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Cristián de la Fuente: «Trato de ser mejor papá que mis papás»

Por equipo velvet | 18 junio 2021

En su entrevista más honesta, el actor y animador repasa los hechos más dramáticos de su vida. Su infancia, la bigamia de su padre y su realidad como una persona que se define “borderline-TOC”. Una vida de resiliencia que hoy lo ha transformado en el hombre de familia que siempre soñó ser.

Por Carola Honorato

Esta entrevista pordría llamarse “Todo sobre mi padre”. Un padre que vivió rodeado de amantes, murió bígamo y, aun así, logró estar muy presente en la vida de Cristián de la Fuente; que él lo quisiera y no lo juzgara. Un padre y una historia de vida que le dio la garra, la tenacidad y la nobleza para convertirse en el súper papá que es de Laura, su hija con la también actriz y animadora Angélica Castro.

Después de un año de su regreso a Chile, el flamante conductor del live Velvet al Desayuno (lunes a viernes a las 10 horas por @revista_velvet) hace un balance de su vida. Al borde de los 50 años, siente la necesidad de sincerarse.

¿Ustedes creerían que en la agenda del celular de Cristián de la Fuente están los compromisos de su hija y de su mujer para saber dónde y en qué andan? ¿Y que esto no lo hace, según él, no para estar supervisando, sino para sentir que no está solo, o que no lo abandonarán?

Es una larga historia, de la que se ha hablado. Pero en esta ocasión da detalles más profundos y dolorosos. Eso sí, no desde el lugar de víctima, sino desde la valorización absoluta de la familia que ha construido y de la relación que tienen.

Hace más de un año y medio que va a terapia y, aunque no es la única que ha experimentado en su vida, quizás sí ha sido la que le ha permitido ordenar de manera clara su historia y su necesidad imperiosa de controlarlo todo.

Hoy asume que está mejor, que ha aprendido a vivir en el desorden y que Angélica Castro ha sido fundamental en entenderlo, no pescarlo y ayudarlo.

–¿Crees que Angélica te ha sido infiel?

–No le he preguntado nunca, ni le voy a preguntar, ni lo voy a investigar. Pero habría que definir qué es infidelidad. Angélica, por su forma de ser no tendría una relación paralela, pero también si en ciertas circunstancias tuviera un resbalón, una pequeña infidelidad, creo que es algo que incluso se lo perdonaría, porque no lo considero algo como lo de mi papá. Sería completamente distinto. Sin embargo, no creo por cómo es la Angélica y los valores que tiene de la familia, que también son parecidos a los míos, recordemos que los dos somos huérfanos, dos personas en que los vacíos que hemos tenido en la vida son nuestras familias. Por eso el significado de la familia es tan importante. Cuando uno lucha por eso, obvia- mente el ambiente o espectro de trabajo que tiene es más grande que cuando la necesidad no existe.

–¿Y tú?

–Jamás. Lo que tengo que perder por una infidelidad es muy grande, sería perder a mi mujer, a mi hija, lo que hemos formado, y nos ha costado tanto. Creo que perderlo por una infidelidad sería una estupidez.

–¿Te han gustado muchas mujeres durante tu matrimonio?

–Los seres humanos somos animales, uno no puede olvidar que la gente te atrae. Te atraen los olores, el físico. Yo creo que todos somos intrínsecamente infieles, pero la diferencia es que tenemos la cabeza para poner en una balanza lo que podemos perder o ganar en determinados momentos. Admirar la belleza o que te guste físicamente alguien no significa que hay que dar el paso de hacer algo más.

–Hasta esta pandemia tu vida con Angélica tenía mucho viaje y movimiento. Eso ayuda en un matrimonio.

–Creo que la distancia aminora las crisis. Te ves menos. No hay desgaste del roce del día a día.

–¿No se han odiado durante las cuarentenas?

–No, y eso que nos tocó hasta trabajar juntos. Pero teníamos espacios, cada uno hacía lo suyo. Tuvimos la suerte de estar en Vichuquén, lo que nos daba aire. Si hubiese sido en el departamento nos hubiésemos matado. Además, yo soy como borderline TOC.

–¿En qué sentido?

–Para mí las cosas deben tener un orden. Pero uno aprende a transar. Si yo pudiera tener mi clóset ordenado en colores, sería feliz, pero esa no es la vida.

–¿Te terapeas?

–Sí, llevo años de terapia.

–¿Cómo descubriste que eras borderline?

–Cuando era chico pensaba que era ordenado. Y cuando me casé con la Angélica caché que la vida era desordenada y yo la quería ordenada. Pero fue la única forma que yo creciera.

Y sigue: “Me di cuenta de que la falta de control me estaba des- esperando. Y ahora puedo entender que esto de tratar de controlar y ordenar lo externo, es porque yo no tenía un control y orden interno en mi vida. No lo tuve nunca en mi vida”.

Trench BananaRepublic, camiseta Gap, pantalón MO Store y zapatillas Skechers.

–¿Hay responsabilidad de tu papá y mamá en esto?

–Mis repercusiones no fueron inmediatas.

–¿Tu mamá nunca te llevó al psicólogo?

–Una vez, porque tenía problemas de conducta en el colegio. Más grande yo llevé a mi mamá al psicólogo, yo estaba seguro de que ella estaba en una depresión gigantesca, pero ella no lo aceptó.

De hecho, recuerdo que hizo una cosa muy heavy cuando llegó a la psicóloga, le llevó unos dulces, en un gesto que significaba (me lo explicaron después) que ella no solo no necesitaba ayuda, sino que ella iba a darla. Estoy seguro de que mi mamá se murió de pena.

–¿Nunca tuvo otra pareja?

–Jamás. Tuvo pretendientes y ella nada. El amor de su vida fue mi papá.

–Un señor que tenía otra familia, que siempre la tuvo de amante.

–Ella siempre me enseñó que a mi papá debía juzgarlo como papá, no como hombre. Y nunca lo hice.

–¿No sentiste rabia con tu papá?

–No, porque yo le hice caso a mi mamá de no juzgarlo.

–Pero ya eres adulto.

–Mi papá no obligó a mi mamá a que se quedara.

–Algunas mujeres creemos que podemos cambiar esa regla y que, con el tiempo, con amor vamos a conseguir lo que realmente queremos.

–Sí, pero ella se metió con él estando casado.

–¿Juzgaste a tu mamá entonces?

–No, solo le dije que ella tampoco juzgara a mi papá cuando ella aceptó las reglas del juego.

–¿Por qué tu mamá quiso estar con un hombre casado?

–Se enamoró. Ella trató de escaparse, se fue de Chile, pero él la siguió. Le escribió cartas de amor, le mandó tapes de audio, hasta que la siguió y la encontró. Yo fui concebido en Miami. Pero nunca le ofreció separarse, por lo que he leído en las cartas y audios. Es súper fuerte escuchar su voz.

Y viene su reflexión tajante. “Yo siempre traté de ser justo en juzgarlos a los dos”.

–¿No será que tienes un discurso muy políticamente correcto en eso?

–Es que mi papá no le mintió. Y por algo ella abortó dos veces antes que yo naciera, porque él no quería tener más hijos. Y yo nací porque ella le dijo: “si no te puedo tener en mi vida, por lo menos voy a tener un hijo tuyo”.

–A ti no te cuesta ser provocativo en redes sociales o decir lo que piensas, pero cuando se trata de tus papás, justificas lo injustificable.

–Yo no podía hablar de mi mamá mientras ella estuviera viva porque en esta sociedad de mierda la iban a apuntar con el dedo. Ahora entiendo que soy quien soy y tengo mis relaciones como las tengo, por esa historia de vida.

–Que duro haber sido concebido como una estrategia para retener a tu papá.

–Lo supe de más grande y lo terminé de entender cuando fui papá. Para mi mamá lo más importante en su vida era mi papá.

1.Traje y camisa H&M, y zapatillas Skechers. 2. Chaqueta H&M, pantalón GAP y zapatillas Skechers. 3. Chaqueta MO Store, pantalón Wendy Pozo y zapatillas Skechers.

“QUIERO QUE LAURA LO PASE BIEN Y TENGA TODO LO QUE NO TUVE”

Cristián siempre mantuvo una estrecha relación con su papá. Él iba todos los días a su casa a visitarlo. Aunque nunca dejó la relación amorosa con su mamá, con los años descubrieron que había una tercera mujer, a quien su padre veía los jueves: Antonieta.

–O sea tu papá era un…

–Yo no tendría la relación que tengo con la Laura, donde ella es lo más importante de mi vida, si yo no hubiese sentido qué era ser el segundo para mi mamá. El problema es que yo pensaba que eso era normal. Pero con la Laura sentí algo tan heavy, que ahí me di cuenta.

–¿No odiaste a tu mamá?

–No sé si la odié, pero me enojé. Y hoy puedo hablarlo porque es parte de mi vida y me imagino que hay muchas otras personas que están viviendo algo parecido.

–¿Esa realidad de saber que tu papá estaba casado y se iba de vacaciones con tu mamá no te hacía ruido?

–No, porque me decían que eso era normal. Yo iba a la casa de mi papá con su otra señora y estaba con mis hermanos. Ella era como una tía.

–La pelea con tus hermanos ahora de grandes, ¿por qué fue?

–Fue por un tecnicismo en la posesión efectiva de mi papá, donde se dejó fuera a mi mamá y a mí. En esa época yo era un hijo bastardo.

–¿Te sentiste como un hijo bastardo?

–No, porque no lo era. De hecho, con el tiempo me di cuenta de que tuve más tiempo de mi papá que mis hermanos. Fui como un nieto. Pero me dolió lo de la posesión efectiva, porque yo tenía que velar por mi mamá y ella estaba fuera del juego. Y ahí descubrí que mi papá estaba casado con mi mamá.

–¿Qué?

–Murió bígamo.

El doble matrimonio se descubrió con la muerte de su papá, pero fue declarado ilegal. De ahí los conflictos con la posesión efectiva.

–¿Quién era Antonieta?

–Era quien escuchaba a mi papá los jueves y no lo molestaba. Al final del día, la conocí. Me senté a conversar con ella sobre la tumba de mi papá. Yo creo que ni siquiera pasaba algo sexualmente. Ahí encontraba cariño. Obviamente mi papá siempre buscó algo que nunca encontró. Y por eso era un alcohólico.

–¿Por qué crees que no heredaste sus vicios?

–Porque tuve a mi papá. Si yo no lo hubiese tenido probablemente estaría en mi quinto matrimonio y tendría muchos hijos. Se lo debo a mi historia. A veces es, “qué rico que me tocó esa vida terrible, para apreciar lo que verdaderamente quiero en la vida”.

–¿Toda esto que relatas hizo que cedieras o sacrificaras más de la cuenta por tener un buen matrimonio?

–No ha sido un esfuerzo, pero tengo un cuidado mayor por la relación, para que no sea desechable. Vivimos en una sociedad desechable y creo que mi historia sirvió para eso, para cuidar mucho más mi matrimonio y la relación con mi hija.

–¿Será que ser tan buen papá y valorar tanto esa responsabilidad no te hace ahogar a la Laura?

–Lo he pensado, pero no. Le doy harto espacio y se lo incentivo. Le fomento todas sus libertades. Quiero que lo pase bien y tenga todo lo que no tuve.

–¿Como qué?

–A mi papá, porque igual se iba, aunque tenía la delicadeza de esperar que yo me durmiera.

–¿Tu terapia es para tener un mejor juicio de realidad sobre tu historia?

–No. Estoy llegando a los 50, hay una evaluación de dónde uno imaginó llegar y dónde llegó.

Y deriva en la pandemia. “Jamás pensé que estaría donde estoy hoy, en un lugar raro. Llevo un año en pandemia, retirado de hábitos como viajar. Este ritmo de vida estaba pensado para los 70… Pero me obligaron a entrar en pausa y me gustó. Tengo pena de tener que volver a la jungla. Me gustó estar todos los días en familia, ver estudiar a la Laura”.

Camisa MO Store y chaleco gillette Wendy Pozo.

–¿Triunfaste en Los Angeles como querías?

–No aún, pero si fuera pésimo, no hubiese trabajado tanto. Del éxito del que yo entiendo, no todavía. Pero no hablemos como si
ya fue, me quedan millones de cosas por hacer, aún estoy jugando. Me queda tiempo. No puedo decir la hice, porque me queda tiempo y cosas por hacer.

–¿El mercado americano ha sido justo contigo?

–Más que justo. Nadie te da trabajo por ser simpático.

–¿Y Chile?

–No sé. Yo dejé de buscar el reconocimiento aquí. Además, la ley de la vida indica que mientras más lo buscas menos lo encuentras. Hoy tengo el reconocimiento de las personas que quiero.

–¿Tuviste reconocimiento de tus papás?

–Mi papá siempre me empujó a ser más y quizás no me dio el reconocimiento para que yo no me quedara quieto.

–¿Y de tu mamá?

–Mi mamá me lo decía, pero no me lo demostraba. Cuando te dicen que eres lo más importante, pero en la casa hay un solo pedazo de carne, y ese pedazo es solo para el papá… En mi casa el pedazo de carne es para la Laura.

–No puedo creer que no te hayas enojado.

–Me enojé, pero no lo dije.

–Sería raro que no tuvieras un trauma. ¿Dónde está tu rabia?

–A mi papá no le tuve rabia porque optó por algo y fue consecuente con eso. La rabia la sentí más porque si a mi mamá no le gustaban las reglas del juego, ¿por qué no lo dejó? Se lo dije mil veces. Y mis hermanos nunca entendieron por qué su mamá no dejo al papá. Todas las mujeres debieron terminar con él. Mandarlo a la cresta.

De pronto aparecen recuerdos. “Un año nuevo mi papá nos dejó plantado, solos. Jamás se lo perdoné. Y desde entonces que me preocupo con mucho tiempo de organizar esa fecha y de que haya mucha gente. No podría vivir la experiencia de estar solo como esa noche”.

–¿Cuál es la conclusión de tus terapeutas?

–Estoy en un constante trabajo. Ninguna aún.

–¿Y la tuya?

–Soy actor porque necesito ser visto. Tengo que ser bueno en las cosas que hago, porque necesito la validación del resto que no tuve cuando chico. Todo tiene que estar ordenado porque mi infancia fue muy desordenada y es la única forma que tengo de sentir las cosas bajo control. Controlo mi familia y a la gente alrededor mío.

Muestra su celular donde tiene anotada la agenda de su familia en colores, porque necesita saber en qué están en cada momento. Con eso siente que no las va a perder y no volverá a quedar solo.

–Laura es afortunada de tener el papá que tiene.

–Somos el resultado del pasado. Trato de ser mejor papá que mis papás y la Angélica ha sido fundamental en esto y en simplificarme la vida. Ya juzgaré a mis papás. Aún no llego a ese punto. Algún día lo haré.

 

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Portada 
Fotos y dirección creativa Gabriel Schkolnick
Producción Gabriela Munizaga
Estilismo Andrés Fernández
Maquillaje y pelo Catalina Montes
Agradecimientos Zapatillas Skechers

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