Revista Velvet | Tres destinos para descubrir antigüedades
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Tres destinos para descubrir antigüedades

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Tres destinos para descubrir antigüedades

POR equipo velvet | 07 julio 2026

Viena, Praga y Budapest, con su enorme riqueza escénica y rico pasado histórico, se han convertido en los grandes núcleos de Europa Central para los amantes de las antigüedades y las obras de arte. En especial para los que ya han puesto su ojo experto en las vanguardias de comienzos del siglo XX: cubismo, secesionismo y modernismo, tal como se aprecia al recorrer los circuitos donde se concentran, en estas capitales, los especialistas con sus elegantes y clásicas tiendas.

Por Beatriz Montero Ward

Son las joyas de Europa Central, más conocidas como “Ciudades Imperiales”. Famosas por su arquitectura clásica, sus palacios y su pasado austrohúngaro, pero también por su riqueza artística y sus artes decorativas. Conocidos en el mundo entero son los cristales de Bohemia, las porcelanas y cerámicas húngaras Herend y Zsolnay, los bronces de Viena o los muebles de maderas curvadas creados por el alemán-austriaco Michael Thonet. Por eso no es extraño que, en este triángulo formado por Viena, Praga y Budapest, circule una enorme variedad de antigüedades y coleccionables de todas las épocas, y que en sus cascos históricos abunden las tiendas especializadas con una oferta espectacular.

En Viena, los anticuarios se concentran en el Primer Distrito, en los alrededores de Dorotheum, la famosa casa de subastas fundada por el emperador José I en 1707 y situada en un palacete neobarroco en calle Dorotheergasse, y en las cercanías del Palacio Hofburg, lugar que fuera residencia de los Habsburgo por más de 600 años. La mayoría de ellos se especializa en mobiliario, pintura, joyería y artes decorativas austriacas, ya sean representativas y con el encanto de la Vieja Viena, como es el caso de Dorit Zorn-Stättner (Dorotheergasse 6-8) y de Antiquitäten Bauernfeind (Dorotheergasse 9), o con el foco en el siglo XX: Secesión Vienesa, Art Nouveau, Art Decó y Modernismo.

En esta línea, en la misma calle Dorotheergasse están la Galería de Susanne Bauer, el Etage de Wolfgang Bauer y la tienda de Nikolaus Kolhamme, todos especialistas en el Jugendstil vienés y en las obras de los arquitectos, artistas y diseñadores que a comienzos del siglo XX cambiaron los patrones estéticos de la época y se encaminaron con audacia hacia el Modernismo. El repertorio de estos anticuarios incluye soberbias piezas de Josef Hoffmann, Dagobert Peche, Adolf Loos, Karl Hagenauer, Koloman Moser, Otto Prutscher, Eduard Wimmer-Wisgrill, Otto Wagner, Michael Powolny, Gudrun Baudrich, Susi Singer, Kitti Rix y Matilde Flöge, entre otros. Además de notables cerámicas desarrolladas por la Wiener Keramik (taller de cerámica fundado por los escultores Michael Powolny y Bertold Löffler en 1906), y joyería y obras en metal producidas por la Wiener Werkstätte (Talleres de Viena, fundados por Josef Hoffmann y Koloman Moser en 1903).

Florian Kolhammer, ubicado en ese mismo sector, pero en calle Plankengasse, también se dedica al arte vienés de secesión, pero sin duda, su experticia son los vidrios de Loetz y la producción de figuras y otros artículos de la Werkstätte Hagenauer Wien (wHw), una empresa familiar fundada en Viena por Carl Hagenauer en 1898.

En el Palacio Ferstel, un edificio de estilo renacentista del siglo XIX en el que se ubica el famoso Café Central, punto de encuentro de la intelectualidad vienesa recién iniciado el siglo XX, está una de las tiendas de antigüedades más tradicionales de esta ciudad: la de Eduard Brandl.

Allí es posible encontrar los clásicos bronces de Viena, miniaturas fundidas y pintadas en frío, en su mayoría realizadas en el taller de Franz Bergmann, que representan animales y temas orientalistas, y bronces de mayor tamaño relativos a distintos temas. Por último, frente al imponente edificio de la Ópera, por calle Bösendorfer, está Galerie bei der Oper, un sitio especializado en impresiones japonesas en madera, también conocidas como ukiyo-e (pinturas del mundo flotante), de los períodos Edo y Meiji. Su colección también incluye algunos objetos de arte asiáticos, como netsukes, lacas y cerámicas, japonesas y chinas.

LA CIUDAD DE LAS CIEN TORRES

Así es conocida mundialmente Praga, por estar dominada por cientos de agujas góticas, cúpulas barrocas y torres medievales. Son muchos sus atractivos, entre ellos, el enorme número de tiendas de antigüedades en las que, principalmente, se ofertan obras producidas en lo que es hoy la República Checa. Varia de ellas s se sitúan en las proximidades del barrio judío y Museo de Artes Decorativas, como la de Michal Jankovský (Žatecká 14), quien ofrece un espectacular surtido de piezas Art Nouveau y Art Decó, especialmente vidrios Loetz, Rindskopf y Moser, joyas con granates de Bohemia y cerámicas y porcelanas Royal Dux, Amphora y Riessner, Stellmacher & Kessel, entre otras. Pero también obras cubistas, entre ellas esculturas de Emil Filla.

Muy cerca de allí, a una cuadra de la Plaza de la Ciudad Vieja, está la tienda de Alena Langerová, Antik Galerie Ambra (Kaprova 12). Un espacio reconocido por la alta calidad de las joyas antiguas que ofrece, en especial del período Art Nouveau; de sus vidrios, porcelanas y mayólicas. Antiques Cinolter (Maiselova 9) es otro de los sitios que los amantes del arte y las artes decorativas de época no se puede perder, lo mismo que el local de Pavel Konečný (Dlouhá 22), donde se pueden encontrar verdaderos tesoros a buenos precios dentro de coloridas vitrinas.

A ORILLAS DEL DANUBIO

En Budapest, capital de Hungría, los anticuarios se encuentran en la calle Falk Miksa, muy cerca del monumental edificio del Parlamento. Allí una tienda se sucede a la otra, cada una con una atractiva vitrina, que a modo de prólogo da una breve idea de lo que en el interior se puede encontrar. La gran mayoría de los especialistas se dedica a rescatar y poner en valor la pintura, el mobiliario y los objetos decorativos producidos en Hungría desde el siglo XIX hasta la década de 1980, como las porcelanas Art Nouveau de la firma Zsolnay, las cerámicas Tófej y las Király Károly, por nombrar algunas.

En este recorrido hay que destacar Artcore Art & Design (Falk Miksa 12) con una oferta modernista y mid century notable; BÁv Art ubicada en un edificio de tres plantas, de 1773, justo en la esquina de Falk Miksa y Szent István, que tiene notables muebles de época, seleccionada pintura y una variedad en piezas decorativas que incluye platería, cerámicas, cristales y bronces. El circuito no puede terminar sin detenerse en Moró Antik (Falk Miksa 13), una galería especializada en arte oriental, donde es posible observar desde una armadura de Samurái del período Edo hasta los más delicados netsukes y estampas japonesas.

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