La primera “Pregunta del pueblo” le tocó a Raquel Argandoña, donde fue consultada directamente sobre el estado de su vínculo con Félix Ureta. Sin titubear, la animadora confirmó que la relación sigue en pie tras casi ocho años con quiebres intermedios.
“Estoy en la mejor etapa de mi vida personal, profesional y sentimental”, confesó, revelando además la particular dinámica de convivencia que mantienen. “Puertas afuera. Yo hago mi check-in o él hace el check-in los días jueves y el check-out lo hacemos como a las 4 de la tarde del domingo”, agregó.
Sobre la diferencia de 17 años de edad, fue enfática, “No hay queja y paso al pizarrón siempre”.
La panelista también sorprendió al revelar que su pareja le leyó una “cartilla” de 14 puntos con aspectos a mejorar para retomar la relación.
“En 11 él tenía razón, pero hay tres que no”, reconoció, defendiendo que es trabajólica para no ser una carga para sus hijos, además de admitir su carácter egocéntrico y su faceta ahorrativa.
Por su parte, Argandoña expuso sus propias exigencias, como tener acceso total al teléfono de su pareja y prohibirle interacciones comprometedoras en redes sociales. “Si le dicen ‘mijito rico’, él no puede poner ningún monito, ni corazón, ni un fuego”, sostuvo. A ello sumó sus reconocidas manías de orden y limpieza compartidas, advirtiendo entre risas que en su casa “está prohibido dormir con pijama”.
Hacia el cierre de la conversación, Raquel recordó los inicios del romance —el cual tardó tres meses en concretarse tras conocerse por redes sociales— y descartó de plano la opción de un nuevo matrimonio. Asimismo, aprovechó de echar por tierra los trascendidos de prensa sobre un eventual embarazo en su familia.
“Si la primera fuente no me lo afirmó, es falso”, zanjó al descartar que su hijo Nano Calderón la vaya a convertir en abuela, rematando que a sus casi 69 años prefiere disfrutar su día a día antes que quedarse al cuidado de nietos.