El estreno de la serie love story –centrada en su relación con John F. Kennedy Jr. y la trágica muerte de ambos en un accidente de avioneta– ha vuelto a colocar la estética de la joven publicista de Calvin Klein en el centro de la conversación cultural. Con un aura tan misteriosa como carismática, Carolyn –también conocida como CBK– fue una de las mujeres más fotografiadas del mundo, pese a que jamás dio una entrevista. no era necesario: su estilo hablaba por sí misma. La influencer experta en moda y belleza Vale Barends (@valebarends) revela las razones tras su vigencia en el universo fashion y algunos tips para replicar sus looks con diez prendas básicas.
Por Catalina Ábalos L.
Cuando el productor Ryan Murphy compartió en 2025 las primeras imágenes de la serie Love Story, Internet reaccionó como si se tratara de una profanación: el abrigo de Carolyn no era el correcto.
El Birkin no era el adecuado. Su color de pelo (butter blond o “rubio mantequilla”), tampoco. Murphy comprendió inmediatamente lo que estaba ocurriendo. “Carolyn Bessette es claramente una figura de culto, una religión en sí misma (…) Es muy interesante que la gente se pusiera tan incendiaria”, declaró a Variety.

Las imágenes solo eran pruebas de iluminación y vestuario improvisado para proteger al elenco de los paparazzi que rodeaban el rodaje en Nueva York –de la misma forma en que persiguieron obsesivamente a Carolyn y John en los ‘90–, pero la respuesta les dejó en claro la seriedad con que los fans se tomaban el asunto.
El productor terminó instaurando un consejo asesor de estilo de diez personas para asegurarse de recrear con precisión el look de CBK. E incluso el diseñador Narciso Rodríguez –amigo cercano y autor de su vestido de novia en 1996– creó la pieza desde cero para la serie.
No dejaron nada al azar. Hasta el famoso Birkin que Carolyn solía llevar en el metro fue restaurado por especialistas para replicar exactamente cómo ella lo usaba: ligeramente abierto, como si fuera un bolso cotidiano y no un objeto codiciado de lujo.
El equipo reunió piezas provenientes de todo el mundo –desde Japón hasta Canadá– para reconstruir el guardarropa de Carolyn, interpretada por la actriz estadounidense Sarah Pidgeon.
El resultado final convenció incluso a los críticos más exigentes. La editora de moda del New York Times, Vanessa Friedman, afirmó que la serie logra capturar “el encanto Calvin Klein de los años 90”, firma donde Carolyn trabajó y cuya estética minimalista encarnó mejor que nadie.

A diferencia de otros íconos de los ‘90, cuyo estilo se guiaba por las tendencias o los logotipos, CBK repetía siluetas. Confiaba en la sastrería. Durante su paso por Calvin Klein aprendió un lenguaje visual basado en líneas limpias, tejidos nobles y una paleta neutra.
Pero su minimalismo nunca fue frío. El director creativo de Carolina Herrera, Wes Gordon, lo resumió así: “Carolyn era minimalismo con carácter; nunca estéril ni aburrido”.
Para la diseñadora y exdirectora creativa de Chloé, Gabriela Hearst, el estilo de CBK tenía una paradoja fascinante: “No intentaba llamar la atención. Intentaba desviarla. Y al hacerlo, hacía que la gente mirara más”.
Coincide con ella la editora de moda Sunita Kumar Nair –colaboradora habitual de medios como Sunday Times Style, WWD o W Magazine–, a quien le parecía insólito que no existiera un libro sobre el estilo de la mujer que está todos y cada uno de los moodboards de las firmas de moda. Tras años de exhaustiva investigación, en 2023 publicó CBK: Carolyn Bessette-Kennedy: A Life in Fashion, primer libro dedicado exclusivamente a su forma de vestir.
En conversación con la revista Marie Claire, Kumar Nair hizo una observación tan interesante como reveladora acerca del fenómeno en torno a su figura. “Carolyn representa el final de una era. Luego llegaron las redes sociales y la construcción de los personajes a través de ellas, de los asistentes y los estilistas personales que ella no tuvo (…) Su mensaje con el uso de la moda era claro: ella era una mujer trabajadora e independiente, por sí misma impresionante, que salía con el hombre más sexy del mundo. CBK tenía un allure del que era plenamente consciente”, afirmó.
A juicio de la experta Vale Barends (@valebarends), el renacer nostálgico del minimalismo noventero no es casual. “Hablamos de sofisticación sin pretensiones. Hoy, las mujeres buscan piezas que trasciendan la temporada y que funcionen en distintos contextos de la vida diaria. Esa nostalgia, en realidad, es una reacción: menos ruido, más identidad”, sostiene.
Rosemarie Terenzio, asistente y confidente de John F. Kennedy Jr., quien conoció a Carolyn muy de cerca –de hecho, CBK le regaló varias prendas que se subastaron recién en Sotheby’s–, ha asegurado que ella no tenía un guardarropa inmenso. En este sentido, Barends opina: “Ahí está la gran lección para las mujeres que quieren reinterpretar su estilo hoy: no se trata de cantidad, sino de criterio. Personalmente, creo que no es difícil de lograr si tienes un fondo de armario coherente, mezclando básicos bien elegidos con algunas piezas de mayor inversión. El lujo discreto no grita, pero se reconoce al instante”.
A continuación, un listado de prendas must have inspiradas en el clóset de Carolyn y consejos para lucirlas en el día a día.

La camisa blanca era una prenda habitual en el clóset de Carolyn, ya sea para el trabajo, fines de semana o eventos. Uno de sus looks más icónicos fue cuando eligió una camisa cruzada de Yohji Yamamoto con una falda negra con volantes para una cena de etiqueta en el Museo Whitney en marzo de 1999.
Vale Barends explica que: “Una buena camisa blanca es una prenda sofisticada y versátil al mismo tiempo, un básico para un fondo de armario”. Aconseja combinarla con jeans, un cinturón negro minimal (“para una vibra noventera más pulida”) y mocasines. ¿Una sugerencia de styling? “Dejaría las mangas arremangadas y cuello algo abierto, nada rígido”.
Imposible olvidar una de las imágenes más populares de Carolyn, captada por los paparazzi paseando a su perro Friday junto a John en las calles neoyorquinas. Vestía un abrigo rojo a cuadros de la colección primavera/verano 1996 de Prada, jeans azules y un gorro negro.
Otros abrigos memorables suyos incluyen el print de leopardo vintage de Ann Demeulemeester y uno negro del diseñador japonés Yohji Yamamoto. Mención aparte merece el abrigo camel de Prada –que también usó de paseo con su mascota– subastado por Sotheby’s en febrero de este año, el cual se vendió en casi 200 mil dólares versus su valor original de 15 mil. Para un look más actual, Barends aconseja: “Si el abrigo es negro o camel, lo mejor es combinarlo en un look monocromático o sobre un vestido”.
En el caso de aquellas que se animen con el print de leopardo, puntualiza: “Un pantalón y sweater negro o una camisa blanca y jeans brindan protagonismo al abrigo, al tiempo que mantienen una estética elegante”.
Un ejemplo perfecto es el icónico vestido negro de seda strapless de Yohji Yamamoto que lució en la gala pro fondos de la Municipal Art Society para la recuperación del Grand Central Terminal en 1998. Complementó el look con guantes largos de terciopelo del mismo color y maquillaje casi imperceptible, excepto por un labial rojo.
La influencer sugiere “preferir vestidos con silueta depurada, sin tantos accesorios. Puede llevarse con zapatos en punta y un abrigo largo para la noche o bien sandalias y pelo tomado para el día”.
Para Barends esta prenda es un must. La versión de Carolyn era clásica, masculina y muy limpia. Recomienda llevarlos con pantalones o jeans hasta el tobillo, poleras básicas, sweaters cuello tortuga y un abrigo blazer oversized. “Un look smart casual que funciona muy bien para el día a día”, acota.
En palabras de la especialista en moda, es “sofisticación pura”. Agrega que funciona muy bien con una camisa para una ocasión más formal o bien con una polera básica de corte recto. “También me encanta con un sweater de un solo color metido dentro para definir la silueta. Las botas hasta la rodilla eran un clásico de Carolyn y lucen perfectas con esta falda”, afirma.

Bessette-Kennedy popularizó los anteojos de sol de Selima Optique en el modelo The Aldo, que más tarde la marca bautizó como The Carolyn en su honor. Pequeños y ovalados, son una oda al minimalismo.
“Van con absolutamente todo. El guiño al estilo de CBK se consigue con la materialidad y color: negro o carey. Celine, Prada y Miu Miu tienen modelos preciosos”, asegura Valentina Barends.
El truco está en elegir diseños de talle medio o alto, en un largo que ronde la altura del tobillo o un poco más – pero sin arrastrarse– y cuya campana no sea demasiado exagerada.
El modelo que usaba Carolyn era el Levi’s 517, de tiro medio y caída recta. La referente de estilo añade: “¡Las posibilidades son infinitas! Con camisa blanca, sweater abotonado, abrigo largo, botas en punta para estilizar o bien mocasines o ballerinas en el día”.
Aunque se la vio muchas veces vistiendo vestidoslenceros –grises, negros e incluso con diminutos prints florales– por las calles de Nueva York, sin duda el más comentado dentro de esta categoría es su vestido de novia diseñado por su gran amigo Narciso Rodríguez para su matrimonio con John F. Kennedy Jr. en una pequeña capilla de Cumberland Island (Georgia) el 21 de septiembre de 1996.
El vestido lencero blanco, confeccionado en crepé de seda, se ajustaba a la perfección a la silueta de la novia y resultaba aún más natural gracias a su corte al bies. Un escote drapeado aportaba el movimiento necesario y un toque ligeramente sensual.
Además de impulsar la carrera del diseñador Narciso Rodríguez, se convirtió en un referente para innumerables novias que buscaban un look sencillo y estilizado como el suyo.
Lo bueno es que esta prenda no se limita a las novias. “Para el día, los vestidos lenceros se ven geniales con una polera blanca debajo y ballerinas. Para la noche, un abrigo largo, sandalias con taco y el pelo tomado para un look más Carolyn”, sugiere Barends.

Uno de sus accesorios por excelencia. Los compraba en la farmacia CO Bigelow de Greenwich Village (Manhattan), donde aún es posible encontrarlos. La experta añade que: “Carolyn usaba los cintillos principalmente con el pelo tomado, pero funciona igualmente con el pelo suelto. Propongo combinarlo con un look smart casual y mantener los accesorios al mínimo”.
La imagen de Carolyn Bessette-Kennedy esperando el metro de Nueva York con la clásica cartera Birkin de Hermès –específicamente el modelo 40– bajo el brazo, es inolvidable. También le gustaban los bolsos de Prada, especialmente el Spazzolato de la colección 1995.
“La icónica Birkin es estructurada, elegante y funcional. Este tipo de cartera ve muy bien con jeans bootcut y camisa blanca o con un traje relajado para la oficina”, sostiene Barends.

Carolyn Bessette-Kennedy se mantiene moderna y relevante precisamente porque nunca intentó serlo. Murió en 1999 a los 33 años, pero su estética quedó
grabada en el imaginario colectivo. En una época dominada por las tendencias fugaces y outfits pensados para las redes sociales, su elegancia silenciosa sigue resultando sorprendentemente actual.
Tal vez porque CBK nunca vistió para llamar la atención. Vestía para ella misma.
Como dijo Narciso Rodríguez a Vogue: “Carolyn era única. Se pueden contar con los dedos de una mano las mujeres que tienen ese tipo de estilo. Sabía qué era bueno, pero también qué era bueno para ella (…) El verdadero estilo se reconoce en cuanto lo ves”.