Entre fotos familiares y paseos al aire libre, un detalle pequeño ha tomado fuerza: la idea de que los príncipes de Gales podrían haber sumado un nuevo cachorro a su hogar. En los últimos días, distintas especulaciones han tomado fuerza luego de que fueran vistos con dos perros. Esto, alimenta la idea de que se habrían quedado con uno de los cachorros de Orla, su cocker spaniel.
Orla, que acompaña a Kate Middleton y al príncipe William desde 2020, habría tenido una camada el año pasado. Y aunque no hay un anuncio formal sobre un “nuevo integrante”, el hecho de que la familia apareciera con dos canes ha sido suficiente para que los rumores encuentren terreno fértil.
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La posibilidad de que conservaran un cachorro no suena inesperada: ya se había mencionado como una intención dentro del hogar. La periodista Rebecca English, de The Daily Mail, había reportado previamente que la llegada de los cachorros fue “algo entretenido” para los tres hijos de los Gales: el príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis, y que el plan era quedarse con uno.
Ese contexto cobra aún más sentido si se considera cómo se comunicó, al menos públicamente, la existencia de la camada. El 21 de junio, para el cumpleaños del príncipe de Gales, se difundió una fotografía que terminó funcionando como confirmación oficial de la noticia: William aparece sentado sobre el pasto, con tres cachorros a su alrededor. La imagen estaba firmada con una frase íntima y familiar: “Con cariño, C, G, C, L, Orla y los cachorros”.
Orla llegó en 2020 como un regalo de James Middleton, hermano de Kate, después de que su perra Luna tuviera una camada de seis cachorros. Desde entonces, el animal se ha convertido en una presencia estable dentro de la vida pública (y privada) del matrimonio. Ha acompañado a la familia en salidas al aire libre, como partidos de polo benéficos, y también ha aparecido en retratos de cumpleaños de la princesa Charlotte en dos años distintos.
Pero la historia canina de los Gales no comenzó con Orla. Tras su llegada, la pareja vivió un momento difícil al despedir a Lupo, otro cocker spaniel negro que también había sido un regalo de James. En sus memorias, Meet Ella: The Dog Who Saved My Life, James escribió que Lupo fue un “regalo de matrimonio atrasado” para su hermana y su cuñado, que se casaron en abril de 2011.
Más allá del simbolismo familiar, el vínculo con sus mascotas también ha sido presentado como un apoyo real en momentos de distancia y presión. En 2018, se compartieron detalles sobre el papel que Lupo habría tenido en un periodo especialmente exigente para Kate.
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Natalie Bressani, quien conoció a la pareja en una fiesta navideña en el Palacio de Kensington para familias militares, relató la historia. “Cuando el príncipe William estuvo destinado en las Islas Malvinas, fue a cenar con unos buenos amigos nuestros de la Fuerza Aérea. Y comentaba lo difícil que era para Kate porque él se iba por seis semanas. Fue cuando recién habían adoptado al spaniel para ayudarla a sobrellevar el tiempo separados. Ella valora lo que atraviesan las esposas y las familias”.