Naomi Osaka es de esos deportistas que, además de competir, entienden que cada aparición pública también es una declaración de estilo. Y en su debut en Roland Garros volvió a demostrarlo con su look para su primer partido en el torneo francés.
La japonesa apareció en la cancha Suzanne Lenglen con una impactante propuesta creada junto al diseñador suizo Kevin Germanier, conocido por su trabajo maximalista y sustentable. El outfit de entrada estaba compuesto por un corset negro bordado con lentejuelas y cristales, acompañado por una falda plisada semi transparente que aportaba dramatismo y movimiento.
Pero el gran momento llegó cuando Osaka hizo un cambio de vestuario en plena cancha. Debajo del look oscuro y teatral escondía un conjunto dorado firmado por Nike: un vestido tenis con volantes, detalles de lentejuelas y una silueta luminosa, inspirada —según explicó la tenista— en las luces nocturnas de París y la Torre Eiffel.

No es la primera vez que la ex número uno utiliza un Grand Slam como plataforma estética. En el último Abierto de Australia ya había sorprendido con un look inspirado en medusas y mariposas diseñado por Robert Wun. Ahora, en París, elevó aún más la apuesta.
“Puedo hablar a través de mi ropa”, comentó días antes del torneo, explicando que la moda se ha transformado en una extensión de su personalidad dentro de la cancha.
Más allá de que la cuatro veces campeona de Grand Slam superó a la alemana Laura Siegemund por 6-3 y 7-6 (3), en redes sociales muchos coinciden en algo: Naomi Osaka ya ganó Roland Garros… al menos en términos de estilo.