna: Todas las frases o palabras que tienen animales. “Un sapo” o “pasarlo chancho”. En inglés sería como “pass the pig”. No tiene sentido.

-Honor: Hay muchos chilenismos que todavía nos cuesta entender. El otro día nos enseñaron una palabra para estar borracho que era “chambreado”. Es como si todos los días fueran de colegio.

—¿Qué extrañan de Escocia?

-Honor: Extrañamos mucho a nuestras familias y amigos. Estamos a 14 horas y eso es difícil. También extraño la cultura del pub. En Londres, Edimburgo o Glasgow es común juntarse después de la pega e ir a tomar una cerveza al pub, pero en la calle. También extraño la comida del pub, como el fish and chips o una roast dinner.

–Joanna: Yo extaño mucho a mi familia, pero también el chocolate. Sé que acá tienen buenos, pero no tengo el que normalmente compro. Así que mi mamá me lo manda. Si alguien va de visita me trae y lo guardo para ocasiones especiales. Pero no extraño el clima. Es muy nublado, siempre llueve, aunque sea una lluvia débil que te arruina el pelo. Acá me encanta el verano. Cada vez que puedo tomo sol.

—¿Se proyectan viviendo en Chile?

-Honor: Todavía no lo sé. Depende mucho de lo que pase con la pega, de las oportunidades que nos lleguen con el podcast y de cuánto siga gustándome Chile. Por ahora me quiero quedar. Lo único que tengo en la cabeza es que estar tan lejos de la familia y los amigos es difícil. Pero cuando tienes amigas que se sienten como familia, realmente te cambia la vida en un país extranjero.

-Joanna: Para mí es lo mismo. No te puedo decir que me voy a quedar para siempre. Todo depende de la visa, del trabajo, del podcast y de nuestra felicidad. Pero sí me puedo ver acá por más años. No hay un lugar donde quisiera estar por ahora.

-Honor: En verdad somos muy, muy felices acá.

-Joanna: Hemos tenido mucha suerte porque estamos viviendo una muy buena versión de Chile. Somos conscientes de que somos muy afortunadas. Por ejemplo, si hablamos sobre el paisaje del norte o del sur, sabemos que la mayoría de los chilenos no necesariamente pueden ir en términos económicos, porque es muy caro viajar en Chile.

-Honor: Nunca lo tomamos por sentado. Cuando teníamos alrededor de 15 años las dos trabajábamos en bares. Eso es muy normal en el Reino Unido, para empezar a tener un mindset de ser independiente. Ese ha sido un hilo conductor de nuestras vidas y nos ha ayudado también a crear nuestra vida acá. Al principio no fue fácil, nunca es fácil. Estamos en una posición muy afortunada y nunca lo tomamos como algo garantizado.

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