Las corbatas en la moda femenina se han vuelto una tendencia atemporal. Así como han sido protagonistas en alguna temporada de Emily in Paris, o eternamente bien usadas por la fallecida Diane Keaton, este accesorio se ha ganado un espacio que no tiene intención de dejar. Y Ximena Rincón se ha rendido a su encanto.
Hace tiempo las corbatas salieron del armario masculino para convertirse en un accesorio muy versátil cuando se trata de las mujeres. Y así como se puede interpretar como una simple tendencia, los expertos también hablan de su relación con el liderazgo y el empoderamiento.

La reina Letizia y la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, por ejemplo, son algunas de las mujeres en las altas esferas del poder que han optado por las corbatas en alguno de sus looks de eventos oficiales.
Ambas eligieron un traje masculino con raya diplomática para combinar con la corbata. La monarca española lució un pañuelo anudado como una cortaba, conocido como lazo lavallière. “Dando un giro moderno a este estilismo clásico de sastrería”, destacó Hola.

De acuerdo a la historia, la corbata podría tener su origen precisamente en los pañuelos anudados al cuello que llevaban los mercenarios croatas en el siglo XVII. Así como lo llevó Letizia y como se lo vimos a Ximena Rincón en la presentación de gabinete del Presidente José Antonio Kast, quien ejercerá como Ministra de Energía.

Es un hecho que la combinación chaqueta y corbata para las mujeres está de vuelta… o quizás nunca se fue. Para algunos, se trata de una simple tendencia, mientras que para otros es toda una declaración de poder y autoridad. Y es que no por nada este básico masculino se vuelve más llamativo cuando lo llevan las mujeres.
La Dra. Gaby Harris, socióloga especializada en cultura de la moda y profesora de la Universidad Metropolitana de Manchester, coincide en que la tendencia tiene influencia política y la vincula con la era de líderes masculinos dominantes, como el presidente Donald Trump. “Las chaquetas y las corbatas han sido durante mucho tiempo símbolos de la clase poderosa; nos referimos a los trabajadores de cuello blanco”, explicó Harris a la BBC. “Con el tiempo, este estilo se ha asociado con la dominación. Las mujeres que adoptan este look se alinean con una expresión de poder tradicionalmente masculina, en una época en la que líderes fuertes y machistas ocupan cargos públicos”.

Harris también atribuye esta tendencia al sello personal. “Valoramos mucho a las personas como marcas, por lo que llevar chaqueta y corbata tiene sentido porque es un símbolo de autoridad y competencia. Al llevar corbata y chaqueta en una alfombra roja, las celebridades se proyectan como líderes y directores ejecutivos”.
Más allá de la política, en las pasarelas, los diseñadores están reinventando el look y en las distintas Semanas de la Moda se pudo ver blazers de cuero oversize, combinados con corbatas de satén y camisas a medida, corbatas con estampados clásicos con chaquetas de patchwork estructuradas, e incluso a modo de cinturón.

Pero la tendencia no se limita a la pasarela. En los últimos premios Grammy vimos a la Gen Z apostando por ella, como Sabrina Carpenter y su look Dolce & Gabbana o Billie Eilish. Por su parte, Nicole Kidman se ha rendido ante el look de la corbata, así como también Rihanna y Bella Hadid.
Si bien hay quienes lo vinculan con poder y sello personal, lo cierto es que las generaciones más jóvenes lo ven como algo nuevo a experimentar, precisamente porque en muchos casos no vivirán la sensación de ir a la oficina de traje y corbata, precisamente post pandemia. Las reglas cambiaron, la moda también y para algunos expertos vestirse con aires masculinos simplemente es una forma de diversión.