Sunny, la perrita de la familia Obama, murió el martes 15 de septiembre a los 13 años, según confirmó el expresidente Barack Obama a través de sus redes sociales.
La familia la había incorporado en 2013, durante el segundo periodo de Obama en la Casa Blanca, donde rápidamente se convirtió en parte de la familia y compañera de Bo, el primer perro de los Obama, que murió en 2021.
En su mensaje, Obama recordó a Sunny como una perrita atlética y llena de energía, que solía saltar las rejas del jardín sur de la Casa Blanca para perseguir ardillas, pájaros y cualquier cosa que se moviera.
A diferencia de Bo, que disfrutaba especialmente de los premios, ella prefería que la familia corriera y jugara con ella, se tirara al suelo a su lado o le acariciara la barriga. También era especialmente protectora con Bo, a quien consideraba su hermano mayor.
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El expresidente también recordó algunas de las particularidades de Sunny: prefería a las personas antes que a otros perros, salvo por Bo; bebía agua de una manera ruidosa y desordenada y, pese a ser una perra de agua portuguesa, no le gustaba mojarse.
“Para nuestra familia, era prácticamente perfecta”, escribió Obama, destacando que durante 13 años permaneció junto a ellos, “siempre leal, siempre dulce y siempre dispuesta a una nueva aventura, todavía apasionada y hermosa hasta el final de sus días”.
“Vamos a extrañarla muchísimo”, expresó el exmandatario al despedirse de Sunny. En su mensaje, además, imaginó que ahora se encuentra junto a Bo, cuidando de él como lo hizo durante tantos años.
La muerte de Sunny pone fin a la presencia de una de las mascotas más recordadas de la familia Obama, que acompañó al matrimonio y a sus hijas durante sus años en la Casa Blanca y después de su salida de ella.