Drew Barrymore abrió las puertas de su casa de campo en Nueva York tras someterla a una extensa renovación, proceso que detalla en Rue Magazine. La propiedad, ubicada en Harrison, actualmente se encuentra a la venta por cinco millones de dólares, a casi dos años de su adquisición, según informó The Wall Street Journal.

La conductora de The Drew Barrymore Show explicó que su decisión de comprar la casa estuvo profundamente marcada por su necesidad de reconectarse con la naturaleza, tras años de trabajo en estudios sin ventanas. “Deseaba desesperadamente un lugar fuera de la ciudad”, afirmó. En esa línea, señaló que su crianza en California influyó directamente en esa búsqueda, impulsándola a encontrar un entorno más natural.
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El hallazgo de la propiedad ocurrió de manera casual, mientras navegaba en Zillow. Según relató, el lugar no solo respondía a su interés por espacios abiertos, sino también a su afinidad por distribuciones poco convencionales. Desde el inicio, definió que uno de los ejes centrales de la remodelación sería maximizar la entrada de luz natural, un recurso escaso en la vida urbana neoyorquina.
Barrymore ha estudiado la importancia de la exposición matinal al sol y reconoce que lograrlo en una ciudad como Nueva York representa un desafío. En sus palabras, “la naturaleza es mi sanadora y mi maestra”, lo que explica su interés por integrar estos elementos a través del diseño.
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El proceso comenzó con la intervención del terreno, eliminando parte del bosque denso que rodeaba la propiedad para permitir mayor ingreso de luz. Durante el siguiente año y medio, el foco estuvo en la infraestructura: modernización de sistemas eléctricos y de plomería, junto con la incorporación de amplias superficies vidriadas.
La actriz de 50 First Dates describió el diseño del hogar como una “obsesión”, transformando cada espacio en un proceso de prueba constante. El living, uno de sus ambientes favoritos, atravesó múltiples cambios. Inicialmente pintado de verde oliva, el resultado le pareció excesivo con la llegada de la primavera.
Tras nuevas intervenciones, el lugar evolucionó hacia una estética serena, con influencias gustavianas y finlandesas, dominada por tonos grises claros y pisos pintados. La intención, explicó, era lograr un equilibrio entre elementos de gran presencia visual y una sensación de amplitud.
Durante la remodelación, Barrymore incluso habitó la casa en condiciones precarias, recordando que en un inicio solo contaba con una cocina a gas en funcionamiento. Más adelante, equipó el espacio con electrodomésticos de “lujo accesible”.

En cuanto a la decoración, optó por reutilizar gran parte de su mobiliario previo, evitando compras excesivas y apostando por reinterpretar piezas existentes. Según explicó, pequeños detalles como molduras, herrajes o acentos minimalistas pueden elevar un espacio sin necesidad de grandes inversiones, una idea coherente con su enfoque de diseño.
Aunque sus espacios preferidos, el living y el dormitorio principal, hoy presentan una paleta más contenida, la actriz subraya que mantienen carácter y no responden a una estética neutra convencional.