Un jurado de Los Angeles declaró a YouTube y Meta responsables por negligencia en una demanda histórica presentada por una joven que acusó a estas plataformas de haber afectado gravemente su salud mental durante su infancia y adolescencia.
El fallo, emitido el miércoles 25 de marzo, marca un precedente en medio de múltiples litigios similares en curso en Estados Unidos. Y podría redefinir el alcance de la responsabilidad legal de las grandes tecnológicas, tradicionalmente protegidas por el contenido que alojan.
El jurado concluyó que tanto Meta como Google, propietaria de YouTube, incurrieron en prácticas negligentes a través del diseño y funcionamiento de sus plataformas. Incorporando funciones adictivas y decisiones operativas que intensificaron el malestar de la demandante.
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Como resultado, ambas compañías deberán pagar 3 millones de dólares en daños compensatorios, de los cuales Meta asumirá el 70%. Además, el jurado determinó que corresponde aplicar daños punitivos por malicia o fraude, cuyo monto aún debe ser definido.
Se anticipa que las empresas presentarán apelaciones.
La demandante, una joven californiana de 20 años identificada como KGM o Kaley, interpuso la demanda en 2023 contra YouTube, TikTok, Snap y Meta (dueña de Instagram y Facebook), argumentando que las aplicaciones fueron diseñadas para generar adicción desde edades tempranas. Según su presentación, comenzó a usar YouTube a los 6 años e Instagram a los 9.
Aunque TikTok y Snap alcanzaron acuerdos previos con la demandante, el caso continuó contra Meta y Google, a quienes también se les atribuye haber contribuido al desarrollo de trastornos psiquiátricos.
Durante el juicio, la terapeuta licenciada Victoria Burke declaró que la experiencia de la joven en redes sociales fue “un factor contribuyente” en su deterioro psicológico. Burke había diagnosticado a la demandante, a los 13 años, con fobia social y trastorno dismórfico corporal.
Desde la parte demandante, el abogado Matthew Bergman sostuvo que el veredicto valida una preocupación ampliamente compartida. En sus palabras, “el diseño de las plataformas de redes sociales representa un peligro claro y presente para los niños en Estados Unidos”. Y enfatizó que las empresas deberán responder por sus consecuencias.
Las compañías, sin embargo, rechazaron los argumentos. En un comunicado, Meta afirmó que discrepa “respetuosamente” del veredicto y que evaluará sus opciones legales, subrayando que “la salud mental de los adolescentes es profundamente compleja y no puede vincularse a una sola aplicación”.
En la misma línea, un portavoz de Google aseguró que el caso “malinterpreta YouTube”, describiéndolo como una plataforma de streaming desarrollada de manera responsable y no como una red social.