En su casa, Mariola Arteche y Matías Vergara mezclan diseño contemporáneo, arte propio y objetos encontrados para crear un espacio en constante evolución.
Por Ignacia Castillo Fotografía Pedro Magnere
Mariola Arteche es decoradora de interiores y lleva 15 años de matrimonio con el artista visual Matías Vergara. Desde hace más de una década viven en una casa que comparten con los dos hijos de ella, los tres hijos de él, cuatro perros, cuatro tortugas y peces. “La casa es un espacio lleno de arte, objetos e historia, pero donde todo convive en un ambiente fresco, relajado y luminoso”, dice la diseñadora.
En paredes, mesas y muebles abundan cuadros, esculturas, adornos y dibujos de Matías, que van narrando distintas etapas de su obra. Estas piezas dialogan con trabajos de otros artistas, generando una convivencia visual rica y estimulante. “Me gusta tener mis obras porque me recuerdan quién soy y todo lo que me queda por hacer. Sin embargo, también me gusta que estén mezcladas entre las de otros muchos artistas a los que admiro y que conversen entre sí”, dice el artista visual.

En el dormitorio está El Principito, otro de los habitantes, y al lado hay un dibujo de Matías de un viaje a Tailandia.
Matías pasa la mayor parte del tiempo en el living y la terraza, aunque advierte: “Todos los espacios están muy bien logrados por mi mujer, hasta al baño me da gusto ir”. Para Mariola, en cambio, su lugar favorito es el dormitorio. “Sus colores me dan frescura y tranquilidad. Necesito un espacio donde realmente descansar mi cabeza, que es mi pieza”.

Un puff cartera destaca en el comedor.
La casa ha ido transformándose con los años: ampliaciones, cambios de revestimientos y de piso, y una cocina y quincho que ya han sido renovados un par de veces. “Esta casa está en permanente evolución”, explica Mariola, quien lleva más de 21 años en el rubro. Lo que sí se ha mantenido intacto por décadas son las grandes secuoyas del patio, que dominan el espacio con su presencia imponente.

–Mariola, ¿cómo definirías tu casa?
–Es un estilo contemporáneo, donde hay un respeto y permiso para todo, como mezclar y utilizar elementos antiguos e híper modernos. No hay una moda, sino que es un despliegue de objetos que nos encantan, que conversan y crean un escenario entretenido, interesante y con carácter único.
–¿Cuáles son tus materiales favoritos?
–Amo el lino, porque es relajado y tiene buena caída. También la gasa, el terciopelo, la rafia, el cuero, la madera, el mármol y la piedra. Todo menos los metales, que prefiero solo en esculturas. Soy una fanática de las flores: me dan vida y hablan de la feminidad y la luna. Lo masculino en la casa serían las esculturas. Tener el sátiro en la entrada fue una negociación (ríe).

En el living, tienen una colección de gorros balcánicos que compraron en mercados de Capadocia en 2013.
–¿Cada cuánto reordenan la casa?
–Viajamos mucho porque somos inquietos y porque los viajes nos expanden profesional y espiritualmente. Siempre estamos atentos a ferias, tiendas y mercaditos. Ahí aparecen piezas que vamos incorporando, aunque la base se mantiene. A veces es depurar, rotar objetos y llevar algunos a nuestro taller.

Un cuadro de Guillermo Lorca en el living.
–Ahora que es verano, ¿alguna idea para las terrazas?
–Vivir y proyectar la terraza como un living de verano. Hoy existen muebles que prolongan el living hacia el exterior, haciendo que los dos sean un complemento y conversen. No hay por qué tener muebles incómodos; se pueden usar cortinas, televisores, y generar un espacio de relajo.
–¿Consejos para dar un toque de diseño a la casa?
–Es como ordenar el clóset: deshacerse de prendas que no se usaron el año anterior. Con la casa hay que revisar cada espacio, ver qué está de más y limpiar el ambiente para después poder elegir con conciencia.

El Sátiro es de bronce y lo hizo Matías.
–Matías, ¿cuál es tu obra favorita en la casa?
–Las esculturas de cerámica gres de la serie HABITANTES. (Hay dos en el living, una en el comedor, una en la terraza y otra en la pieza que representa a “El Principito”).
–¿Qué recomendarías para quienes quieran incorporar arte en el hogar?
–Que se demoren hasta que encuentren algo definitivo que los motive para su colección. No cosas de relleno, ya que no hay nada más definitivo que lo momentáneo.