Le la brasa al cebiche, del bistró francés a la taberna alemana, del desayuno de hotel al chino chilensis de domingo. Diez direcciones para elegir con cariño, reservar con tiempo y sentarse con papá a comer como corresponde.
Comer con papá siempre tuvo algo de generosidad. Mesa llena, platos al centro, una botella abierta y esa idea tan familiar de que, cuando se celebra, la comida tiene que alcanzar y ojalá sobrar un poco. Esta selección va por ahí: diez lugares distintos de Santiago, pensados para diferentes estilos de papá y distintas maneras de celebrar.
Panceta crocante, baby beef y una cava para elegir con calma
Llevo diez años trabajando con Rubaiyat Chile, así que me tomo la libertad de recomendarlo desde un lugar personal. Yo partiría con la panceta crocante, una especie de torrezno cocinado a baja temperatura y luego frito para lograr esa crocancia que uno espera desde el primer corte. Viene con chimichurri, salsa picante y limón asado, y abre la comida con mucho sabor.
Después seguiría con el Baby Beef jugoso, uno de esos cortes que en Rubaiyat tienen todo el sentido, acompañado de papas fritas o un puré cremoso. Y ahí aparece otro punto clave: su cava con más de 340 etiquetas, una carta donde siempre se puede encontrar una botella especial.
Dirección: Av. Nueva Costanera 4031, Vitacura. Instagram: @rubaiyat_chile.

Una celebración con sour, cebiches y mesa grande
La Mar siempre tiene algo de celebración. Puede ser la terraza, la sala despierta, esa manera limeña de partir la comida con energía o esos sours insuperables, que conviene tomar con respeto: uno basta, porque son mortales y peligrosamente adictivos.
La degustación de cebiches reúne clásico, mixto, criollo y nikkei. Es casi una bofetada de mar según los pescados del día: desde el más tímido —que de tímido no tiene nada— hasta el más picantito. Si la mesa quiere ir más directo, el cebiche criollo es una gran entrada, con pescado, leche de tigre al ají amarillo y chicharrón de calamar.
Después, pediría el festival del chicharrón, con camarones a la milanesa, chicharrón de pescado, calamar, camarones atlánticos, pinzas de jaiba y todas sus salsas. Y para compartir, el arroz meloso, con pescado, mariscos en punto meloso y alioli de ocopa. Elija una terracita si quiere algo más relajado, o una mesa grande si va en plan familiar. Y pregunte siempre por los pescados enteros. Bajo la cocina de Carlos Labrín, suelen salir de manera excepcional y vale la pena dejarse guiar.
Dirección: Av. Nueva Costanera 4076, Vitacura. Instagram: @lamarcebicheriasantiago.

Vino al alcance de todos y cocina francesa impecable
Baco merece estar en esta lista porque no se parece a un lugar armado para una fecha. Es un bistró que lleva décadas funcionando con una claridad que muy pocos logran sostener. Frédéric Le Baux es el patriarca detrás de una casa que acercó el vino a los comensales, formó una de las bodegas más nutridas, completas y accesibles de Chile, y mantuvo una cocina francesa que sigue saliendo con una regularidad admirable.
Unas ostras frescas, unos puyes de Chiloé —pequeños peces de agua dulce salteados suavemente en aceite de oliva, con ajo y un toque de ají cacho de cabra— o una tabla de cuatro quesos con Reblochon, Roquefort, Brillat Savarin y Bûche de Chèvre ya dicen bastante del lugar. Todo está pensado para comer y beber bien, sin ceremonia.
Después iría por el Steak Tartar con papas fritas, filete de vacuno molido y aliñado con especias, yema de huevo pasteurizada, papas fritas y ensalada verde. Y si papá es de platos con fondo, de comida que abriga sin ponerse dulce, el Boeuf Bourguignon es una gran decisión: carne de res cocinada por horas en vino tinto, con zanahorias, champiñones, panceta y papas confitadas. Es una casa que inspira a cualquiera que ame comer y beber bien. Santé.
Dirección: Nueva de Lyon 113, Providencia. Instagram: @bacovinobistro.

Robata, carbón, whisky y una parrilla japonesa
Dondoh entra perfecto para el Día del Padre porque tiene parrilla, fuego, una sala enorme, linda, juvenil y ese aroma a carbón desde la entrada. Además, hace poco comenzó a atender los domingos, así que se puede considerar para celebraciones de fin de semana.
Acá Japón se impone desde la robata, pero con una energía más suelta, de salida larga, barra, vinos, whisky y platos para compartir al centro. Mis favoritos van por ese lado: el Kuro Taco, el taco de chuleta vetada de cerdo, las gyozas y las croquetas de pato para partir.
Después el asado de tira con salsa kalbi es perfecto para compartir en familia, armando sus propios baos. También está la punta de ganso grillada con mantequilla de gochujang, maravillosa, o la Black Burger de angus en pan negro al vapor, que es buenísima.
Acá ningún sabor es tímido. Hay fuego, grasa rica, dulzor, picante y algo ahumado. También hay que mirar lo que pasa en la copa. Carlos, su sommelier, ofrece una buena carta de vinos, y el servicio no es para apurados: es para dejarse llevar, mirar la sala y disfrutar el ritmo del lugar. Si no me equivoco, Dondoh debe ser uno de los restaurantes más lindos de Chile. Y ojo con la barra, porque su carta de whiskys es absurda, exclusiva y muy difícil de encontrar en otro lugar.
Dirección: Av. Nueva Costanera 3969, Vitacura.Instagram: @dondohsantiago.

Taberna alemana en plena Alonso de Córdova
A Starnberg lo amo con locura. Tiene algo de taberna alemana en plena Alonso de Córdova que me parece irresistible. En su carta conviven clásicos alemanes y hasta una cazuela de vacuno o ave, y funciona a su manera.
Uno puede ir por la Escalopa Viena, esa milanesa a la alemana que muchos papás aman sin pensarlo demasiado, por los perniles, por una Münchner Bratwurst con chucrut o por un goulasch a la húngara con spätzle. También se puede entrar por el lado sanguchero, que acá tiene mucha gracia: un Barros Luco con churrasco de filete y queso derretido, un lomito de cerdo completo con palta, tomate, mayonesa y chucrut, o una fricandela completa, esa albóndiga alemana con palta, tomate, mayonesa y chucrut que pide cerveza al lado.
También me encanta su forma de servir: garzones de toda la vida, de esos que conocen a los clientes y saben lo que les gusta. Para un papá de apetito serio, garza fría y platos con carácter, Starnberg es un sí rotundo. Prost!
Dirección: Alonso de Córdova 2359, Vitacura. Instagram: @starnbergrestaurant

Uno de los mejores desayuno de Santiago
Bidasoa no entra acá como rareza ni como escape del almuerzo. Entra porque es uno de los hoteles boutique más bonitos y con más personalidad de Santiago, ligado además a la familia de Pinpilinpausha, y porque desayunar ahí es un panorama en sí mismo, incluso si uno no está hospedado.
El hotel se levanta en Vitacura con un look poco visto en Chile, muy marcado por el sello de Hugo Grisanti y Kana Cussen, que le dieron esa personalidad casi brasileña, acogedor y distinto al hotel correcto de manual.
Y entre ese entorno aparece un desayuno que para mí está entre los mejores de Santiago: simple, bien servido, rico, abundante y sin rebusques. Buenos dulces, pan de queso, huevos y omelettes al gusto. Para un papá que prefiere partir el día con calma, buena mesa y una mañana linda antes que pelear por un almuerzo lleno, Bidasoa es un acierto total.
Dirección: Av. Vitacura 4873, Vitacura. Instagram: @bidasoahotel / @restoranbidasoa.

Mesa española exquisita
Pinpilinpausha es de esos lugares donde conviene preguntar. A mí me encanta partir con el camarón ecuatoriano al pil pil, los piquillos rellenos o su Bloody Mary, que acá entra perfecto antes de sentarse en serio a la mesa. También puede aparecer una tortilla española, unas croquetas de jamón serrano y queso manchego o unas habitas salteadas con jamón serrano, si la mesa quiere partir más clásica.
Después se puede ir por algo fresco, como la ensalada con camarones a la plancha, edamame, quinoa crocante, palta y tomates cherry, o entrar directo a sus platos tradicionales. Ahí aparecen los garbanzos con camarones al pil pil, los calamares en su tinta con arroz o una paella o fideuá para dos. Si papá es más de pescado, la corvina a la donostiarra es una buena carta; si va por carne, la escalopa Pinpilinpausha, con puré, pimientos asados, arvejas y huevo frito, tiene todo ese lado goloso que también se agradece en una casa así.
Mi recomendación es simple: consulte siempre al garzón qué tienen de especial ese día. Conocen la carta y a los clientes, y saben orientar según los gustos de cada mesa. Pinpilinpausha es 10/10.
Dirección: Isidora Goyenechea 2900, Las Condes. Instagram: @pinpilinpausha

Nico Tapia, el té y el asiático chic
A Nicolás Tapia le tengo especial cariño. Es de esos cocineros queridos por los foodies, con talento evidente y un brillo especial para mirar la cocina asiática sin copiarla ni achatarla.
Nuestro Yum Cha no muestra una cocina chilena ni tiene apego directo a nuestra tradición. Y justamente ahí está su gracia. No en parecer chino, japonés o tailandés, sino en construir un puente propio, fino y muy personal. Hay sabores, acideces, profundidad en las salsas, productos del mar y vegetales, y un recorrido por el mundo del té que aparece como parte central de la comida.
Su menú se va ajustando cada vez que cambia la temporada y según los productos disponibles, lo que también hace que cada comida tenga algo de momento preciso.
Para un papá con cabeza abierta, de esos que disfrutan una mesa especial, fina, cuidada y única, este es el lugar, uno de los mejores restaurantes de Latinoamérica y bien merecido se lo tienen.
Dirección: La Herradura 2722, Providencia. Instagram: @yumchacl.

El chino tradicional chilensis
El Danubio Azul es ese chino tradicional estilo chilensis que muchos tenemos guardado en alguna parte. Por su gran salón, por su historia y por esa forma en que Chile entendió durante años la cocina china, tiene una veta emocional muy bonita.
Hay que leerlo desde lo que representa: esa salida familiar de domingo, ese almuerzo con papá cuando ir a comer “exótico” parecía un panorama enorme —risas— y todos compartían al centro sin tanta explicación.
Para partir, pediría el Mix de Masas, porque arma la mesa de inmediato: wantanes, spring rolls, siu mai frito, ají relleno y camarones en distintas versiones, todo pensado para picar y compartir.
Después elegiría un plato por línea. De mar, el Congrio Tausi-Jengibre, con ese punto sabroso de salsa tausi y jengibre que le va muy bien al pescado. En cerdo, el 5 Sabores, más goloso, con esa mezcla dulce-salada que siempre prende la mesa. Si van por pollo, el Mandarín funciona muy bien, salteado al wok y servido en plancha.
Y en carne, mi favorito sigue siendo el Filete Mongoliano, con verduras, ají verde y esa salsa que uno espera encontrar cuando viene a comer este tipo de cocina. Lo acompañaría con Chaufán PDA, que ya viene bien cargado con huevo, cerdo, pollo, filete y camarones, o simplemente con arroz blanco si la mesa quiere dejar que los platos principales se luzcan. Cerveza al lado y listo.
Para un papá que disfrutó alguna vez de este tipo de comida china a la chilena, Danubio Azul es una forma de volver a brindar con él desde un lugar muy nuestro.
Dirección: Reyes Lavalle 3240, Las Condes. Instagram: @danubiopda.

Coctelería notable, carácter y especias
Siam Thai es para papás más arriesgados en sabor, de esos que agradecen una mesa con especias, picante, coctelería y algo de desorden rico. Su gran fuerte, para mí, está en la barra. Bea Solari y Karla Martínez han sacado la cara por los bares dentro y fuera de Chile.
Pero ojo, eso no significa que se venga solo a tomar. También se come rico.
Para partir, pediría las brochetas de pollo con salsa satay: vienen con ese maní y curry massaman que las hace golosas, especiadas y muy fáciles de compartir. Si hace frío, la sopa Tom Yum es una maravilla: cítrica, picantita, aromática, de esas que levantan el cuerpo altiro. Después iría por el curry verde, picante como corresponde, cremoso y perfecto con arroz blanco; o por el Khao Pad Saparod, ese arroz frito servido sobre piña fresca, con un juego dulce-salado muy rico para compartir.
En coctelería, partiría con el Esmeralda, mi favorito: fresco, frutal, ligero y con ese punto juguetón que abre muy bien la comida. Si papá quiere algo más clásico de la casa, el The Artesian Siam Sour es una gran carta: intenso, especiado, cítrico, con ese carácter que lo vuelve mucho más que un sour correcto. Y para cerrar, el Ámbar II me fascina. Tiene un perfil más profundo, digestivo, umami y especiado; de esos cócteles que se toman lento.
Si son arriesgados como mi papá y yo, pida algo más picante. Un poco de calor, sudor y ese golpe thai que despierta la mesa nunca le ha hecho mal a nadie.
Dirección: Av. Italia 1139, Providencia. Instagram: @siamthaichile.