“Corre, descubre y ama Santiago. Rutas, rincones e historias para volver a mirar la ciudad distinto”, así te invita Ignacio Rivas, arquitecto, runner y creador de la cuenta de Instagram @recorrestgo, a redescubrir la ciudad de una forma distinta… corriendo.
Como runner, cuando viajo suelo conocer ciudades corriendo. No hay maleta de corredor en la que no vayan las zapatillas, la ropa deportiva y el reloj. Aprovecho la excusa para entrenar, moverme y así mismo reconocer lugares. Sin embargo, es algo que no solemos hacer en nuestras ciudades. ¿Por qué?
Por lo general, tenemos rutas conocidas, favoritas o que ajustamos según el entrenamiento que nos toque. Pero, ¿por qué no conocer nuevos lugares o hacer turismo en tu propia ciudad? Yo lo hice, y lo estoy haciendo, gracias a Ignacio Rivas, amigo runner y arquitecto conocedor no solo de su materia, sino que de la historia detrás de edificios, esculturas, calles y monumentos.

Muchas veces lo veía subir fotos de rincones olvidados en el centro o quizás aquellos que, por el hecho de estar ahí desde siempre, no los vemos. Y es que, claro, correr en el centro un día de semana puede ser algo que automáticamente te haga pensar en mucha gente y autos. Sin embargo, un domingo por la mañana, el centro de la capital se convierte en la ruta perfecta, además de un museo en vivo y del que puedes aprender cosas nuevas… y encontrar más de algún spot para una foto.
Fue así como decidimos hacer un recorrido de unos 10 kilómetros por el centro de Santiago. Nos encontramos a pasos del metro Salvador, en el Parque de la Aviación, y bajamos por Andrés Bello aprovechando la Ciclorecreovía, otro beneficio de este running tour de domingo.

Luego de pasar por Plaza Italia bajamos con el Parque Forestal a un costado para llegar al Museo de Bellas Artes y tomar la calle José Miguel de la Barra, luego Victoria Subercaseaux y rodear el Cerro Santa Lucía.
Seguimos por la Alameda, pasamos por la Biblioteca Nacional y por la iglesia San Francisco, el edificio más antiguo de Santiago, que se hizo en 1541 para proteger a la Virgen del Socorro que vino en la expedición de Pedro de Valdivia.
Un infaltable del sector, el Barrio París-Londres, el cual se creó a principios del siglo XX en terrenos de la Orden de San Francisco con un estilo que refleja su marcada influencia arquitectónica europea, con calles de adoquines y un diseño que rompe con el tradicional damero de la ciudad

Aquí lo entretenido, y la gracia también, es quizás perderse entre las callecitas, porque más allá de lo que habíamos planeado en un principio, siempre hay algún mural, edificio o detalle que te desvía del camino, para luego volver a la ruta original.
Hasta aquí yo iba feliz no solo porque amo correr, sino por el escenario y la cantidad de información que obviamos simplemente por el hecho de vivir en la ciudad.
Pero, si no vives o trabajas en estos barrios, ¿cuándo vas? Corriendo es una excelente opción.
Cada ciertos metros, Ignacio me va contando del estilo neoclásico de la Casa Central de Universidad de Chile, haciéndome la comparación con el neoclásico francés del Club de La Unión, fundado en 1864, creado para un círculo social exclusivo y reunir a la élite política y económica del país. Por su parte, su imponente edificio actual en la Alameda fue inaugurado en 1925. Yo me siento en un City Tour cualquiera.

Ante el Palacio de La Moneda es imposible no detenerse algunos minutos. Construida en 1784, no se hizo sede de gobierno y casa presidencial hasta 1845 y fue bombardeada en 1973. Aquí, un detalle de los que me gustan: diseñada por el arquitecto italiano Joaquín Toesca y Ricci, fue de los primeros edificios sísmicos del país.
Luego empalmamos hacia Paseo Bulnes, creado en la década de 1930, siguiendo la línea del estilo neoclásico con el objetivo de consolidar el poder del Estado chileno.
Aquí seguimos en línea recta desde La Moneda hasta Parque Almagro, antiguo epicentro de la bohemia santiaguina y el que, como bien sostiene Ignacio, remata visualmente en la Iglesia de los Sacramentinos, 1912, con un sorprendente estilo neogótico y ubicada en la intersección de las calles Arturo Prat y Santa Isabel.

Su fachada fue usada en un episodio de la segunda temporada de la serie televisiva Flash, de la cadena estadounidense The CW, para una batalla entre los superhéroes Barry Allen, Flash, y Oliver Queen, Flecha Verde, contra el mago maligno Hath-Set, Vándalo Salvaje, que transcurre en una iglesia de Ciudad Central. Dos segundos de grabación, pero un gran dato.
Además, la Plaza Bernardo Leighton, que enfrenta a esta iglesia y conocida como Plaza de Los Sacramentinos, fue una de las locaciones usadas en la película chilena Una Mujer Fantástica, ganadora del Oscar 2018 en la categoría Mejor Película Extranjera, dirigida por Sebastián Lelio y protagonizada por Daniela Vega.
Entre kilómetros conversados, datos históricos y detalles arquitectónicos, básicamente corrimos mirando hacia arriba y no nos dimos cuenta cuando habíamos llegado al objetivo que era esta iglesia. Entramos por algunos minutos a admirar el arte que guarda en su interior y luego deshicimos nuestro camino, pero con algunas paradas.

De regreso en Paseo Bulnes nos detuvimos en Café Altura, ideal si eres un fanático del café. Un primer y merecido americano que ameritaba esa fría mañana deportiva y cultural. Sentados en la banqueta que adorna su fachada, disfrutamos de su exquisito café de grano, obviamos tentarnos con la pastelería, porque todavía quedaban kilómetros, y luego de observar a los paseantes, decidimos emprender el regreso.

Así volvimos a Bellas Artes y frente al museo, literal, paramos por el segundo americano en el Café de La Barra, bistrot francés desde 2006. Aquí la recomendación de Ignacio es el kuchen de manzana, y puedo dar fe. Y, si les toca el momento en el que salen las mediaslunas calientes, no les explico. Salir corriendo de ahí puede ser un problema y quedarse una gran idea.
Ahora el Parque Forestal iba del otro lado y, una vez en avenida Andrés Bello, vuelve el ruido de los corredores y ciclistas que aprovechan la Ciclorecreovía. Un contraste agradable con las calles vacías del centro un domingo por la mañana. Atrás quedan los edificios históricos y las calles con historia para impregnarse nuevamente del andar de la ciudad.
Como era de esperar, retener cada detalle y gramo de información que me dio Ignacio no fue posible, pero ha creado esa cuenta de Instagram precisamente para esto, combinar el running con la ciudad. Y donde irá mostrando una forma distinta de redescubrir Santiago, con un incentivo a moverse y una invitación a conectarse con nuestra historia.