La joya más famosa de Victoria’s Secret volvió a la pasarela tras ocho años. Esta vez la llevó una empresaria y no una supermodelo.
Durante tres décadas, Victoria’s Secret tuvo una forma muy suya de anunciar quién mandaba en su pasarela. No era el cierre del desfile ni la portada del catálogo, sino un sostén cubierto de piedras preciosas que se fabricaba una vez al año, se lucía apenas unos segundos y quedaba en la memoria por décadas.
El Fantasy Bra nació como una provocación publicitaria y terminó convertido en el reconocimiento más codiciado del modelaje comercial. Este domingo, en Los Angeles, volvió después de ocho años de ausencia y lo hizo sobre Kylie Jenner, que hasta esa noche nunca había desfilado para la marca.
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La historia partió en 1996 con el Million Dollar Miracle Bra, que Claudia Schiffer modeló solo para la campaña. Tenía 100 quilates de diamantes y costaba un millón de dólares, una cifra escandalosa para una pieza de lencería.
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Al año siguiente Tyra Banks lo llevó a la pasarela y desde ahí el ritual se repitió cada temporada. La marca elegía a una de sus ángeles, la joyería trabajaba durante meses y el nombre de la elegida se anunciaba semanas antes del show.
Los años 2000 fueron los de las cifras imposibles. Gisele Bündchen lució en 2000 el Red Hot Fantasy Bra, valorado en 15 millones de dólares y registrado por Guinness como la lencería más cara del mundo. Heidi Klum lo usó tres veces, más que ninguna otra modelo.
Hubo piezas armadas en torno a una sola piedra, como el diamante de 101 quilates que llevó Bündchen en 2005 o el rubí de 52 quilates de Candice Swanepoel en 2013. La libanesa Mouawad se convirtió en la joyería de cabecera, aunque por el taller también pasaron casas como Damiani y Swarovski.
Con el tiempo, el precio dejó de ser el único argumento. Miranda Kerr llevó en 2011 un diseño de perlas y aguamarinas inspirado en el fondo del mar, Alessandra Ambrosio uno con flores de oro desmontables y Marisa Miller una malla de diamantes que se podía usar sobre un vestido.
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En 2014, por única vez, hubo dos sostenes en la misma noche, para Adriana Lima y Ambrosio. La última en usarlo fue la sueca Elsa Hosk, en 2018, con una pieza de Swarovski de un millón de dólares, el mismo valor del primero.
Ese fue también el último desfile antes de que la marca suspendiera el show, golpeada por las críticas a su ideal de belleza. Cuando volvió, en 2024, lo hizo con un elenco más diverso y artistas en el escenario, pero sin su joya más famosa.
El regreso de este año rompió todas las marcas anteriores. El nuevo Fantasy Bra lo diseñaron Adam Selman, director creativo de Victoria’s Secret, y Jacob Arabo, fundador de la joyería neoyorquina Jacob & Co.
Según Vogue, vale 50 millones de dólares, más del triple del récord de Bündchen. Está hecho solo de metal precioso y diamantes, con una estructura articulada que se mueve con el cuerpo y un diamante amarillo al centro. Arabo cuenta en el anuncio de la marca cuál era su meta. “Quería crear el Fantasy Bra más caro jamás hecho, pero el valor por sí solo nunca fue suficiente”.
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Jenner apareció con alas de plumas blancas más anchas que sus hombros, mientras Timothée Chalamet y Kris Jenner la aplaudían desde el público. Su elección confirma el giro de la marca hacia la cultura pop.
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En la misma noche desfilaron Adriana Lima, Candice Swanepoel y Gigi Hadid, y entre las invitadas estuvo la actriz chilena Vivianne Dietz, que siguió el show desde la primera fila como embajadora de la marca.