Hace algunos días, la NASA bautizó de manera informal un pequeño cráter en Marte con el nombre de “Antofagasta”, luego de que el rover Curiosity se aproximara a la zona para estudiarla en detalle. El nombramiento fue dado a conocer por la propia agencia espacial en una de sus actualizaciones más recientes sobre la exploración del planeta rojo.
“El equipo lo bautizó informalmente como ‘Antofagasta’, en honor a una región y ciudad importante de Chile, cerca del desierto de Atacama”, explicó la NASA al informar sobre el hallazgo.
New on the Curiosity blog: “One Small Crater and Thousands of Polygons,” an update from Abigail Fraeman, Deputy Project Scientist at @NASAJPL
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— NASA Mars (@NASAMars) April 16, 2026
La decisión no es casual. Los rovers que recorren Marte suelen detenerse en cráteres porque funcionan como verdaderos laboratorios naturales: al formarse, dejan expuestas capas de material que permiten analizar con mayor precisión la composición del suelo marciano.
Según detalló la agencia, este cráter tendría menos de 50 millones de años, una cifra que, en escala geológica marciana, lo convierte en una formación relativamente joven. Esa condición lo vuelve especialmente interesante para los científicos, ya que podría conservar materiales menos alterados por las extremas condiciones de la superficie.
La NASA plantea que en su interior y alrededores podría haber material que solo estuvo expuesto recientemente al entorno de radiación corrosivo de Marte, un factor clave para estudiar la preservación de compuestos orgánicos.
El nombre “Antofagasta” responde directamente al vínculo que la NASA mantiene desde hace años con el norte de Chile, y en particular con el desierto de Atacama. Para la comunidad científica, esta zona es uno de los territorios terrestres más similares al entorno marciano debido a su aridez extrema y altos niveles de radiación.
Esa similitud ha convertido al desierto chileno en un punto estratégico para la investigación espacial. Allí, la NASA ha desarrollado múltiples ensayos científicos, especialmente enfocados en microbiología, astrobiología y exploración robótica.
Uno de los proyectos más relevantes es ARADS (Atacama Rover Astrobiology Drilling Studies), iniciativa con la que equipos de la agencia se instalan cada año en Atacama para poner a prueba tecnología destinada a futuras misiones en Marte. Entre sus objetivos están evaluar prototipos de rovers, instrumentos de detección de vida y sistemas de perforación diseñados para operar en condiciones extremas.
En un comunicado publicado en 2025, la NASA destacó que esta zona del norte chileno “ofrece a los científicos e ingenieros de la NASA un escenario realista para practicar la búsqueda de indicios de vida en Marte”.
La elección del nombre refuerza así el valor científico de Antofagasta y del desierto de Atacama en la investigación espacial contemporánea, justo cuando Curiosity continúa explorando nuevas pistas sobre el pasado geológico y potencial biológico del planeta rojo.