La diseñadora y creadora de contenido muestra cómo ha transformado una casa de los años 60 en un espacio lleno de color, objetos con historia y personalidad. Además, comparte las tendencias que hoy marcan el diseño de interiores y sus mejores consejos para renovar sin gastar de más.
Fotos y video Pedro Magnere
Si hay algo que caracteriza a Florencia De la Carrera es que no le teme a los cambios. En siete años de matrimonio ha vivido cinco mudanzas y reconoce que esta probablemente tampoco será su casa definitiva. Más que un problema, para ella cada cambio de domicilio representa una nueva oportunidad para imaginar espacios, reinventar muebles y volver a crear un hogar.
La diseñadora —que heredó la pasión por la decoración de su mamá decoradora y de su papá carpintero— hoy dedica gran parte de su tiempo a crear contenido sobre interiorismo y manualidades a través de su cuenta de Instagram y TikTok, @flodelacarrera, además de realizar asesorías de color junto a Ceresita.

Junto a su marido, Cristóbal, y sus hijos, León (4) y Salvador (1), pasó cerca de un año buscando casa hasta encontrar una vivienda de los años 60 que, aunque necesitaba una importante renovación, tenía todo el potencial que buscaban.
“Cuando entro a una casa logro imaginar cómo se verían transformados los espacios. Esta tenía un piso muy feo y la pintura descascarada, pero la obra gruesa era muy buena. Había que cambiar principalmente los revestimientos”, cuenta.
Antes incluso de comenzar las remodelaciones, su cabeza ya estaba puesta en reorganizar cada objeto.
“Lo primero que hice fue ver qué tenía y dónde lo iba a ubicar. Me encanta reutilizar muebles y darles una nueva vida según el espacio. También aprovecho las mudanzas para hacer limpieza y vender lo que ya no necesito. Mientras tanto, empiezo a imaginar las paletas de color de cada ambiente”.
Hasta ahora, la intervención más importante ha sido abrir la cocina, eliminando un muro para convertirla en el verdadero corazón de la casa. Allí apostó por una mesa de inspiración rústica, un papel mural oriental y una paleta en tonos verdes.

Rincón oriental con teteras de Camboya, un tajine de Marruecos y tacitas del persa y de un mercado de La Serena.
-¿Cómo definirías el estilo de esta casa?
-Es bastante ecléctica. Me gusta mezclar tendencias y no siento que tenga un estilo único. También creo que uno va evolucionando. Dejamos atrás el minimalismo de blancos y negros, y hoy estamos viviendo un momento mucho más maximalista y lleno de color. Quise que cada espacio tuviera su propia identidad a través de una paleta distinta.
Aunque todavía quedan proyectos pendientes —el segundo piso, por ejemplo— asegura que no tiene apuro.
“Las casas nunca se terminan de decorar. Siempre aparece una idea o una forma distinta de mover las cosas, y eso también es parte de disfrutarlas”.

-Haces hartos proyectos, manualidades y soluciones simples para renovar una casa, ¿los recomiendas?
-La decoración está 100% ligada a la creatividad. Tengo miles de cosas de muy bajo presupuesto y eso también es algo que le encanta a mi comunidad, junto con que les dé los datos. No compro cosas caras, solo en casos puntuales. Es mucho más importante tener clara la intención que le quiero dar a cada espacio.

-¿Cuál es la principal tendencia de decoración que ves?
-Sí o sí el maximalismo, con mezclas de patrones estampados, rayas y espacios que expresan personalidad y cómo es uno. Para esto se debe tener muy bien definida la paleta de color. Cuando eso está claro, puedes mezclar prácticamente cualquier patrón. Creo que el minimalismo tan neutro ya pasó. Todas las tendencias tienen su ciclo y bienvenidas todas. También recomiendo combinar piezas antiguas con otras contemporáneas. Muchas veces basta con retapizar el sillón. Me encanta mezclar objetos heredados con piezas más modernas.

El bar antiguo que compró por marketplace.
-¿Qué elementos hay que tener cuenta al pensar en un espacio?
– Siempre recomiendo probar la pintura directamente sobre el muro y verla en distintos momentos del día. La luz cambia completamente la percepción del color. Yo estuve casi un mes decidiendo si el living iba a ser verde, gris o café.
-¿Qué recomiendas no hacer?
-Ir a comprar por tincada o por impulso, sin imaginar dónde lo van a poner, con qué lo van a combinar o qué elementos ya tienen en su casa. Mi recomendación es planificar antes lo que quiero mantener, sacar y reordenar para ver qué falta.
-¿Qué rincón te representa más?
-La cocina. Es donde más compartimos en familia donde tenía muy claro lo que quería hacer desde el principio. Lo que definió todo fue el papel mural El Mercadito; en base a él saqué el verde para los muebles.

Las camas eran de su infancia y definieron el papel mural. La lámpara y cojines dan el rojo inesperado. Los ositos son de diferentes lados pero tienen la misma textura.