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Entrevistas

Juan Pablo Swett: “Tengo una relación de amor y odio con el Presidente”

Juan Pablo Swett: “Tengo una relación de amor y odio con el Presidente”
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Juan Pablo Swett: “Tengo una relación de amor y odio con el Presidente”

POR Paula Comandari | 22 mayo 2022

El líder de la Multigremial comenzó enemistado con el gobierno, por la negociación del salario mínimo. Aunque el emprendedor aún confía en que la administración Boric puede materializar cambios necesarios para el país, dice que no se deben cometer errores. Desconfía del proceso constituyente y la decisión de aprobar o rechazar será consensuada con todos los gremios de la organización que dirige.

Juan Pablo Swett habla seguido con Gabriel Boric. Lo hace por WhatsApp para comentarle distintas materias y para mostrarle también sus diferencias, sobre todo cuando se toman decisiones que afectan al mundo emprendedor, el cual representa. Como cabeza de la Multigremial –y antes como líder de la Asociación de Emprendedores–, Swett se ha encargado de influir en el debate, en distintas administraciones, por medio de las redes sociales, una herramienta que le ha permitido visibilizar al sector, algo que hace pocos años era impensado.

Las batallas en contra de gobiernos y del propio mundo empresarial las da desde su posición de emprendedor, carrera que comenzó cuando tenía 25 años, porque los problemas que enfrenta el sector los vive en carne propia. “La gente cree que soy rico, pero nadie me ha dado un peso”, dice el fundador de Trabajando.com, Foris Ai, SOS Group y AIMA, entre otros.

–Eres un twittero empedernido. ¿Cuánto te ayuda esta red social para que los temas que te preocupan sean considerados por los distintos gobiernos?

–Yo partí en Twitter hace 13 años, y efectivamente sirve para generar opinión, debates y para marcar posiciones. Los gobiernos operan cada día más con las redes sociales, lo que creo es una democratización entre comillas del poder, porque en el Chile de los 90 o incluso del 2000, era la Sofofa, la CPC, la Iglesia y los políticos los que manejaban todo. Un dirigente pyme no tenía ninguna posibilidad de influir. Menos un emprendedor. Entonces Twitter ha sido un arma para visibilizar a esos que no tuvieron voz por muchos años.

–Entre los que te encuentras tú…

–A mí me ha tocado beneficiarme. Estoy a punto de cumplir 50 años, y a mis 39 asumí la cabeza de la Asociación de Emprendedores de Chile y en ese minuto no había ninguna herramienta para dar a conocer la visión del sector. Empezamos a hacer videos para darnos a conocer. Hicimos uno para decir que la reforma tributaria de la Presidenta Bachelet la iban a pagar igual las grandes empresas que los chicos. Lo viralizamos por WhatsApp. Eso generó un revuelo enorme. Pero si quieres tener opinión y ser una voz hoy tienes que estar en Twitter, y ser lo suficientemente valiente para someterte al…

–¿Escrutinio?

–Al escrutinio público y ser capaz de aguantar a los que no piensan igual. Hay que tener cuero de chancho, porque lo que debe ganar acá es el debate y el diálogo, no la funa y la trinchera.

–Eres una voz importante en el mundo emprendedor y muchos te apoyan. Pero también hay quienes critican tu estilo. Te consideran demasiado frontal, directo y a ratos combativo.

–Yo no vivo de ser dirigente gremial. Vivo de mis emprendimientos y tengo que pagar un crédito hipotecario y el colegio de mis hijos, a fin de mes, igual que todos los chilenos. Sé que mi estilo puede sonar combativo y frontal, tanto para las empresas, como para los políticos y gobiernos, cada vez que me toca pegarle a alguno de ellos. Pero es un modo práctico. Al final, tengo que volver a trabajar en mi día a día en mi empresa, cobrar facturas, pagar dividendos. Entonces, cuando hago esta cuestión lo tengo que hacer rápido y conseguir el objetivo.

–¿Cómo has evolucionado en el tiempo y cómo ha cambiado “tu personaje” para ganar más beneficios para el mundo emprendedor?

–En el tiempo uno aprende que esto tiene muchos costos y pocos beneficios, por eso pocos se meten. Contrario a lo que la gente afuera ve y dice, esto tiene puro costo y muy poco beneficio.

–¡Pero te da cierto poder!

–Pero eso depende. A mí me han ofrecido ser senador, ministro, y siempre he dicho que no. Obviamente, si fuera alguien que quiere llegar a ser Presidente de Chile o ejercer algún cargo político estaría centrado en esto. Es la razón de por qué muchos tratan de buscar estos gremios: para politizarlos y para que sean un trampolín a la política. Pero yo sigo acá y lo único que quiero es bajarme de este tren. El tema es que es muy difícil pasar la posta.

–¿Descartas una carrera política?

–Nunca he querido entrar en esas arenas. El problema que tiene esto es que la sociedad civil se está enfrentando cada vez más a la clase política, de lo que lo hacía normalmente, y eso es puro costo. Porque si alguien levanta la voz, tiene que saber que es posible que por ello el gobierno te quite contratos; que si pusiste sobre la mesa el tema de la reforma tributaria, tu empresa puede tener costos y te pueden caer encima con persecuciones. Todo eso yo lo he tenido que enfrentar. Y afrontar que en cualquier momento llegan a tu casa a tirar piedras o a hacer destrozos.

Fotos por Bárbara San Martín

CHOQUE ENTRE PADRES E HIJOS

–Eres parte de la generación que hoy tiene 50 años y que decidió emprender, algo poco usual en esos tiempos. ¿Qué tienen en común y cómo se diferencian del mundo empresarial tradicional?

–A nosotros no nos tocó votar por el Sí o por el No, ni tampoco votar por Presidente en 1989. Fuimos sujetos de voto ya en democracia. Pero esa era una época en que nuestros padres nos decían que debíamos sacar una carrera, que había que ojalá trabajar en una empresa grande, hacer carrera. Ese era el modelo que había que seguir. El emprender incluso era mal visto. Pero yo tuve el ejemplo de mi papá. Un súper ejemplo: de un emprendedor, que le fue bien, le fue mal y terminó quebrado. Nada que ver con su hermano, dueño de Forus. A mí me han tratado de decir que yo soy multimillonario, que me regalaron todo y no tengo ni siquiera media acción de Forus. Yo soy un emprendedor desde los 25 años. Diría que de mi generación, los que emprendieron lo hicieron más tarde

–¿Pero finalmente lo hicieron?

–Después vino el boom de las puntocom y eso generó un cambio de mentalidad. Se comenzó a pensar que se podía emprender, ya no solo con ladrillos o una gran empresa, sino que con una buena idea. El software empezó a desafiar los modelos de negocio antiguo, entonces se abrieron muchas oportunidades para mucha gente y efectivamente eso generó también lo que vino después: el colapso de las puntocom, porque fue un boom que duró unos años y después todo murió, se metió mucha plata, se perdió mucha plata, pero hay mucha gente que quedó con el bichito de emprender.

–Tú perteneces a una élite. ¿Es variada en sus posturas o más bien homogénea en su forma de pensar?

–Soy parte de una élite que se generó por la desigualdad educacional que hay en Chile. Como te dije, mi padre murió quebrado, no tuve una herencia. Todo lo que tengo lo construí solo. Pero tuve acceso a una buena educación en el colegio y luego a una buena universidad. Eso nos dio herramientas por sobre otra gente. Nos abrió muchas oportunidades.

–¿Cómo percibes a esa élite?

–Yo voté Apruebo y voté nulo por convicción (en la segunda vuelta de la elección presidencial de 2021). En su momento dije que iba a ganar Gabriel Boric y que correspondía apoyarlo, lo que me valió una funa en Internet de parte de la derecha. En mi círculo cercano, a lo mejor un 30% votó Apruebo y un 30% votó nulo o por Boric. Efectivamente, es una generación que está más propensa al voto de derecha, que es un voto ¡ económico de crecimiento, más que de candidatos o perfiles. Pero sí creo que a esa generación lo que le está pasando es que hoy tiene que lidiar con sus hijos de 20 años que opinan distinto. Entonces veo que nuestra generación se ve enfrentada a que ellos piensen distinto. Eso es muy válido, porque al final hay contrapunto, que fue algo que no nos pasó a nosotros con nuestros papás.

OTRA COSA ES CON GUITARRA

–¿Qué opinión tienes de cómo se está moviendo y dirigiendo el país en este minuto?

–Creo que es de gente bien querer que a este gobierno le vaya bien. Pero pienso que al Frente Amplio le pasaron la guitarra demasiado temprano. Y ni siquiera ellos mismos tenían ganas de tocar esa guitarra tan rápido, aunque también considero que es un ejercicio bueno para el país. Entiendo que hoy, los jóvenes de 25 años quieran cambios importantes, pelear contra la élite. A ellos se les cayó la Iglesia, se está derrumbando toda la institucionalidad. Entonces tienen poco que perder y dicen: cambiemos todo. Con ese enfoque de que todo es malo y que hay que cambiar todo lo bueno, creo que este gobierno tiene mucho qué decir. Estoy de acuerdo, por ejemplo, que en caso de que gane la opción del Rechazo, este 4 de septiembre, automática- mente hay que agarrar la Constitución de Bachelet y empezar a trabajar en el Congreso, a partir de eso, para tener una nueva Carta Magna.

–Ponle nota al gobierno. Lo bueno y lo malo.

–Tengo una relación de amor y odio con el Presidente. Hemos trabajado bien en algunos temas, pero sí demostré mi disconformidad con el monto del subsidio a pymes para salario mínimo. Lo bueno es que el país se está dando una oportunidad de hacer cambios radicales. Pero si esos cambios no se hacen con consenso, nos pueden llevar a un deterioro importante del gobierno, como está pasando ahora. Por el contrario, si se hacen con acuerdos, nos pueden llevar a cambios que son absolutamente necesarios para conseguir paz social.

–Tienes esperanzas de que se vaya por el segundo camino.

–Creo que si se hace una reforma tributaria consensuada con todos los empresarios grandes y chicos; una reforma laboral de 40 horas consensuada, con flexibilidad, el gobierno puede repuntar. El tema es que, por ejemplo, en la primera negociación por el sueldo mínimo, no llegamos a un acuerdo total por $400.000 por trabajador. Por eso, no estuve disponible para firmar un acuerdo y la Multigremial se quedó fuera. En esa negociación, sentí un poco de falta de experiencia, porque para tener a todos los actores cuadrados se pudo hacer un esfuerzo adicional.

–¿Y por qué piensas que no se logró?

–Pienso que el gobierno tiene buenas intenciones, pero no puede cometer errores chicos, como por ejemplo el que viví yo, cuando estás a la vuelta de la esquina de llegar a un consenso.

¿RECHAZO O APRUEBO?

–¿Estás por aprobar o rechazar la convención?

–Yo voté por el Apruebo. Pero ahora vamos a hacer un proceso democrático con 2.500 dirigentes de la Multigremial a lo largo de Chile: son los 201 gremios, que tienen entre 10 y 15 dirigentes asociados a cada gremio, del que esperamos que vote un poco más de la mitad, los que van a dirimir. Cada cual tiene que pronunciarse. Sobre esa base, y por una mayoría simple, vamos a rechazar o aprobar. Será una postura consensuada.

–¿Cuál es tu posición personal?

–Creo que las dos opciones, el Apruebo y el Rechazo, son pésimas. Efectivamente, pienso que el borrador está quedando muy mal y por eso he sido súper crítico en las redes sociales. Pero también creo que rechazar es una súper mala opción y en ese sentido soy de los que piensan que una tercera vía tiene que aparecer en el camino.

–De lo que ya está en borrador de la nueva Constitución hay algo que podría beneficiar a las pymes y al mundo empresarial y que podría perjudicarlos irremediablemente.

–Primero hay un tema de forma. Yo fui a exponer a la Convención, que me dio cinco minutos, y nadie hizo ninguna pregunta.

–¿Nadie te preguntó nada?

–Solo Benito Baranda, que habló para señalar que las grandes empresas se disfrazan de pymes para conseguir beneficios o evadir impuestos. Pero yo le respondí que eso se terminó con la Reforma Tributaria de la Presidenta Bachelet en 2014, cuestión que los convencionales debieran saber. Me quedo con la sensación de que nada de lo que propusimos o mostramos preocupación fue considerado en la mesa. También pienso que hay problemas respecto del derecho a propiedad. Porque si bien se corrigió bastante la propuesta original, estableciendo el pago para cualquier expropiación, la definición del Precio Justo la puede definir la Justicia o una nueva ley elaborada por el nuevo Congreso. También queda sujeto a la necesidad constitucional que tenga el Estado de bienestar. Entonces, se puede dar el caso de que alguien diga: es justo que yo te pague 50, y no 100, porque vas a contribuir a concretar un beneficio para el país. Lo otro es que no se establece el pago en efectivo y al contado, entonces te pueden pagar con bonos del Estado, a 50 años, que no valen nada y terminas perdiéndolo todo.

–¿En el gobierno te escuchan?

–Creo que sí, porque al final la Multigremial ha tomado un rol tan importante que es un actor al que hay que oír e intentar llegar a acuerdos. Todos saben que estamos ahí. Hacemos ruido, estamos metidos en el debate. En ese sentido, pienso que tenemos una relevancia similar a la CPC o la Sofofa, en distintas materias, desde la perspectiva pyme, claro, pero que es al final la que mueve al país.

–El mundo empresarial muchas veces proyecta escenarios negros que nunca llegan. ¿A qué lo atribuyes?

–Esa es la derecha antigua, la derecha retrógrada, que instala un discurso político empresarial del terror, de que todo va a ir mal, y en el fondo, es el miedo a que todo cambie.

–A perder privilegios.

–Perder poder y beneficios.

–¿Tú no eres parte de ese lote?

–A mí nadie me puede decir que no me he enfrentado al poder empresarial. Por ejemplo, estuve en la vereda de enfrente de Bernardo Larraín (presidente de la Sofofa entre 2017 y 2021), que siempre remó para que se le pagara a los proveedores en 60 días y no a 30. He dado miles de peleas en contra del mundo empresarial tradicional. Nunca he tenido miedo. No he tenido miedo de ir en contra la clase política, pero tampoco contra el mundo empresarial, que es donde más o menos pertenezco.

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