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Lucía Dammert: «En política tenemos que acostumbrarnos a que no existen los superhéroes»

Por Lenka Carvallo | 03 octubre 2021

La socióloga analiza el escándalo del caso de Rojas Vade y la posible utilización de un sector que busca desprestigiar a la Convención.

Fotos Bárbara San Martín

“Aquellos”, dice, “que creen que esto puede traerles algún tipo de rédito político para que gane el Rechazo en el plebiscito de salida, están jugando con fuego, literalmente”.

Su padre murió hace cinco meses de Covid-19 en Perú. “Como miles de migrantes tuvimos que despedirnos en el mayor de los silencios y la más triste de las distancias”, reconoce la socióloga Lucía Dammert, desde hace años radicada en Chile como académica de la Universidad de Santiago, especialista en transparencia, corrupción y seguridad, destacada columnista de diarios y televisión, y directora de Espacio Público.

“Es súper triste, muy duro haber pasado por algo así”, admite sobre la pérdida del sociólogo y político Manuel Dammert Ego-Aguirre, en marzo pasado. “En el Perú recién ahora se partió por el proceso de vacunación. La informalidad propia de la economía hizo que la gente saliera a la calle; los mecanismos de autocuidado eran muy bajos y murió mucha gente. Los hospitales tampoco estaban preparados para recibir a tantos contagiados; ni siquiera tenían oxígeno… Y las clínicas cobraban un cheque de 100 mil dólares para ingresar; hubo gente que vendió su casa para poder pagar… Conozco mucha gente en Perú cuyos padres fallecieron. Horrible, realmente horrible”, dice con tristeza.

–Es inevitable no comparar en el caso de Chile, donde la gestión sanitaria ha sido reconocida internacionalmente. Sin embargo, Sebastián Piñera aparece cada vez más bajo en las encuestas. ¿Cómo se explica?

–Efectivamente, sin duda que ése será el legado de este gobierno. El problema es que el apoyo económico fue muy lento. Mucha gente murió porque tenía que salir a buscar sustento para su familia, lo que evidenció la incapacidad del gobierno. Luego, cuando partió la vacunación, el presidente Piñera no pudo evitar despegarse, lo que tampoco cayó bien, sobre todo considerando que mucho antes de ser electo era visto como una persona de poca sensibilidad.

Hace una pausa y agrega:
–Además, no nos olvidemos que cuando entramos a la pandemia el país estaba literalmente en pleno estallido social.

–Al final, la idea de que el gobierno llegó tarde y mal en lo económico, sumado a las demandas del estallido, lo que impulsó las candidaturas de Boric, Sichel y Provoste…

–Hace rato que veníamos diciendo que éramos una economía del primer mundo. Pero todo esto se resquebrajó con el estallido social. Nos dimos cuenta que mucha gente vive muy precariamente, que hay una clase media apalancada por su propia deuda. La pandemia permitió cristalizar esta imagen que en el estallido ya se estaba instalando. Esto hizo que la discusión del nuevo rol del Estado se haya vuelto ineludible. En ese sentido, los tres candidatos tienen la característica de poner en el eje de la conversación lo social y lo económico.

–Boric, sin embargo, tiene su capital político más asociado a las demandas surgidas en el estallido. No como Sichel o Provoste.

–Esta va a ser una elección muy particular, en la que juegan elementos individuales y colectivos. La gente quiere votar por alguien diferente, con otras prácticas, lenguajes, con la particularidad de que los tres encarnan la vía institucional. Boric, por ejemplo, no está por destruir la política. Cuando apoyó el acuerdo del 15 de noviembre (el tratado por la paz y la nueva Constitución, firmado de manera transversal por todos los partidos, a excepción del PC y Convergencia Social) pudo haberse estrellado, pero al final la historia demostró que tenía razón y que ése era el camino. La adhesión que hoy genera Gabriel es una señal de que la ciudadanía está disponible para la realización de cambios dentro de un marco institucional.

–Desclasifiquemos que usted es partidaria de Gabriel Boric, lo asesora en materias de seguridad…

–Sí, no estoy en el comando, pero soy cercana a Gabriel y creo que es un gran candidato. Es una persona genuina, lo que se transmite en sus declaraciones; no tiene el cinismo de la política, de los que dicen cosas por conveniencia.

–Sin embargo, tanto Sichel como Provoste han apuntado que pasó de dirigente estudiantil a parlamentario y que en su currículo no hay mucho más, como haber pasado por otros cargos en el Estado o el sector privado…

–Pero ojo ahí: muchos que han estado en el sector privado es porque lo consiguieron por pituto, porque el papá es dueño de la empresa. En el Estado pasa lo mismo… A lo que voy es que uno puede ser muy crítico de las biografías de todos. La gente que ha avanzado como meritócrata en un país con una élite tan marcada como ésta, es muy poca.

–Sichel dice que es meritócrata.

–Es raro eso. Cuando andas con el papelito de los 33 o el de la meritocracia, llega un momento en que necesitas un poco más de contenido. Dicho esto, respeto totalmente las biografías de Sebastián Sichel, de Yasna Provoste y Gabriel Boric, todas muy distintas a las que estábamos acostumbrados. Hoy la ciudadanía no quiere biografías tradicionales.

–En el caso de Boric, hay temor ante un gobierno en coalición con el Partido Comunista

–El anticomunismo es un rasgo que la sociedad chilena tiene que superar y que se basa en estereotipos. El comunismo ya fue parte del gobierno de Michelle Bachelet.

–En dos ministerios: Mujer y Desarrollo Social… Ahora seguramente querrán tener más peso.

–El PC tiene liderazgos de sobra para estar en otros ministerios. Camila Vallejo podría ser una excelente ministra del Trabajo o Educación. Pero hay un miedo instalado en un grupo de gente del poder del PC. En las alcaldías que han liderado han funcionado súper bien, no he visto ninguno que haya tomado medidas extrañas. Además, el PC tiene una ventaja: son muy disciplinados como partido, y eso es un valor. De todas formas, será el gobierno de Boric el que decida, además que también habrá nuevas alianzas de segunda vuelta; el FA y el PC solos no van a ganar. Tiene que haber una amplificación hacia otras representaciones de la izquierda de cara a construir el próximo gobierno. Las mayores sorpresas no van a venir por cuantos comunistas haya en el gabinete si no de cuántas mujeres, representantes de regiones o de pueblos originarios que históricamente no han tenido acceso al poder.

Añade:
–La conformación del gobierno es un proceso muy delicado. Además, que estamos en un momento muy particular de la historia de Chile, con la Convención Constitucional avanzando, con protestas sociales, en un contexto post pandemia y una crisis internacional gigante. Es un puzzle difícil de armar y esperaría rostros conocidos y otros nuevos, como también la consolidación de algunos liderazgos.

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