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Entrevista en Profundidad

José Antonio Kast: «Si paso a segunda vuelta voy a ganar»

Por equipo velvet | 09 noviembre 2021

El candidato presidencial del Partido Republicano ha tenido un repunte sostenido en las encuestas. Está entusiasta e insiste en que “el destino de la Patria se encuentra en riesgo”, y que los chilenos elegirán entre el subdesarrollo y el desarrollo, entre la libertad y el comunismo. Hoy usa las redes sociales a diario y las mueve con el fin de acaparar el interés de quienes aún no se animan a votar.

Por Paula Comandari  Fotos @Ozcar

Aunque se resistía, José Antonio Kast sucumbió ante TikTok, la red social que le permitió “jugar” y ser más lúdico, para divulgar su mensaje, dice, a mundos muy diversos. Su comando en el barrio El Golf está repleto de gente, principalmente jóvenes que lo apoyan en la estrategia digital que, según él, le ha permitido encontrar los espacios que no halla con facilidad en el mundo tradicional.

El candidato de Republicano ha subido como espuma en las encuestas y eso lo sabe bien. Sabe que esta vez la contienda es realmente en serio. Se molesta cuando ahondamos en temas valóricos, porque dice “eso sólo importa en el distrito 11 y no representa el interés real de la mayor parte de los chilenos”, mientras insiste en que hoy muchos están dispuestos a votar por él, a pesar de su posición radical en estas materias.

–Hace algunos meses, decían que usted podría ser responsable de que la derecha no pasara a segunda vuelta, porque los votos se iban a repartir entre usted y Sebastián Sichel. ¿Sintió el peso de esa mirada que lo ponía a usted como culpable, en caso de que la izquierda termine gobernando?

–No, porque era el planteamiento de una de las partes interesadas. Yo ya pasé por una situación similar, hace cuatro años, cuando se levantaron los analistas políticos, las encuestas, líderes de derecha, y dijeron que, si yo no iba, Sebastián Piñera ganaba en primera vuelta. Estoy acostumbrado a que se digan cosas que no son verdad. Algunos van a tratar de levantar el tema del voto útil, para ganar una mayor votación. Lo que nosotros decimos es que cada uno tiene que brillar por sí mismo, no entorpecer el trabajo de otros, más si el otro es un candidato del mismo sector.

–¿Cuán importante en el repunte ha sido la campaña en redes sociales?

–Esta campaña es distinta porque tuvimos un período muy largo de cuarentenas y de restricciones en temas de movilidad, entonces la única manera de llegar a las personas era de manera virtual. Lo virtual no gana las elecciones, pero es muy importante, lo hemos usado orgánicamente muy bien: como no tenemos mucho espacio en televisión, venimos trabajando esto por mucho tiempo.

–¿Cómo se organizan?

–Nos comunicamos con mucha gente a través de Twitter, de Facebook. Yo partí muy artesanalmente y luego se fueron sumando otros. Son todas personas muy intensas, hartos jóvenes, que toman material nuestro y lo reciclan. Fuimos los primeros en política –creo– en usar TikTok, con mucha crítica de quienes no lo conocían e inicialmente con mi resistencia. Pero TikTok nos ha ayudado mucho. Como es más lúdico, llega a un público distinto, más joven, que después transmite los mensajes a otros mundos.

–En el comando de Sebastián Sichel, algunos dicen que usted y su equipo hacen una campaña desleal en contra del candidato, atacándolo directamente a nivel personal… acusándolo de probidad o tergiversándolo.

–Si creen que somos nosotros, que me lo digan. Me he encontrado con él varias veces y nunca me ha dicho nada. ¿Qué capacidad tenemos nosotros de controlar? Es como que yo quisiera controlar lo que dicen de mí. Nuestro objetivo nunca ha sido fundar nuestra campaña en lo mal que lo está siendo el otro, menos en el caso de Sebastián Sichel. Lo que le ha sucedido no es responsabilidad nuestra, es responsabilidad de él, de que en algunas cosas no haya estado a la altura de lo que quieren sus seguidores. Yo hablo siempre igual. He sido constante en lo que planteo o digo. La gente interpreta que yo soy lineal, a lo mejor en el caso de él no lo ven igual.

–Si usted terminara pasando a segunda vuelta, ¿no teme que se genere un escenario en donde el sector –la propia derecha– sufra una derrota brutal, considerando los altos niveles de rechazo que usted tiene?

–Si paso a segunda vuelta voy a ganar. Ellos asumen que si pasan a segunda vuelta no ganan.

–¿Quiénes son ellos?

–Los de la derecha tradicional. Cuando tú empiezas a sacar ese tipo de cálculos, como que tu selección va a llegar si es que pierde alguien, y el otro de más allá mete tres goles, eso es augurio de la derrota. Están sacando la calculadora y nosotros tenemos que enfrentar a nuestro adversario, que es Gabriel Boric y su ideología.

–No son pocos los analistas que vaticinan una gran derrota, si usted pasa a segunda vuelta.

–Los mismos que dijeron que yo iba a sacar un 2%. Los números dicen algo distinto. Hay muchas personas que se han ido desencantando del discurso de la izquierda. Ahí tenemos a la Convención Constituyente, que lo ha hecho realmente mal. Muchas de las personas que votaron Apruebo hoy están arrepentidas de haber confiado en que ese iba a ser un ente republicano y democrático. Después tienes el terrorismo, que sigue aumentando y nadie lo enfrenta; el temor a ser asaltado, la cantidad de gente que sufre portonazos en todas las ciudades de Chile, la migración desregulada. No son cosas que dependan de nosotros, sino de malas políticas públicas, o de cómo el gobierno enfrenta algunas situaciones. Eso cambia el escenario político radicalmente, comparado con lo que había para el momento del plebiscito o la elección de los convencionales.

“NO SOY HOMOFÓBICO”

–En el escenario de que usted pase a segunda vuelta, ¿qué estrategia tiene para sumar más adherentes y ser más que el 20% proveniente del rechazo? ¿Está dispuesto a transar?

–El guiño se lo tenemos que hacer a los que no votan: casi un 50%. Hay que invitarlos a que se levanten y vayan a votar, porque está en riesgo el destino de la Patria, entre el subdesarrollo y el desarrollo, entre la libertad y el comunismo. Las convicciones no se transan, porque si alguien dice: mira yo voto por ti, si tú cambias de opinión en esto, le digo: mejor no votes por mí.

–Usted es contrario al aborto y apegado a la Iglesia Católica. ¿Cómo imponer esa visión de ver las cosas, cuando tenemos noticias como que más de 200 mil niños han sido abusados sexualmente por miembros del clero católico francés desde 1950?

–Yo sigo a Cristo. Uno tiene claro que las personas son falibles, que cometen errores y horrores. Yo me hago cargo de mi fe, mi religión, y condeno todo tipo de abusos. No veo que alguien pueda decirme: oye tú tienes que hacerte cargo de toda la historia. Entonces hagámonos todos cargo de la historia de la humanidad.

–Es un católico practicante y convencido…

–Nunca voy a defender a alguien que comete un delito. Pero podría contra preguntar y decir: ¿qué pasa con los sacerdotes que han hecho tanto por salvar a tantos niños o vidas, o acoger a las almas más vulnerables?

–¿No teme ahuyentar votos con su postura en temas valóricos, como su oposición al matrimonio gay y a la adopción entre parejas de un mismo sexo?

–Soy contrario al matrimonio gay, porque soy partidario del matrimonio entre un hombre y una mujer. Es un tema de convicción, la unión entre un hombre y una mujer es distinta a la unión entre un hombre y un hombre y una mujer y una mujer. La unión es aceptable. Nunca he criticado eso. Pero, ¿por qué se tiene que regular, en este caso, que es por amor? Se trata de una institución civil y se quiere legislar en un tema que dice relación con los afectos. En la unión matrimonial se producen temas de filiación; dos hombres solos, o dos mujeres solas, no pueden gestar vidas. Entonces pongámonos en el caso de los niños. Qué va a pasar en 20 o 30 años, cuando digan: ¿por qué legislaron por mí, por qué todos decidieron que tenía que tener dos mamás o dos papás? ¿Qué pasa con los derechos de los niños?

–¿Tienen derecho cuando están encerrados en una institución del Sename?

–En Chile hay más padres que niños a la espera de ser adoptados. Con el matrimonio gay no se va a solucionar esto. ¿Cómo se solucionó en Estados Unidos? ¿No quedan niños en el Sename americano? Quedan exactamente los mismos niños. No se van a acabar los niños que sufren en el Sename porque se legalice el matrimonio homosexual, como creen algunos políticos. Esa es una mirada reduccionis- ta; es sacar desde el dolor humano una teoría para legislar. Partamos por eliminar el Sename. Cuando se instala este tema se trata de hacer una caricatura respecto de mi persona. Decir que soy homofóbico, y de homofóbico no tengo nada.

–¿No?

–Nada. Si fuera homofóbico no iría a programas que dirigen homo- sexuales. Comparto con homosexuales, tengo amigos homosexuales. Conozco parejas que han sacado adelante a la hija de alguna de las dos, parejas de hombres que han sacado adelante al hijo de alguno de los dos. Pero eso no quiere decir que nosotros tengamos que avanzar en la legislación en esa línea. Además soy una persona democrática. Cuando se aprueba la ley de aborto –yo voté en contra–, nunca he denostado ni agredido a alguien que haya votado a favor. La gente hoy valora la coherencia del mensaje, y por eso cuando uno habla que esto es un tema de convicción, la gente se suma.

–¿Está consciente de que un grupo no menor de personas no votaría por usted precisamente por sus posturas radicales frente a estos temas?

–Es probable. Pero no por eso voy a cambiar. Esas personas quedarían más desencantadas de mí si cambio según lo que dicen las encuestas. Esa es mi diferencia con otros candidatos y por eso he subido en las encuestas. La gente se cansó de aquellos que dicen una cosa y hacen otra, o piensan una cosa y dicen otra.

ENTRE ZANJAS Y MILITARES

–¿Cómo aminora el miedo de quienes piensan que con usted el país se va a polarizar aún más, frente a ideas como llevar tanques a la Araucanía o instalar zanjas en el norte?

–La zanja la partió Michelle Bachelet, y como todas las cosas, nunca terminó nada de lo que comenzó. Se la aplaudió como una muy buena medida para combatir el narcotráfico y el contrabando. Colchane es un terreno plano donde hay circulación permanente de vehículos y personas. ¿Cómo frenas eso? Con una zanja, que es bastante más barata que un muro: puedes hacer 50 km, señalizarla bien, poner los cercos para que no caigan personas ni animales, y se evita el tráfico de drogas y el robo de vehículos, que es perma- nente en la zona norte para llevárselos vía Bolivia a otros países. Y evitas la confrontación personal entre Carabineros o Fuerzas Armadas con personas que quieran entrar, porque si no, es una lucha cuerpo a cuerpo. Estamos avalando una buena idea que tuvo Michele Bachelet.

–¿No le parece contraproducente militarizar la Araucanía?

–Lo de los militares es un mito: lo que yo dije es que tenemos que reforzar el trabajo policial, cambiando a los Carabineros que están en punto fijo por militares, para que esos Carabineros pudieran hacer lo que les corresponde: operativos policiales. Estoy dispuesto a ocupar la ley. La Constitución establece que el Presidente puede declarar un estado de excepción, que es de excepción, no como este gobierno que lo mantuvo durante más de un año.

–Algunos consideran que el riesgo de que usted salga elegido presidente es que vuelvan las protestas, los disturbios…

–A esas personas les diría que se ocupen y no se preocupen tanto. Estas son las clásicas discusiones de Twitter, de Facebook, de WhatsApp, de los encuentros sociales. Que vayan a conocer la realidad. Hay muchas personas que opinan desde una élite. Las personas más humildes son las que están más reacias al comunismo porque dicen: lo poco que tengo me lo van a quitar. La discusión en algunos sectores es si llevarse los recursos al extranjero o no; los otros van a perder la libertad, entonces son mucho más jugados.

–¿Cómo enfrentaría un nuevo estallido social?

–Si ocurre, lo enfrentaría aplicando la ley. Haciendo las cosas oportunamente. El estallido social se lo debemos en gran parte a la inoperancia de este gobierno. Se funda en el mal gobierno de Michelle Bachelet, que frena el desarrollo del país, que sube los impuestos e impide que las personas sigan progresando, pero claramente cuando el Presidente empieza a viajar por el mundo y no se preocupa de las urgencias sociales, va generando malestar. Si el gobierno lo hubiera hecho bien desde el primer día, no hubiésemos llegado al estallido social.

EL FANTASMA DE LOS PANDORA PAPERS

–¿Se considera el Bolsonaro chileno?

–No, para nada. Valoro algunas políticas públicas de algunos líderes internacionales en temas como achicar el Estado, combatir la corrupción, bajar los impuestos, pero hay cosas que no compartimos. Lo dije antes de ir a Brasil.

–En su equipo hay gente que la han parado en la calle para asegurarle que usted va a salvar a Chile. Yo le pregunto: ¿salvar de qué?

–Del totalitarismo, de la ideología, de la restricción a las libertades. Aquí está en juego la libertad de expresión, porque Boric es el legítimo representante de Jadue. Está en el debate la libertad de culto, de conciencia, de educación.

–¿Rescata algo de la administración Piñera?

–El manejo de la pandemia en el tema sanitario. El presidente Piñera, en temas de desastres naturales, lo hace bien. Para el terremoto, hay que agradecer que no siguió encabezando el país Michelle Bachelet, y para la pandemia demos gracias a Dios que no estaba Guillier. Pero en temas políticos no ha respetado la palabra que empeñaron. Eso es lo que el gobierno no entiende: cuando uno se compromete tiene que cumplir.

–Usted salió a cuestionar los Pandora Papers y le pidió al Presidente que diera explicaciones, si bien su familia también tuvo inversiones en Panamá, otro lugar que permite rebajar impuestos. ¿No es inconsecuente?

–¿Por qué? Yo expliqué el tema: fue un camino que ocupó mi familia para llegar a invertir en Estados Unidos. Y es un mecanismo legal, autorizado por el Banco Central, por el SII. Nosotros nunca hemos ocultado nada. Aquí, lo que se cuestiona es que se haya ocultado información, o que se haya usado información privilegiada para realizar un negocio.

–¿Cuánto afecta el caso a las candidaturas de derecha?

–A mí no me complica. Las instituciones tienen que funcionar. Yo he dicho que Sebastián Piñera debiera haber cambiado al Fiscal Nacional y al director del SII. Ahora, efectivamente los candidatos de izquierda van a intentar asociar las cosas.

–El propio Gabriel Boric se lo ha enrostrado varias veces y probablemente sea un fantasma de aquí en adelante.

–Sí, y no tengo nada que hacer en contra de eso. La gente va a tener que tomar una decisión: a quién le cree. Me han planteado el tema de abrir las cuentas bancarias, y yo digo que los candidatos presentemos nuestras declaraciones de impuestos, nuestras fichas médicas, nuestros test de drogas y que la gente defina.

 

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