Revista Velvet | Por qué los sofocos e insomnio son más intensos en la perimenopausia
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Por qué los sofocos e insomnio son más intensos en la perimenopausia

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Por qué los sofocos e insomnio son más intensos en la perimenopausia

POR equipo velvet | 29 septiembre 2026

Este periodo de transición natural que ocurre antes de la menopausia, se caracteriza por cambios hormonales y periodos menstruales irregulares, pero también por sofocos e insomnio.

Si bien pareciera que tu cuerpo va en sentido contrario al tuyo, lo cierto es que esto no dura eternamente. Es simplemente la particular forma que tiene la menopausia de hacerse presente.

Prácticamente de un día para otro tu cuerpo se ve envuelto en un caos. Sofocos repentinos e infernales que cuando se anuncian de noche pueden llevarte a despertarte completamente mojada. Sin embargo, al día siguiente duermes toda la noche. O bien, no hay sofocos, pero te despiertas continuamente, sin poder lograr un sueño reparador.

Lo mismo ocurre con el estado de ánimo. Un día estás triste, al otro feliz y luego estás dispuesta a todo, pero antes pasas por un día en apatía total. Lo mismo que ocurre con las últimas menstruaciones, casi nulas o en exceso.

De acuerdo a los expertos, es muy normal sentir que no te reconoces. Y es que hay una explicación científica para esto, no te lo inventaste. Así son los locos años de la perimenopausia. Pero la buena noticia es que no dura para siempre.

La independencia de las hormonas

Si hay algo en lo que coinciden los expertos es que no se trata de mujeres volviéndose locas, sino que tiene nombre, causa y solución: perimenopausia.

Lo que ocurre es que la caída de estrógenos, no sucede despacito o de forma gradual, totalmente contraria a una retirada ordenada. El ovario trabaja por años como un reloj y en cierto momento decide comenzar a trabajar mal antes de jubilarse. Y es precisamente este periodo el que se llama perimenopausia.

Es precisamente esa nueva “forma” de trabajar en que se retira el ovario la que genera oscilaciones importantes en los niveles de estrógenos, las  que, a su vez, son responsables de esa montaña rusa de síntomas. Y es que nuestro cuerpo tiene receptores de estrógenos en todo el organismo, por lo que cualquier alteración de estos afecta a todos nuestros sistemas.

Y ojo, que esta forma variable de funcionar del ovario, también hace difícil para los doctores diagnosticar lo que está ocurriendo.

Cada día es un nuevo día

Si hay algo que caracteriza a la perimenopausia es esta aventura de síntomas que cambian según el día. Tan nuevos como imprevisibles, pueden llevar a las mujeres a una pesadilla de sofocos, noches de insomnio y variabilidad emocional.

Los cambios de ánimo, la irritabilidad, la tristeza, los sofocos, no significan que las hormonas estén funcionando mal, sino que es parte de su funcionamiento. Por lo mismo, hay síntomas que veremos en la transición a la menopausia que luego no son tan frecuentes. Es más, suceden con más intensidad en la perimenopausia porque las hormonas ahí están fluctuando. Luego, con la menopausia se regulan y estabilizan.

Los sofocos desaparecerán

Dolores articulares, dificultad para mantener el sueño de forma continua y los sofocos son los síntomas más intensos durante esta transición.

Eso sí, los expertos rescatan que no todas las mujeres tienen sofocos, pero alrededor del 80% los padece. Además, es habitual notar sequedad vaginal, incluso teniendo aún la regla. Esto ocurre porque la piel es muy sensible a los cambios hormonales.

La mayoría de estos síntomas que irrumpen con intensidad variable, como sofocos o insomnio, tienden a ceder en la menopausia. Son como los cambios que experimentamos en la pubertad. Luego de algunos años inestables, se vuelve al equilibrio. En el caso de los sofocos, los estudios sugieren que duran unos 7 años antes de bajar de incidencia o desaparecer.

Ahora bien, que no duren para siempre no significa que debas dejarlos ser. Y es que cuando los síntomas afectan la calidad de vida, se debe tomar cartas en el asunto. Hay que consultarlo con el ginecólogo y analizar la opción de comenzar una terapia hormonal, incluso antes de entrar de lleno a la menopausia.

Lo que sí hay que tener claro es que no hay una sola receta que funciona para todas, cada mujer es diferente. Pero lo que sí es real, es que la medicina ya tiene herramientas para ayudar a convivir con estas fluctuaciones hormonales.

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