Revista Velvet | A 45 años de la boda de Diana y Carlos: la historia de la pulsera que predijo el fin del “cuento de hadas”
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A 45 años de la boda de Diana y Carlos: la historia de la pulsera que predijo el fin del “cuento de hadas”

A 45 años de la boda de Diana y Carlos: la historia de la pulsera que predijo el fin del “cuento de hadas”
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A 45 años de la boda de Diana y Carlos: la historia de la pulsera que predijo el fin del “cuento de hadas”

POR equipo velvet | 29 julio 2026

Ha sido el matrimonio más visto de la historia, pero mientras todos miraban el vestido y la tiara, había una joya oculta que marcaría el destino de Diana.

Dos semanas antes del gran día un 29 de julio de 1981, la princesa de 19 años aprovecha un momento en el que el secretario privado del príncipe Carlos, en ese entonces, no está en el Palacio de Buckingham, para revisar un paquete que hay sobre su escritorio. Al abrirlo, Diana encontró un boceto y una cadena de oro con un disco de esmalte azul grabado con las letras “G” y “F”. Iniciales que correspondían a los nombres Gladys y Fred, los apodos que Carlos y Camilla Parker Bowles usaban en secreto.

Fue así como la futura Princesa de Gales, encontraba la confirmación de que su matrimonio comenzaba roto. Esto, en los días previos a una ceremonia que verían 750 millones de espectadores. Sin embargo, para ella, la ilusión ya estaba fisurada.

¿Regalo de despedida?

El 29 de julio de 1981, Diana caminó hacia el altar con el icónico vestido diseñado por Elizabeth y David Emanuel, con la tiara de la familia Spencer y el inolvidable anillo de compromiso de zafiro y diamantes. Pero había una joya oculta que eclipsaba su felicidad.

La biógrafa Penny Junor, cuenta en la obra The Duchess: The Untold Story, que el entonces heredero al trono británico envió pequeños obsequios para despedirse de algunas mujeres que habían formado parte de su vida de soltero. Sin embargo, el gesto hacia Camilla iba más allá de lo institucional y desató una discusión en la pareja. Esto, porque Diana no quiso callarse y habló con su prometido, exigiéndole explicaciones.

Por su parte, Carlos aseguró que se trataba de un regalo de cortesía para cerrar una etapa. Es más, de acuerdo a la experta, le habría asegurado que desde el anuncio de su compromiso, no existía otra mujer en su vida. Sin embargo, Diana le preguntó directamente si estaba enamorado de Camilla, pero el príncipe no respondió con la seguridad de un no que todos entienden. Y esto, ad portas de dar el paso más importante de su vida.

Gladys y Fred

Pero las dudas de la princesa de Gales no nacieron a partir de la pulsera de oro encontrada en el escritorio. Anteriormente, el joven príncipe había recibido unas flores cn motivo de su compromiso, las que traían una tarjeta firmada para “Gladys” de parte de “Fred”. Y la confirmación de esos nombres en clave quedaron evidenciados en un almuerzo donde estaban los tres, Diana, Camilla y Carlos, en el que la amiga del príncipe reveló que los utilizaban.

Diana sabía lo que ocurría y años más tarde se lo confesó a Andrew Morton para su libro Diana: Her True Story In Her Own Words. Revelando que encontrar esa cadena la había llevado a comprender la realidad: el corazón de su esposo no le pertenecía. Por su parte, Carlos, 12 años mayor que ella, tenía la presión de la sucesión y se negó a ir en contra de este compromiso a pesar de las discusiones que tuvieron en esos 5 meses previos a la boda real.

Dos joyas con significados poderosos

Esta de desamor, bien se puede resumir en el contraste de un anillo de zafiro que eclipsó flashes y que aparecía como la promesa de un cuento de hadas. Y, por el otro, aquella pulsera en la clandestinidad, pero que representaba todo aquello que anhelaba el príncipe en cuestión.

Recordemos que Diana conoció a Carlos a través de su hermana Lady Sarah Spencer y fueron doce citas formales antes de aceptar la propuesta de matrimonio. Y ese brazalete fue la prueba más evidente de que aquel cuento de hadas había terminado aún antes de empezar.

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