Jhendelyn Núñez debutó este fin de semana en el programa Fiebre de Baile, marcando su regreso a la televisión con un importante respaldo personal: el de su pareja y prometido, Francisco Navarrete.
La bailarina abordó cómo ha sido este proceso junto a su entorno más cercano, destacando el rol activo de su pareja en este nuevo desafío. “Mi Panchito es un 10, todo lo que a mí me haga feliz, él me apoya al 100%”, afirmó, subrayando que él ha asumido el proyecto casi como propio debido al nivel de compromiso emocional que comparten.
Ver esta publicación en Instagram
En esa línea, explicó que incluso ha debido anticipar ciertas situaciones propias de la competencia. Según relató, le ha pedido que no se frustre ante eventuales bajas calificaciones del jurado, ya que él vive intensamente cada presentación. Núñez detalló que, aunque es ella quien compite, su pareja también experimenta el proceso desde el cariño y la cercanía.
La influencer también profundizó en la dinámica cotidiana de la relación, asegurando que existe una reciprocidad constante. Señaló que ambos se demuestran afecto a través de gestos simples, como prepararse comidas o acompañarse en sus rutinas, lo que ha fortalecido un vínculo que ya supera los tres años.
Núñez reveló además que para Navarrete este acercamiento al mundo televisivo es completamente nuevo, ya que durante su relación ella no había estado en pantalla. A su juicio, esta distancia con el rubro ha sido positiva y ha permitido que ambos vivan el proceso de manera más auténtica.
Respecto a su compromiso, contó que la propuesta de matrimonio ocurrió el año pasado y que han decidido avanzar sin presiones. La bailarina sostuvo que actualmente están enfocados en distintos proyectos personales y conjuntos, que prefieren mantener en reserva hasta que se concreten.
Ver esta publicación en Instagram
Sobre el origen de la relación, explicó que se conocieron a través de un amigo de ella, primo de Francisco, lo que permitió que el vínculo se desarrollara de forma natural. Finalmente, valoró las características personales de Navarrete, definiéndolo como alguien cariñoso, atento y emocionalmente presente tanto en lo público como en lo privado. Según concluyó, su capacidad de dar y recibir afecto ha sido clave en la solidez de la relación.