Uma Thurman construyó una carrera de primer nivel en Hollywood sin establecerse nunca en Los Ángeles. En una reciente entrevista con InStyle, la actriz reconoció que esa decisión pudo haber limitado su integración en la industria cinematográfica.
Pese a consolidarse como una de las figuras más reconocidas del cine, especialmente tras su papel en Kill Bill, Thurman optó por mantener su vida en Nueva York. Según explicó, siempre sintió que mudarse a Los Ángeles era una alternativa válida, pero las circunstancias personales terminaron inclinando la balanza.
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“De hecho, siempre desee haberme mudado a Los Ángeles”, admitió durante la conversación. En ese mismo contexto, relató que incluso llegó a arrendar un departamento en la ciudad mientras trabajaba de forma constante en California. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado: poco después de firmar el contrato, quedó embarazada de su hija.
A partir de ese momento, la actriz priorizó su vida familiar por sobre una eventual instalación en la capital del entretenimiento. Esa decisión, aunque práctica, implicó ciertas consecuencias en su desarrollo profesional.
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Thurman reconoció que no haber vivido en Los Ángeles impactó su relación con el entorno laboral. En sus palabras, nunca logró integrarse plenamente a la comunidad de su propia profesión, algo que hoy considera una oportunidad perdida.
En lugar de construir vínculos dentro de la industria, encontró su sentido de pertenencia en espacios cotidianos. La actriz recordó que su comunidad estuvo más ligada a la vida diaria como madre, compartiendo con otras mujeres en instancias escolares en Nueva York. Aunque valora esa experiencia, admite que le habría gustado vivir también ese capítulo profesional en Hollywood.
Pese a ello, dejó en claro que no se detiene en escenarios hipotéticos. “Creo que la decisión de ser feliz es algo que uno debe tomar, independientemente de las circunstancias“, afirmó.
En el plano personal, Thurman estuvo casada con el actor Ethan Hawke, a quien conoció durante el rodaje de Gattaca en 1997. La pareja contrajo matrimonio en 1998 y, tras varios años de separación, formalizó su divorcio en 2005. Tienen dos hijos en común, Maya y Levon.
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Tras la ruptura, ambos continuaron con nuevas relaciones. Hawke se casó en 2008 con Ryan Shawhughes, con quien tiene dos hijas. Por su parte, Thurman mantuvo una relación intermitente con Arpad Busson, con quien tuvo a su hija Luna en 2012.
En los últimos años, la actriz ha mantenido una presencia selectiva en el cine y la televisión, enfocándose en proyectos puntuales dentro de la industria audiovisual.