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Javier Macaya: «La UDI fue una mochila para Joaquín Lavín»

Por Lenka Carvallo | 30 julio 2021

El presidente del partido gremialista asegura que tras las primarias se desterraron definitivamente los clivajes binarios de la política. “Hoy hay una épica distinta, más conectada con el Chile de hoy; un relato que va desde subirte a un árbol o mostrar tus tatuajes. (Boric y Sichel) son liderazgos que conectan con un país distinto al que conocimos en los últimos 50 años”, declara.

«Esta fue una derrota a los partidos a los partidos políticos tradicionales, entre ellos la UDI», reconoce Javier Macaya (43), presidente del gremialismo y parlamentario por el distrito 15. «Hay un desgaste de las figuras tradicionales. La gente quiere rostros nuevos», admite tras el severo golpe asestado al candidato de su sector, Joaquín Lavín, en las primarias del pasado domingo 18 de julio.

–¿No les pasó la cuenta que la anterior directiva hubiese suscrito el Rechazo, a pesar de que el propio Lavín se manifestó por el Apruebo?

–Hay lecturas que se debieron haber hecho de una manera diferente. Joaquín tuvo esa capacidad y en ese sentido es probable que para él la UDI fuera una mochila. Súmale además la carga del castigo a los partidos tradicionales que también se vio reflejado en la mega elección del 15 y 16 de mayo. La lógica binaria del Sí y el No se terminó. Boric y Sichel no salieron por ser de izquierda o derecha, sino por temas como el medioambiente, el feminismo, el agua, el no más AFP, la cultura y los DD.HH. Son temas que desde ahora deberían estar en nuestras preocupaciones. Su resultado tiene que ver con una épica, un relato, que va desde subirte a un árbol o mostrar tus tatuajes; liderazgos que conectan con un país distinto al que conocimos en los últimos 50 años. Lo dijo Sebastián Sichel: menos corbata, más bototos. Son símbolos que hoy a la ciudadanía le hacen sentido.

–¿Cuál es su autocrítica? Usted dijo que de la presidencial dependía el futuro del partido, así como la lista parlamentaria de las elecciones de diciembre y la unidad de la coalición.

–Este resultado tiene que hacernos reflexionar. Hay responsabilidades de la UDI, por ejemplo, en la elección del candidato, como también del camino que hemos tomado, no ahora último, sino en estos 10 años. ¿Qué pudimos haber hecho distinto como directiva en estos últimos cinco meses? ¿Teníamos espacio considerando que, durante dos años, incluso en las últimas dos semanas, nuestro candidato iba primero en las encuestas? Creo que no.

–Algunos en su sector creen que les habría ido mejor con Evelyn Matthei…

–Me hago cargo, pero creo que el resultado no hubiese variado… Ni Evelyn Matthei ni Joaquín Lavín representan hoy el mensaje que está dando la ciudadanía, que quiere rostros nuevos, jóvenes, independientes, que defiendan causas y no sólo ideologías.

Agrega:

–La UDI tiene que hacer una reflexión muy profunda sobre el proceso que vive Chile y su rol en la política en los próximos 20 años. Se jugó parte de su futuro en esta elección primaria. La UDI tiene que reconstruirse. Es paradójico que esta directiva que marcó un cambio generacional tenga que pagar los pecados por no haber incorporado antes la renovación en sus cuadros directivos. Si en esta reflexión hay quienes quieren que vuelvan a tomar la conducción del partido los mis- mos de antes, significa que no han entendido nada. Ellos no empatizan con el Chile de hoy.

“CHILE VAMOS TIENE EL DEBER DE PROYECTARSE”

–¿Cree que Sichel sea capaz de aglutinar a su sector?

–Espero que sí. Quiero creer que el compromiso que la UDI suscribió con él, tal como el resto de los miembros de Chile Vamos, tiene que ser pensando en que la coalición tiene la responsabilidad de entregar gobernabilidad. Tengo la esperanza de que retomemos el espíritu que le dio vida a nuestro conglomerado que, para bien o para mal, ha sido el más exitoso que hayamos tenido en la historia, con dos gobiernos electos y buenos resultados en las parlamentarias.

Añade:

–Chile Vamos tiene el deber de proyectarse. Es una responsabilidad que tiene con el país y con lo que ocurrirá luego del gobierno de Sebastián Piñera: conducir, liderar, ofrecer gobernabilidad.

–¿No teme que una fracción importante de la UDI migre hacia el partido de José Antonio Kast?

–Es un fantasma que ronda en la coalición y es la tentación hacia liderazgos que representen a la derecha dura. En ese sentido, Sichel encarna más posibilidades de éxito. Y si un candidato presidencial pretende representar a un sector que ha sido minoritario en las últimas elecciones, poniendo de paso en riesgo la gobernabilidad de la coalición y que nuestra opción presidencial no pase a segunda vuelta, hay que levantar la voz.

“BORIC HA SIDO MUY AMBIGUO EN CONDENAR LA VIOLENCIA”

–¿Qué visión tiene de Gabriel Boric?

–Me ha tocado trabajar harto con él en el Congreso; fuimos parte de la conversación que derivó en el acuerdo para el proceso constituyente. Es una persona que se prepara para los debates, se informa, lee mucho. Pero su mirada es de izquierda; de hecho, terminó su discurso (tras ganar las primarias) mencionando a Salvador Allende. Su gran desafío está por verse, y es si será capaz de despegarse de la lógica de la extrema izquierda; si es que será un Gabriel Boric más moderado o si va a radicalizar un poco más sus posiciones, para congraciarse con el electorado de Jadue. En ese sentido, Sebastián Sichel tiene un discurso que empatiza más con los cambios sociales que pide Chile, ya no validando las barricadas, la violencia como forma de alcanzarlos, porque Boric ha sido muy ambiguo en condenar la violencia que hemos visto en el último tiempo. Ha validado, por ejemplo, la existencia de presos políticos. Eso pese a que en su momento apoyó la ley antibarricadas.

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