La nueva campaña busca gestionar activamente dentro de los gimnasios: cómo se comparten los espacios, cómo se relacionan las personas y cómo se reconoce el rol de quienes hacen posible la experiencia día a día, entre otras cosas.
Un gimnasio no es solo un espacio de entrenamiento físico, sino también un espacio social donde conviven distintas realidades, historias y objetivos. Es un lugar donde las personas no solo buscan mejorar su condición física, sino también sentirse parte de una comunidad. Por eso, así como se entrena el cuerpo, también se debe entrenar la forma en que convivimos.
“Es en este contexto que nace la campaña “El respeto también se entrena”, que surge en el marco de la Ley Karin, pero que va mucho más allá del cumplimiento normativo. Su propósito es instalar el respeto como un pilar fundamental de la experiencia en todas nuestras sedes, transformándolo en un comportamiento cotidiano, visible y compartido” explica César Mendoza, gerente de marketing de Sportlife.
Este enfoque implica gestionar activamente la cultura dentro de los gimnasios: cómo se comparten los espacios, cómo se relacionan las personas, cómo se valora la diversidad de cuerpos, niveles y procesos, y cómo se reconoce el rol de quienes hacen posible la experiencia día a día. Porque un buen entrenamiento no solo se mide en resultados físicos, sino también en la calidad del entorno en el que ocurre.
“Como parte de esta evolución, Sportlife también transforma la forma en que comunica sus normas, pasando de un enfoque tradicional y restrictivo a uno basado en identidad, bajo el concepto ‘Así se entrena en Sportlife’. De esta manera, las personas no solo siguen reglas: sino que adoptan comportamientos cuando se sienten parte de una comunidad con valores claros“, enfatiza Mendoza.
La campaña ha sido desarrollada junto a deportistas, embajadores, influencers y equipos internos, lo que permite que el mensaje no solo se comunique, sino que se viva en la práctica. Esta coherencia es clave para fortalecer la credibilidad y construir una cultura sostenible en el tiempo.
En una industria donde muchas variables tienden a estandarizarse, equipamiento, infraestructura y servicios, la verdadera diferenciación está en la cultura: en cómo se siente entrenar en un lugar. En ese sentido, el respeto, la inclusión y el buen trato dejan de ser valores declarativos para convertirse en parte del entrenamiento diario.
La industria del fitness está evolucionando. Hoy, entrenar no es solo mejorar el rendimiento físico, sino también elegir el entorno, la comunidad y la experiencia que acompañan ese proceso.
En este nuevo escenario, “El respeto también se entrena” propone un estándar distinto: uno donde el entrenamiento no termina en el cuerpo, sino que se extiende a la forma en que convivimos, nos cuidamos y nos relacionamos finaliza el gerente de marketing de Sportlife.