El próximo 4 de junio Verónica Allamand inaugura Relatos a Destiempo en Galería ArtLabbé, Santiago (@artlabbesantiago). La muestra reúne pintura abstracta y figurativa, relatos escritos y videos inmersivos en una propuesta tan íntima como poderosa, que nació de la pérdida de aquellas mujeres que la marcaron. Con esta exposición, Allamand afirma su convicción más profunda: el arte es lenguaje —y ese lenguaje tiene el poder de sanar.
“Antes de la mancha, antes del color, existe una historia”. Así lo describe la propia Verónica Allamand, pintora, docente y mujer que ha construido una obra tan cambiante como su vida: radicalmente distinta de etapa en etapa, pero unida siempre por un hilo invisible que la regresa a lo esencial. “Mi pintura nace de la palabra”, afirma. “Escribo para comprender lo que siento. Pinto para darle cuerpo a aquello que la palabra revela”.
Relatos a Destiempo no obedece a ninguna cronología. Su estructura refleja el modo en que Allamand procesa la experiencia: de manera fragmentaria, intuitiva, emocional. Algunos de sus textos fueron retomados después de años; otros surgieron en el instante mismo de la pérdida. “La exposición no es cronológica, porque yo tampoco funciono así”, explica.
En el centro de la muestra late una genealogía femenina. La partida de tres mujeres fundamentales —su madre, sus abuelas y dos amigas cercanas— impulsó en ella una búsqueda hacia sus orígenes: esa cadena silenciosa de mujeres fuertes que hicieron posible su existencia. Fue entonces cuando el rostro femenino irrumpió en su obra. “Comenzaron a surgir rostros nacidos desde la mancha, figuras que conviven con ella y emergen desde el color y la materia como expresión de mis propios relatos hechos obra”.
Destaca la obra Volveré, que concentra de manera singular esa acumulación de duelos. “Nació con la muerte de mi amiga Marcela, se fue completando cuando murió mi mamá y recibió su última capa cuando perdí a otra amiga. Ellas eran íconos en mi vida. Perderlas me hizo replantearme el disfrute, el aquí y el ahora”. En el lienzo conviven las siluetas de sus dos abuelas —Inés y Beth— y una figura que es, al mismo tiempo, su madre y ella misma. No como retratos literales, sino como iconos de permanencia:
“El rostro femenino se transformó en una señal de fortaleza interior. En una presencia que sostiene el proceso de retorno y evolución. Ya no como representación literal, sino como símbolo de origen, resistencia, memoria y continuidad”.
Esas mujeres de su linaje —fuertes, luchadoras, origen de su existencia y su descendencia— son las destinatarias tácitas de toda la muestra. “Si hubiera tenido más tiempo, hubiese pintado más”, confiesa. “Pero la obra quedó contando exactamente lo que estoy viviendo ahora: ese deseo de volver a estar bien, de ponerme en primer lugar, de preocuparme de ser feliz”.
Verónica Allamand fue diagnosticada dentro del Espectro Autista (TEA) en la adultez, luego de que sus hijos recibieran sus propios diagnósticos. El proceso fue, en sus palabras, un antes y un después. “De repente, toda mi vida tuvo explicación: por qué me canso el doble en situaciones sociales, por qué necesito horas de silencio después de una fiesta, por qué siempre elegí caminos más solitarios”.
Lejos de representar un obstáculo, la neurodivergencia ilumina su proceso creativo con una nueva nitidez. “Entendí por qué me convertí en artista: somos infinitamente empáticos y sensibles al medio. La pena del otro la sientes como tuya”, reflexiona. Esa hipersensibilidad —esa capacidad de ser atravesada por el mundo— es precisamente el combustible de una obra que no teme a lo íntimo.
La elección de ArtLabbé no es casual. La galería tiene una Fundación que trabaja con personas neurodivergentes de todas las edades desde hace más de una década, utilizando el arte como herramienta de inclusión. En ese encuentro entre la historia personal de Allamand y la misión institucional de la galería, la exposición adquiere una resonancia que va mucho más allá de lo estético.
“Creo profundamente en el arte como un puente de comunicación, contención y libertad”.
Esa convicción no es abstracta. Durante años, Allamand ha enseñado abstracción a mujeres adultas —muchas de ellas derivadas a sus clases como parte de un proceso terapéutico— y ha sido testigo de la transformación que el gesto pictórico puede provocar. “Al final, siempre es terapia, lo quieran o no. Porque la pintura es meditación: el pincel, tu mano, tu cerebro, y vuelas. Es autorregulación”.
Arquitecta de formación (Universidad Central de Chile, 1999), Allamand se formó en acuarela con el maestro Hardy Wistuba y en acrílico con Daniela Ponce. Su obra —más de 500 trabajos vendidos y expuestos en galerías del país— atraviesa etapas radicalmente distintas, cada una gatillada por un hito vital: el nacimiento de sus hijos, la pérdida de su hijo Santiago, años de inmersión en culturas orientales y, más tarde, la abstracción absoluta que la consagró en su primera exposición en ArtLabbé en 2018.
Paralelamente, desarrolló una metodología de enseñanza propia y construyó una comunidad de alcance internacional a través de sus clases online y su cuenta de Instagram (@veronicaallamand, 49K seguidores), donde comparte contenido gratuito con una audiencia que la sigue tanto por su autenticidad como por su destreza técnica.
Relatos a Destiempo es la síntesis más honesta de ese recorrido: una artista que ha transformado el dolor en color, la pérdida en pigmento y los silencios heredados en presencia visual.
“Mi mensaje para quienes visiten la muestra es que aprendan a ser felices con lo que tienen. Que se hagan un espacio interior y recuerden que hay un tiempo para el dolor, pero la mayor parte del tiempo es para vivir”.
La muestra es un homenaje profundamente personal a las mujeres más potentes de su linaje —muy en la línea de La Casa de los Espíritus— pero también una declaración abierta sobre su propio proceso vital tras ser diagnosticada dentro del espectro autista.
El mundo de la neurodivergencia tiene especial sintonía con ella, y también con ArtLabbé https://www.artlabbe.com/es, cuya fundación lleva una década impartiendo talleres gratuitos de Arteterapia y Musicoterapia para personas con discapacidad y/o neurodivergentes de todas las edades junto a sus familias. Durante el tiempo que dure la exposición, Verónica también impartirá el taller EmocionArte: sesiones semanales y gratuitas para alumnos con TEA, Síndrome de Down y otras condiciones, con el objetivo de acercarlos al arte como lenguaje y herramienta de expresión emocional.
Además, la exposición coincide con un momento especial para ArtLabbé, que este año celebra sus 20 años. La galería tiene sedes también en Coral Gables (FL) y Santa Bárbara (CA).
Fechas: 4 de junio al 3 de julio de 2026
Lugar: Galería ArtLabbé, Santiago (Av. Nueva Costanera 3605, local 102 A, Vitacura)
Entrada: Liberada