Sí, eran amigas y cuñadas, pero lo cierto es que al momento de la muerta de la princesa Diana estaban distanciadas.
Antes de ser cuñadas, Lady Di y Sarah Ferguson ya eran amigas, desde la adolescencia específicamente. Es más, Diana fue un factor clave a la hora de que ocurriera la unión entre Sara y el ahora ex príncipe Andrés. Coincidieron como amigas y ambas se separaron de sus maridos royals en los 90. Y si bien siempre se las intentó ver como rivales, sí hubo alguna que otra tensión.
Con el paso del tiempo, la amistad entre Diana y Sarah cambio y cuando murió víctima de un accidente en 1997, ya no se hablaban. “Lamentablemente, al final no nos hablábamos desde hacía un año, aunque nunca supe la razón, salvo que una vez que a Diana se le metía algo en la cabeza, se le quedaba ahí un tiempo”, escribió la exduquesa de York en su autobiografía Finding Sarah: A Duchess’s Journey to Find Herself.
Y agregó, “Escribí cartas pensando que lo que pasara no importaba, que lo resolviéramos. Y sabía que volvería”. De hecho, el día antes del accidente hablaron. “¿Dónde está esa pelirroja? Quiero hablar con ella”, habría dicho Lady Di. Sarah comentó que hubo altibajos, pero que, como en toda amistad, “siempre mantuvimos una amistad firme. (…) Nuestro vínculo nunca se rompió”.
Si bien Sarah afirmó en su autobiografía que no sabía el motivo de su distanciamiento, hay una anécdota publicada en otra biografía anterior, Mi historia: Sarah, la duquesa de York, que podría explicarlo. El libro data de 1996, y en él, la ex mujer de Andrés reveló que tuvo verrugas plantares luego de usar unos zapatos de la princesa de Gales.
“Cuando vivía en Clapham, Diana me ayudó dándome todos sus zapatos (y sus verrugas) usábamos la misma talla”, recordó Sarah. Esta frase, según la autora Tina Brown, quien escribió en la biografía de 2007, The Diana Chronicles, fue la gota que rebalsó el vaso. “La duquesa divorciada había sacado provecho de unas memorias insignificantes, llenas de buenos comentarios sobre su cuñada, salvo por una frase fatal. Escribió que, al pedir prestados unos zapatos de Diana, se había contagiado de verrugas. Las diosas no tienen verrugas. A pesar de las disculpas de Fergie, Diana nunca volvió a hablar con ella”, comentó.
Más allá de todo, Sarah siempre ha tenido cariñosas palabras para referirse a su amiga desde su muerte. “Pienso en ella casi todos los días porque era la única persona que la conocía y que estaba presente en aquella época de los 80, cuando todos usábamos esa ropa tan rara”, dijo a revista Hello! en 2021. Y agregó, “Ella ya estaba en la familia antes que yo y nos divertíamos muchísimo”.
“No hay nadie como ella. Siempre recordaré su risa tintineante y lo traviesa que era con sus chistes. En la cena, me decía algo en voz baja y yo me partía de risa, sin poder contenerme. Y ella se controlaba por completo, así que parecía que yo siempre era traviesa”, contó. “Hubo una etapa en la que creo que intentaron separarnos, y me puso muy triste porque la adoraba. Todavía la adoro”, sostuvo. “Por eso siempre digo: no importa lo que piensen los demás, si los amas, los amas. Así que mi corazón siempre estará con ella”, concluyó Sarah Ferguson.