Revista Velvet | La casa de Hugo Grisanti: Un gabinete de curiosidades
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La casa de Hugo Grisanti: Un gabinete de curiosidades

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La casa de Hugo Grisanti: Un gabinete de curiosidades

POR Ignacia Castillo | 08 junio 2026

El arquitecto e interiorista detrás de espacios como Tigre, El toro, Bidasoa y Jerónimo Santiago abre las puertas de un hogar donde conviven colores intensos, animales, muebles heredados y arte, en una mezcla muy personal.

La casa de Hugo Grisanti no responde a tendencias ni busca perfección. Más bien, es la suma cuidadosa de recuerdos, obsesiones y objetos con historia. El arquitecto e interiorista –socio fundador de Grisanti & Cussen, estudio responsable de la estética de algunos de los restaurantes más reconocibles de Santiago, como Tigre, El Toro, Bidasoa y Jerónimo– define su hogar como “un gabinete de curiosidades hecho casa”.

Lo explica así: “Acá yo creo mi historia, con mi pasado, mis viajes y mi estética más propia, que es indescriptible. La gente se sorprende de la mezcla de estilos y objetos”.

Comparte este universo con Bigote, un galgo rescatado de seis años. “Antes tuve a Olsen y Boris, pero es la primera vez que tengo un perro 100% dentro de la casa y que hago vida con él”, revela.

Aquí, casi todo tiene un relato. Hay objetos heredados, regalos, hallazgos de anticuarios y piezas que pertenecieron a Corso Italia –la tienda que tuvo su padre en los años 90–, entre ellas alfombras, lámparas, sillas, mantas y tazas Versace. También aparecen cabezas de animales disecados, fotografías antiguas y muebles que parecen haber encontrado su lugar exacto.

A eso se suma una colección de alrededor de 60 obras de artistas como Roberto Matta, Alfredo Valenzuela Puelma, Claudio di Girolamo, Teresa Cruz, Claudia Peña y Matilde Pérez, entre otros. “He ido armando mi colección privada y saturo los muros de cuadros, con el sello de distintos artistas, como si fuera una galería o museo. Si los pusiera ordenados, no cabrían”, afirma.

Acá todas las habitaciones son distintas. “Para mí es importante que los espacios tengan personalidad según su uso, y los colores y el dramatismo van cambiando”, dice Hugo.

-¿Cuál es tu objeto favorito en tu casa?

-El cuadro de Jorge Páez Vilaró, un uruguayo que hizo la Casapueblo en Punta del Este. Expuso en el Museo de Bellas Artes y, como mi mamá estudiaba arte en esa época, la enviaron a la exposición y se conocieron. Cuando la exposición terminó, le dijo a mi mamá que eligiera una pintura. Me gusta porque, cuando me fui a vivir solo, ella me dijo: “Llévate este cuadro para que tengas algo de la casa”.

-¿Hay mucha rotación entre cosas y colores?

-Sí. Creo que pintar la casa de un color parejo por 15 años es insólito. Los espacios tienen que ver con personalidad, estados de ánimo y uno va cambiando. Yo pinto la casa y muevo todo. Me gusta que los espacios no sean estáticos y que tengan la capacidad de ir adaptándose. Para mí, las casas van sumando cosas.

-¿Por qué los motivos de animales en los estampados y cuadros?

-Me encantan y me gusta también sacarlos un poco de contexto, metiéndolos en la cotidianidad. De hecho, tengo un retrato de mi perro Bigote que hice con IA.

-¿Cómo has ido incorporando la IA en tu trabajo?

-Estoy haciendo ilustraciones y creando escenarios e imágenes. Para los proyectos, ahora creo mis propias referencias con IA. Es una herramienta más de diseño para mostrar mi visión inicial, para mí ha sido súper buena. Además, se puede crear un diseño propio para proyectos imprimiendo, no solo en láminas, sino también en tela, en cuero, en papel mural, en cortinas. Permite ser más original.

-¿Qué tiene de diferente tu casa con respecto a los lugares que diseñas?

-Tiene un sello absolutamente propio y no se rige por ninguna tendencia, moda ni parámetro. Posee más irreverencia. Aquí da lo mismo si algo combina perfectamente o no. La gente espera algo más perfecto, compuesto y armónico, pero eso me da un poco lo mismo en la medida en que el espacio refleje una experiencia.

-¿Cuál es tu sello como diseñador?

-El uso del color y crear espacios que reflejen una personalidad. Si es una casa, hay que conocer muy bien al cliente, reinterpretarlo y llevarlo a un espacio que represente su vida y lo haga feliz. Si es un lugar más comercial, hay que definir un guión para saber dónde queremos navegar.

-En cuanto al colores, ¿cuáles prefieres?

-Para mí son absolutamente cambiantes. Eso es lo entretenido, ir descubriendo y amigándose con ciertos colores. Evidentemente me gusta la gama de los verdes y hay ciertas paletas que me parecen más atractivas.

-¿Qué tendencias vienen en cuanto a diseño?

-Una tendencia en avance es poner humor en los espacios. Perder la compostura siendo más atrevidos y respondiendo a un sello personal. Eso incluye ironía y decisiones más radicales. También está la tendencia de pintar los techos. Por mucho tiempo nos acostumbramos al techo blanco, pero hace alrededor de cuatro años empezamos a intervenirlos; primero con papeles murales y después con color. Es la quinta fachada, es importante meterle diseño al nuevo layer.

-¿Algo que no te guste mucho al decorar?

-Lo que más me cuesta son las cosas pretenciosas, cuando se trata de ser lo que no es. Los espacios tienen que ser auténticos.

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