El café dejó de ser un gusto ocasional en Chile. Según datos de Statista, más del 73% de los adultos toma café al menos una vez por semana y un 38% lo hace casi a diario. La cifra viene acompañada de un cambio de hábito: el instantáneo sigue liderando las preferencias con un 66%, pero el grano, las cápsulas y los formatos premium ganan terreno, sobre todo entre adultos de 31 a 50 años. Es decir, hay una masa de consumidores a medio camino entre el frasco de toda la vida y el espresso recién molido.
El negocio refleja ese movimiento. Los ingresos del café en Chile superan los US$600 millones anuales, considerando tanto el consumo en el hogar (US$163,87 millones) como fuera de él (US$435,64 millones). El consumo per cápita ya pasa los 1,3 kilos por persona al año y, según Expert Market Research, crecería cerca de un 7% anual en los próximos cinco años. Aunque la mayoría del café se toma en casa (89%), los consumidores buscan más calidad, trazabilidad y experiencias.
En ese escenario debutó en Chile la familia Coffee Crush de KRUPS, presentada en un evento en Galería CV al que llegaron José Antonio Neme, Valentina Caballero, Mafe Bertero y otras figuras del espectáculo nacional. Son dos cafeteras automáticas que apuntan justo al consumidor en transición: funcionan con café en grano y también con café molido, en el mismo equipo. Traen una tolva para granos y, aparte, un compartimento para molido, algo poco habitual en la categoría, donde la mayoría de las máquinas obliga a elegir un solo formato. Así, se puede mantener cargado el grano de todos los días y preparar de vez en cuando un descafeinado molido sin vaciar nada.
El otro argumento es el tamaño. El manual consigna 15 centímetros de ancho, 36 de alto y 29,5 de fondo, con cuatro kilos de peso. Para dimensionar: una hoja tamaño carta puesta de pie mide 21,6 centímetros de ancho. Según KRUPS, ocupan cerca de la mitad de la superficie de una automática convencional, pensando en cocinas de departamentos donde la cubierta es escasa y una superautomática grande no tiene dónde quedarse instalada.

Pese al formato reducido, el proceso corre completo y automatizado: la máquina muele, dosifica, prensa y extrae con apretar un botón. Ambos modelos integran molinillo de acero inoxidable con tres niveles de molienda, prensado automático y bomba de 15 bares, la misma presión de referencia de los equipos grandes de la marca. Desde el control táctil se ajustan intensidad, volumen y temperatura. “La calidad no se sacrifica”, dice Anne Parra, product manager de KRUPS, sobre el criterio que guió el desarrollo.
Las diferencias entre los dos modelos están en las recetas. La Coffee Crush Chai ofrece espresso, lungo y café filtrado, orientada a quienes toman café negro. La Coffee Crush Experience agrega cold brew, cappuccino y agua caliente para té, además de una varilla de vapor de operación manual para espumar leche. Dentro del portafolio de la marca quedan en una gama intermedia, definida por la cantidad de recetas y no por recortes en molienda ni extracción. “Con esta línea buscamos democratizar el acceso a una cafetera de calidad”, explica Parra.
La posventa completa el paquete. La línea entra al compromiso de reparabilidad de 15 años de Groupe SEB, matriz de KRUPS, con disponibilidad de repuestos y una red que el grupo cifra en más de 6.200 centros de servicio técnico repartidos por el mundo. Se trata de una política del fabricante, que corre por separado de la garantía legal chilena, cuyo plazo para productos nuevos defectuosos es de seis meses.
Coffee Crush ya está a la venta en Falabella, Kitchen Center y Tefalstore.cl, la tienda oficial de Groupe SEB en Chile. En Kitchen Center, la Coffee Crush Chai figura como exclusiva de venta online.