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Luis Miguel: El mismo de ayer

Por Vero Marinao | 19 abril 2020

¡Felices 50 años Sol de México!

Su capacidad vocal e interpretativa –superior a la de cantantes de su generación como Ricky Martin o Enrique Iglesias– ha sido un arma de doble filo. Aferrado a esa cualidad prodigiosa, no le interesa innovar en estilos que no sean baladas románticas y se niega a cantar en inglés para abrirse a otros mercados. Hoy, 19 de abril, cumple 50 años sin grandes novedades en su repertorio, pero con el apoyo incondicional de sus fans.

El tema ya se ha convertido en un chiste. Dicen que, entre las profesiones más peligrosas del mundo, está la de domador de leones, doble de películas, operario de plantas nucleares y sonidista de Luis Miguel. Sus regaños a los técnicos y músicos que lo acompañan sobre el escenario ya son recurrentes. El año pasado, incluso, en uno de sus conciertos se molestó tanto, que no solo hizo gestos de furia a su ingeniero en sonido; también lo golpeó.

El artista mexicano, perfeccionista en extremo, estrena zapatos italianos hechos a la medida en cada recital. Si repara en ese detalle estético, no es difícil imaginar cómo supervisa todos los pormenores antes de sus presentaciones, especialmente el sonido (lo que no justifica su reacción violenta, por supuesto). Siempre ha sido minucioso, pero más todavía desde que sufre de tinnitus, una enfermedad que provoca ruidos y zumbidos en los oídos. La afección, sostienen algunos, podría dejarlo sordo a futuro y poner fin a una carrera que comenzó en 1981, cuando tenía 11 años de edad.

Desde la primera vez que apareció en televisión, cuando cantó magistralmente Malagueña Salerosa, la crítica especializada puso sus ojos en él, sobre todo por su calidad vocal e interpretativa. A él no le gusta mucho recordar su debut en el cine con Ya Nunca Más, pero, al revisar su carrera, es imposible obviar ese trabajo, al menos en términos musicales porque cinematográficamente dejaba harto que desear. En esa película sorprende con una afinación perfecta y una gran calidad interpretativa, especialmente en canciones como Mamá (disponible en Youtube).

“Por generación, Luis Miguel coincide con la edad de los astros pop latinos iniciada en los años 80 y compartida con Chayanne y Ricky Martin. De los tres siempre fue el más destacado, al menos en dos aspectos: el de las canciones que le hacían y el de la interpretación y la calidad vocal. De manera que, más allá de lo mucho que sí hay de descartable en su repertorio inicial infantil, ya desde 1988 se ha mantenido como un referente pop global considerable. Sobre lo primero, el repertorio, en especial a partir de discos como Busca a una Mujer (1988) y 20 años (1990), Luis Miguel se hizo producir por el compositor español Juan Carlos Calderón, quien le escribió cumbres de la balada como La Incondicional, Fría como el Viento, Culpable o no, Entrégate, Tengo Todo Excepto a Ti y Más allá de Todo, y luego, su trabajo con Manzanero arrojó más hitos como Por Debajo de la Mesa (1997); todos esos son parte de los mejores argumentos para demostrar la solidez de su producto. Y en cuanto a la calidad vocal, esa ha sido justamente su prioridad; no se ha preocupado de explotar otros rubros como las canciones rítmicas latinas, las coreografías, el mercado angloparlante y la conversión a géneros de moda como el reggaetón, que es todo lo que han hecho los demás cantantes de su liga. Ese enfoque constante en su especialidad, que son las baladas melódicas, se ha mantenido consistente en el buen nivel de su interpretación, y, más allá de altibajos en alguna que otra gira puntual, ha sido un sello de calidad en el estilo de Luis Miguel”, dice el crítico de música David Ponce.

Claudio Vergara, editor de Espectáculos de La Tercera y también crítico musical, coincide en la apreciación. “La etapa con Juan Carlos Calderón es clave en su carrera. En Fría como el Viento, La Incondicional, Entrégate y Tengo Todo Excepto a Ti, los grandes éxitos de fines de los 80 y principios de los 90, Luis Miguel da cuenta de un talento vocal muy superior, gana en expresividad, en solidez, en impronta, en textura. Calderón le escribía canciones mucho más sofisticadas, canciones que lo exigían mucho más, ancladas en la balada, en lo dramático y en lo romántico, pero donde su voz se tenía que lucir. Después vino la etapa de Romances donde mostró una estampa más romántica, la de un cantante más tradicional”, dice. Y agrega: “Me parece que hay una fase interesante de Luis Miguel en los 90, donde él hace un guiño y un giro a la música más dance, un poco más bailable, con temas como Suave o No Culpes a la Noche, que es una canción basada en un tema de Los Jackson Five. En esta etapa lo hizo bastante bien, demostró su nuevamente su capacidad vocal y de interpretar distintos géneros”.

Como explica Vergara, eso sí, aparte de esos coqueteos con ritmos bailables, Luis Miguel no ha diversificado su carrera. “Yo diría que la gran kriptonita de Luis Miguel es justamente su gran capacidad de interpretar baladas de distinta índole. A Luis Miguel lo fue amarrando a un tipo de canción de la que es muy difícil que se pueda restar, sobre todo porque él mismo no ha querido restarse. Es un tipo que se ha resistido durante décadas a cantar en inglés, no ha querido incursionar en ritmos muy distintos a los que él ya hace, a diferencia de Chayanne, de Ricky Martin, y a tantos otros que sí han dado saltos que pueden ser un poco forzados, sobre todo ahora último, vinculados al reggaetón. Luis Miguel se ha que dado en lo que él sabe hacer, apoyado por las fanáticas que, de alguna manera, valoran cierto conservadurismo, cierto apego a las reglas, a lo que ya conocemos. Uno le puede criticar, desde el punto de vista creativo, que no ha dado un salto, no ha innovado, pero me parece que la gran fortaleza interpretativa de Luis Miguel ha sido su gran plus (…) Sigue pegado a formas de cantar muy propias del siglo XX que tienen que ver con la canción tradicional mexicana, con el bolero, con formas bien dramáticas de cantar, con un trabajo vocal muy disciplinado, muy depurado, donde hay poco pie para la improvisación, para fórmulas distintas. Eso le está pasando la cuenta en términos creativos; hace mucho que Luis Miguel no tiene un éxito real de un single, un hit”.

Es cierto, hace mucho que Luis Miguel no se posiciona con un nuevo hit, sin embargo, su vigencia se ha consolidado gracias a la serie de Netflix que repasa su vida, una gran sorpresa, porque el Sol de México siempre fue reticente a hablar de su vida privada (de hecho, da muy pocas entrevistas). El artista aprobó los contenidos de esta propuesta que protagoniza y produce Diego Boneta y expuso con detalles un secreto a voces: que su padre, Luisito Rey, era un tipo abusivo que se aprovechó descaradamente de su talento. Luis Miguel, la serie se convirtió en un fenómeno, surgieron poleras con la frase más empática al sufrimiento de Luis Miguel; decían “Te odio, Luisito Rey” y se vendieron como pan caliente. Además, por primera vez, Luis Miguel dio luces sobre la misteriosa desaparición de su madre, Marcela Basteri.

Este 2020 se estrenará una nueva temporada que, además de Boneta, contará con el actor Fernando Colunga (54 años) como protagonista. En esta segunda parte se mostrarán sus problemas económicos, sus excesos con el alcohol, y sus romances con Mariah Carey y Sofía Vergara, entre otras.

En nuevos 20 capítulos. No se sabe si abordará su enfermedad auditiva o los exabruptos con sus sonidistas, pero lo cierto es que nuevamente se acercará a sus fans y también a quienes no han seguido su carrera, pero sí se interesaron en su historia más íntima. La serie también confirma lo que opinan los críticos de música, que, aunque su vida personal ha sido un tobogán de transformaciones, en lo musical Luis Miguel sigue siendo el mismo de ayer.     

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