Michelle Carvalho suele compartir sus procesos personales con sus seguidores y recientemente causó preocupación debido a problemas de salud.
A través de sus redes sociales, la exchica reality reveló que tuvo que buscar ayuda de un experto. Esto, porque comenzó a tener molestias menstruales que jamás había sufrido.
La influencer afirmó que sus periodos menstruales, por años, siempre fueron muy distintos a lo que relataba su entorno. Sin embargo, esta vez se sorprendió con síntomas que la llevaron a consultar a un doctor.
“Quizás es un tema muy íntimo, pero estoy viviendo por primera vez una experiencia real de tener mi periodo como la primera vez, porque nunca antes lo había tenido de una forma que yo considerara 100% real“, contó en sus historias de Instagram.
Por su parte, la modelo también contó que nunca había experimentado las molestias que otras mujeres comentaban. “Yo nunca he tenido esa experiencia fea, hasta que la he tenido hoy y fue como ‘¿qué locura es esta?, ¿qué estoy viviendo?’. Estoy en shock de que la gente viva eso“, relató.
En otra de las publicaciones, reveló que también estaba experimentando cambios de ánimo repentinos: “Y ahí llegan estas ganas de llorar de la nada”, comentó.
Finalmente, y debido a que no reconocía estos síntomas en ellas, confirmó que fue al médico y la diagnosticaron con adenomiosis difusa.
La adenomiosis difusa es una enfermedad ginecológica benigna en la que un tejido similar al que recubre el interior del útero (endometrio) se encuentra dentro de la capa muscular uterina y se distribuye de manera extensa, en lugar de concentrarse en una zona específica.
Puede provocar menstruaciones abundantes o prolongadas, dolor menstrual intenso, dolor pélvico y sensación de presión o hinchazón abdominal. Sin embargo, algunas mujeres no presentan síntomas.
A diferencia de la adenomiosis focal, que afecta un área localizada, la forma difusa compromete una parte más amplia del músculo uterino y puede hacer que el útero aumente de tamaño. Aunque no es un cáncer, puede afectar la calidad de vida y, en algunos casos, asociarse a dificultades reproductivas.
El diagnóstico suele realizarse mediante una ecografía transvaginal y, en algunos casos, una resonancia magnética. El tratamiento depende de los síntomas, la edad y los planes reproductivos de cada paciente, y puede incluir medicamentos para controlar el dolor o tratamientos hormonales.