Michael Douglas reveló este episodio ocurrido en 1992 en su nueva autobiografía, One Helluva Ride. Nunca pudo comprobar quién era el atacante ni se concretó el ataque.
La historia aparece en su nueva autobiografía, One Helluva Ride, que sale a la venta hoy. Según Douglas, cuando llegó a los Oscar de 1992 —donde debía entregar junto a Jodie Foster el premio a Mejor Actriz—, un agente del FBI y un sargento del LAPD lo interceptaron antes de entrar. Le dijeron que existía una amenaza muy probable: alguien dentro del lugar planeaba pincharlo con una aguja infectada con VIH.
De acuerdo a su versión, las autoridades creían que la persona podía estar en el recinto, pero no sabían si era parte del público, del equipo o del personal. Por lo mismo, se desplegaron agentes del FBI encubiertos entre los asistentes.
Por su parte, el agente recomendó no subir al escenario. Aún así, Douglas decidió presentar el premio a Jodie Foster por The Silence of the Lambs.
Mientras caminaba hacia el escenario, cuenta que miró hacia el público intentando detectar si alguien se abalanzaba sobre él. “Eché un vistazo rápido a la multitud para asegurarme de que nadie se abalanzara sobre el escenario. Lo único que veía eran luces cegadoras”, recordó. Finalmente, el ataque nunca ocurrió y nadie fue detenido por ese supuesto complot.
Por su parte, el actor rescata que este supuesto intento de ataque ocurrió en plena crisis del sida. Cuando el miedo al VIH era enorme y existía muchísimo desconocimiento sobre sus vías de transmisión. “Esto ocurrió en el apogeo de la crisis del SIDA, y ser pinchado con una aguja infectada equivalía prácticamente a una sentencia de muerte”, recordó el famoso.
Durante aquella edición de los Oscar, muchos de los asistentes portaban lazos rojos como símbolo de apoyo a la lucha contra la enfermedad.