El actor y músico de 29 años saltó a la fama con la serie de Netflix “Baby Bandito”. Con una carrera en pleno despegue y un talento indudable, le gusta volver siempre a sus orígenes para mantenerse enfocado.
Por Ignacia Castillo Fotos Pedro Magnere
A sus 29 años, Niko Kont siente que ha creado tres cosas fundamentales. Primero, su alias artístico, que corresponde a la abreviación de su nombre real, Nicolás Contreras. Segundo, una carrera actoral que dio un salto definitivo con su protagónico en la serie “Baby Bandito”, de Netflix. Y, tercero, un camino musical que ya ha ganado presencia en el cine y que este año lo tendrá lanzando un disco EP con cinco canciones.
“Cuando me hice el perfil de Instagram, me gustaba mucho cómo se veían las dos K juntas: @nikokont. Creo que la K es una letra que tiene personalidad. Además, es corto y fácil de recordar. Niko Kont lo siento más único, como un nombre que me creé yo mismo, y siempre me he sentido muy dueño de mi camino. Así como inventé mi nombre, creé mi carrera de actor y de músico, busándomelas y armándome mundo en ambas”, resume.
Niko logró abrirse paso gracias a la intuición y la perseverancia. “No tenía ningún contacto en el medio, entonces buscaba ‘castings en Chile’ en Google”, dice riendo. Hizo un taller de teatro de dos años en la UDP y luego participó en la escuela de Roberto Matus, especializada en actuación frente a cámara. “Me encantó, Roberto tiene una mirada muy especial de la actuación. Así me fui abriendo camino”, recuerda.

Comenzó a hacer audiciones en 2019, participando de cortometrajes de escuelas de cine. “Muchas veces casi quedaba en castings para series o películas, pero no pasaba nada. Hasta comienzos de 2023, cuando me avisaron que quedé como protagonista de una serie de Netflix. Eso sí fue un cambio de la noche a la mañana”, admite.
En 2024 debutó en “Baby Bandito” y, en octubre del año pasado, se estrenó la segunda temporada. La serie está inspirada en “el robo del siglo”, ocurrido en Santiago el 12 de agosto de 2014, cuando una banda robó seis mil millones desde el aeropuerto de Santiago. Uno de los integrantes de la banda llamado Kevin Olguín –personaje en el que se basa Kevin Tapia, interpretado por Niko Kont– huyó a Europa con su novia. Fue apodado “Baby Bandito”, y luego capturado y liberado. Finalmente falleció el año pasado, tras haber sido atacado a balazos.
–¿Cómo fue construir a Kevin Olguín más allá del hecho policial?
–El personaje de ficción es muy distinto al de la vida real. Siempre me propusieron contar la historia de un joven que, por azares y malas decisiones en su vida, comete un robo. Además, en la ficción era skater y en la vida real, no. Todo era muy distinto. Aun así, creo que ambos reflejan la realidad de muchos jóvenes en este país.
–¿Qué sentiste al conocer el desenlace real de su historia?
–Lo frágil que es la vida.
–Has estado en proyectos como “Baby Bandito”, la película “Cuerpo Celeste” y la serie “La Casa de los Espíritus” de Amazon Prime. ¿Qué te ha aportado cada uno?
–“Baby Bandito”: la chispa, el carisma y el trabajo bajo presión, para algo tan grande como Netflix. “Cuerpo Celeste”: la sensibilidad y la experiencia de poder hacer cine. Y “La Casa de los Espíritus”: la explosión de todo, hasta la música, porque también canto en la serie. Es un megaproyecto del que me siento muy honrado de ser parte.
–“Cuerpo Celeste” se estrenó en TriBeCa y tú también compusiste la canción. ¿Cómo experimentaste ese cruce entre música, cine y exposición internacional?
–Fue una locura estar al lado de un espectro de artistas tan variado, desde Robert de Niro hasta Julia Fox (ríe). Escuchar mi canción en una sala de cine en Nueva York fue un sueño que jamás imaginé vivir. La tenía escrita desde el 2019 y se la mostré a la directora de la película, Nayra Ilic, porque hablaba sobre una niña del norte. Me gusta mucho escribir canciones sobre el lugar de donde vengo. A ella le encantó y quedó en la película.
–¿Hubo algún momento en que dijiste “esto va en serio”?
–Cuando ya iba en el segundo mes de grabación de la primera temporada de “Baby Bandito” y llegaba cansado a mi casa, pero enamorado de lo que hacía. Ahí dije: quiero hacer esto toda mi vida.
–¿Cómo te definirías hoy, en esta etapa?
–Como un apasionado. Todo lo que hago, desde el vaso de agua que tomo en las mañanas, va en dirección a mis objetivos. Amo lo que hago, no veo otra manera de vivir si no es de la actuación y la música.

Niko ha vivido gran parte de su vida en regiones. Nació en Rancagua y pasó su infancia en Iquique. “Mi hogar siempre será Iquique, La Serena y Copiapó. Iquique, porque fue una ciudad que definió mucho cómo veo el mundo hoy. La Serena, porque ahí viví mi adolescencia. Y Copiapó, porque toda mi familia es de allá, entonces siempre voy, hasta hoy”, dice Niko Kont.
Ese origen se filtra constantemente en su trabajo y en su imaginario creativo. Las referencias al norte de Chile también se reflejan en sus redes sociales, donde comparte fotos desde la gastronomía hasta los paisajes y escenas cotidianas.
–¿Cómo convive tu vida personal con una carrera que empieza a acelerarse?
–Vengo de región, donde no existía la velocidad de la ciudad. La vida era muy casera y tengo esa costumbre de pasar mucho tiempo en mi casa, leyendo, viendo películas o haciendo ejercicio. Cuando siento que la vida va muy acelerada, me devuelvo a mi tierra y todo se vuelve tranquilo.
–¿Qué te inspira cuando no estás trabajando?
–Principalmente el lugar donde crecí: el norte, el desierto, el mar y la gente que vive ahí. Si hay una bandera en esta vida que me gustaría tener siempre, sería la del lugar de donde vengo.
–¿Cómo te llevas con la exposición y la fama?
–Me siento igual que siempre. Me gusta tener una vida tranquila, enfocado en mi trabajo y en mejorar día a día en lo que hago. Creo que eso es lo que me va a mantener haciendo esto que amo: la constancia y la disciplina.
–¿Hay algo que te dé miedo perder ahora que todo avanza más rápido?
–Mi vida tranquila, pero soy muy consciente de ello y de mantenerme simple con mis costumbres. Por eso me gusta tanto ir al norte, porque me vuelvo yo nuevamente.

En este momento de su vida, Niko dice querer descubrir hasta dónde puede llegar como actor y músico. Cuenta que, desde niño, admiraba a quienes dominan su oficio, por lo que esa sería su meta. “Sueño con, algún día, lograr sentirme un experto en lo que hago”, afirma.
A su público, espera poder transmitirle lo que hay en su interior. “Que les haga sentir lo que quiero demostrar. Eso es lo que me gustaría provocar en la gente: que se emocione, que viva, que se ría y que llore con el trabajo que hago”, expresa.
Si mirara este momento desde el futuro, le gustaría recordar el “hambre” que hoy tiene de querer lograr sus sueños, junto con las experiencias compartidas con colegas y el proceso de crear canciones “desde un lugar muy propio”, resume.
–¿Qué te da la música que no te da la actuación?
–La capacidad de poder crear sin barreras; de poder imaginarme una melodía, una letra, algo de qué hablar, un videoclip, una portada. Es mi espacio más creativo, donde puedo jugar sin restricciones. Me gusta mucho estar metido en todo, hasta en lo audiovisual. La actuación me enseña la sensibilidad de poder mirar lo cotidiano con otros ojos. Creo que la actuación me ha aportado muchísimo para escribir canciones.
–¿Creas desde la intuición o desde la disciplina?
–Me gusta pensar mucho en qué es lo que voy a hacer, pasar tiempo pensando e investigando, para luego crear desde la intuición. Ya con todo el estudio y reflexión que hice, puedo sentarme a escribir una canción. Es como una “inspiración trabajada”. Mi próximo proyecto musical va desde eso; estuve preparándolo todo el año 2025 para poder sacarlo en el 2026.
–¿Qué ha sido lo más bonito y lo más incómodo de este momento de visibilidad?
–Lo más bonito creo que es el cariño de la gente; que me abrace y que me diga que le gusta lo que hago. Lo más incómodo es trabajar en un rubro que es expuesto, donde todos pueden opinar de tu trabajo. Es algo difícil que hay que trabajar internamente para que no te afecte.
–¿Cómo te relacionas con la vulnerabilidad, tanto en escena como fuera de ella?
–Muy bien. Me gusta mostrarme vulnerable y cercano. Creo que la vulnerabilidad es un lugar que te enseña muchas cosas; tiene que ver con la sensibilidad y con la verdad de cada uno.