fbpx Revista Velvet | Amy Winehouse: “Haré lo que tú hagas. Quiero sentir lo que sientes tú”
Cultura Pop

Amy Winehouse: “Haré lo que tú hagas. Quiero sentir lo que sientes tú”

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Amy Winehouse: “Haré lo que tú hagas. Quiero sentir lo que sientes tú”

POR Sole Hott | 23 julio 2021

El 23 de julio de 2011, la cantante británica se sumaba al fatídico “Club de los 27”. Después de varios días de beber alcohol sin parar, Amy Winehouse murió en su cama. Una estrella que se apagaba temprano, una voz increíble que apenas contaba con dos discos editados, y un estilo que revivía décadas anteriores. Sin embargo, las adicciones y la “locura por amor”, dicen, no le dieron paz y la fama se volvió un arma letal.

Fue su guardaespaldas quien la encontró muerta a eso de las 3 de la tarde. Y junta a ella, dos botellas de vodka. La causa de la muerte diría después: intoxicación por alcohol. Y las autoridades aclararon que tenía el quíntuple de lo permitido para conducir. Años más tarde reabrieron la causa, pero la conclusión fue la misma. Sin embargo, la familia alega que fue la bulimia la causa de su muerte.

Para otros, Amy murió de amor. Las adicciones fueron parte del escenario, pero en el momento en que la fama se juntó con la vida personal, su cuerpo no fue capaz de aguantar.

Black to Black

Amy Winehouse conoció en un pub al hombre por el que perdería la cabeza: Blake Fielder-Civil. Era el año 2005 y la cantante había lanzado su disco Frank, el que fue muy aclamado por la crítica. Las canciones, en tanto, hablaban sobre el desengaño amoroso de su primer novio, el periodista Chris Taylor.

“Yo estaba en el bar y entró ella. Jugamos al billar y nos fuimos a otro pub. Luego volvimos a casa de Amy. Ambos estábamos saliendo con otras personas, pero no pensé en ello como en una infidelidad. Solo la veía como una chica muy caliente. Yo era así”, explica Blake Fielder-Civil en el documental Amy (2015).

Así fue como se conocieron. Su currículum era preciso y reconocido: mujeriego, fiestero y adicto a las drogas, y trabajaba como ayudante en una productora de videoclips. Amy tenía 21 años, y si bien era muy carismática, le faltaba algo de autoestima, según han revelado sus cercanos. Ella dejó a su novio por Blake, y no se separó más de él. Fue tal su atracción, y obsesión, que un mes después de conocerlo se tatuó su nombre en el pecho izquierdo.

“Me gustaba hacerme daño, y creo que a Amy también”, afirmó luego Blake. “Iba en nuestros genes. Le preguntaba por qué era tan promiscua y por qué era como un hombre en cuanto al sexo. Eso indica que alguien ha vivido un episodio traumático, quizá de índole sexual. Viendo su comportamiento, tenía sentido. Ella decía: ‘Por nada. No abusaron de mí cuando era una niña ni nada parecido’. Y afirmaba que todo era porque su progenitor (Mitch Winehouse) abandonó a su madre y eso le impidió ver a su padre. Lo entendí. Cuando tenía nueve años, me corté las venas. No sé si quería morir o que mi madre dejase a mi padrastro. Amy y yo nos parecíamos”.

Aseguran que Amy estaba ciega de amor y que cuando Blake se cortó con una botella durante una fiesta, ella también lo hizo. “Haré lo que tú hagas. Quiero sentir lo que sientes tú”, le dijo.

Sin embargo, las cosas empeoraron cuando Blake le dijo, a través de un mensaje, que no dejaría a su novia. Y que era mejor que siguieran como amigos. “Cuando rompimos, me volví completamente loca, era una imprudente. Enloquecí. Todo me recordaba a él. Buscaba algo en la nevera y lo veía. Subía las escaleras, veía sangre en las paredes y pensaba en él; pero era de mis puños“, revelaría Winehouse después.

De ahí en adelante, Amy comenzó a abusar del alcohol para borrar su depresión. A finales de 2005 su representante, Nick Shymansky, trató de convencerla para internarse. Pero ella simplemente respondió: “Iré si mi padre me lo pide”. Su papá no encontró problema alguno, y dijo que era algo temporal. Una etapa que tendría melodía en la canción Rehab.

Pero la británica superó la fase. Y en 2006 comenzó a trabajar en el álbum, Back to Black, su catarsis emocional. La cantante cambió de look, y se convirtió en una de las artistas con más ventas y famosas del planeta. Con ello vino una exposición extrema que no le gustaba.

Un matrimonio explosivo

Con este nuevo aire, llegó también la reconciliación con Blake, y se casaron en en Miami en mayo de 2007. “Al volver de Estados Unidos, ya casados, fue la primera vez que Amy probó el crack y la heroína. En aquel momento, yo las tomaba y me gustaban. Anulaban por completo cualquier sentimiento negativo, y Amy las probó conmigo. Después de tomarlas los dos nos enganchamos enseguida”, confesó Blake en una entrevista. Ese mismo verano Amy estuvo a punto de morir tras sufrir su primera sobredosis, pero en esa ocasión ingresaron juntos a un centro de desintoxicación.

Algunos de sus amigos dicen que tanto Blake como Amy siguieron drogándose juntos hasta que él fue arrestado. Y así, la vida en conjunto comenzaba a ponerse cuesta abajo. Amy, quien pagaba las cuentas, empezó a gastar mucho dinero en drogas duras. Además, desarrolló bulimia y comenzó a descuidar su carrera musical. Llegó a cancelar todos los conciertos que tenía programados ese año por orden médica. “No puedo darlo todo en el escenario sin mi Blake. Lo siento mucho, pero no quiero hacer los espectáculos con poco entusiasmo. Amo cantar. Mi marido es todo para mí, y sin él, simplemente, no es lo mismo”, dijo entonces.

Amy quedaba lejos de representar cualquier ideal de feminismo. Sus traumas de la infancia la arrastraron hacia una enfermiza dependencia de los hombres, manifestada en una actitud sumisa y supeditada a los deseos de un esposo por el que podía, incluso, morir“, se detalla en la biografía Amy: Stronger than her (Lunwerg, 2019).

Las peleas de la pareja continuaban, y los medios aprovechaban cada una de ellas. “Según Contactmusic.com, en el próximo disco de Amy Winehouse las canciones serán sobre cocina. Cocinar meta, heroína…”, comentó con cierta mala baba el humorista satírico Jay Leno en The Tonight Show.

Back to Black se convirtió en uno de los discos del año, con seis nominaciones a los Grammy. En enero de 2008 Amy aceptó ingresar en una clínica de desintoxicación para poder acudir a la ceremonia de entrega. Pero por un tema de visa, tuvo que celebrar sus cinco premios en casa y con Blake en la cárcel. Luego de esto, Amy decidió descansar cuerpo y mente.

Las drogas y el alcohol estaban haciendo estragos en el cuerpo de Amy, quien se veía incapaz de preparar un próximo álbum. Mientras tanto, sus cercanos temían por su vida. Pero también había mucho dinero de por medio. En febrero de 2009 Amy abandonó el Reino Unido para descansar en la isla caribeña de Santa Lucía. En ese lugar logró dejar el crack y la heroína, aunque seguía bebiendo. 

Escapé finalmente del infierno. Estoy enamorada de nuevo y no necesito drogas. Mírame, ¡estoy radiante! No sé qué está pasando con Blake y conmigo ahora y, por el momento, me he olvidado de que estoy casada. Estoy aquí sola, feliz y pasándolo bien con Josh”, declaró al News of the World. Amy comentó en ese momento que su matrimonio se basaba en “en consumir drogas” y que “estar con alguien como Josh es mucho mejor para mí”. Blake se enfadó y pidió el divorcio por adulterio. 

Entonces comenzó la historia de amor de Amy con el director de cine británico Reg Traviss, con quien se mantuvo estable hasta el día de su muerte. Su ruptura con Blake podría haber sido el inicio de un nuevo disco, pero nunca dejó el alcohol. Y en mayo de 2011 ingresó nuevamente en una clínica de rehabilitación.

Si bien estaba aburrida del repertorio, finalmente volvió a cantar los temas de Back to Black. Y antes de su nueva gira, volvió a emborracharse. El 17 de junio de 2011 Amy quedó inconsciente. La encontraron y la subieron a un jet privado con destino a Belgrado, donde al día siguiente comenzaba su esperada gira de regreso. El recital fue un desastre y quedó demostrada la grave situación de la cantante de 27 años. No podía estar de pie y se negaba a cantar. Luego del nefasto show, cancelaron los siguientes.

Aquel junio Blake, quien cumplía condena de 32 meses por robo y posesión de un arma de fuego, fue enviado a la cárcel penitenciaria Armley, en Leeds, desde donde llamó a Amy por última vez. Ella le aseguró que era “mujer de un solo hombre”, a lo que Blake respondió que siempre la querría, y que “Lo único que no quiero es perderte”. “Nunca me perderás, Blake”, respondió ella. Días después la encontrarían muerta en su casa de Camden Town.

Si bien el propio Blake Fielder pidió que no lo culparan por la muerte de Amy, pareciera ser que la sociedad necesita un culpable. Y en esa búsqueda, la autodestrucción de Amy recae en su tóxica relación amorosa y en el poco afamado Blake. “Amy no era una mujer joven, bien adaptada, etc., y me parece irrespetuoso insinuar que fui un titiritero maquiavélico”, sentenció Fielder.

Por su parte, la madre de Amy, Janis, los apoyó públicamente. Asegurando que su relación “fue íntima y genuina. Su matrimonio fue impulsivo, pero aun así fue puro. Obviamente, era una relación complicada, pero el amor estaba en el centro de ella”.

Una relación tóxica siempre guarda un inesperado final. Y en este caso, el trágico destino se lo llevó la cantante. Hace pocos días Janis comentó que Amy “eligió su propio camino”, pues “era una persona vulnerable, pero no débil”. Sin embargo, su música sigue sonando.

 

 

 

 

 

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