El animador de televisión José Antonio Neme salió en defensa de la rutina de la humorista Asskha Sumathra, presentada durante la cuarta jornada del Festival de Viña del Mar 2026, en medio de la controversia que marcó su paso por la Quinta Vergara.
La presentación de la transformista terminó de forma abrupta, en un contexto de evidente molestia del público, que posteriormente extendió las pifias hasta el cierre de la noche, afectando también a los animadores Rafael Araneda y Karen Doggenweiler. A la reacción en el recinto se sumaron críticas en redes sociales y desde algunos comentaristas de televisión, quienes cuestionaron el contenido del espectáculo, especialmente por sus referencias a la sexualidad y el uso de lenguaje explícito.
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Frente a ese escenario, Neme abordó la polémica en el programa Con Gusto a Viña de Mega, donde planteó que existe un trato desigual. “Pareciera que los heterosexuales tienen permiso para hacer rutinas provocadoras. Y cuando lo hace un homosexual, descoloca“, afirmó.
El conductor sostuvo que en el escenario de la Quinta Vergara se han visto presentaciones con contenidos igualmente provocadores, incluyendo burlas hacia figuras públicas fallecidas o referencias grotescas al cuerpo femenino.
En esa línea, precisó que no pretende elevar la rutina de Asskha Sumathra a un estándar incuestionable, pero sí advirtió que el malestar parece radicar en quién emite el discurso. A su juicio, cuando un heterosexual sexualiza una rutina, el impacto es menor, mientras que en el caso de un comediante homosexual la reacción es distinta.
Neme también cuestionó las expectativas que, según él, recaen sobre artistas transformistas. “Nos reímos todos, pero esperamos que el transformista se suba a hablar de la pobreza, del lugar de carencia de donde viene, de lo ridículo que es ponerse una peluca. Pero cuando habla de lo que él goza en la cama y goza toda la gente como él, como que eso es demasiado poco estético“, expresó.
La controversia se suma a una edición del Festival que ya ha estado marcada por reacciones divididas del público y un intenso debate en plataformas digitales sobre los límites del humor en la Quinta Vergara.