No tienes por qué renuncia a las plantas si sientes que no tienes la luz que deberías para mantenerlas. Y es que hay ciertos tipos que toleran bajos niveles de luz natural y pueden dar vida a esos rincones que amas.
Así como tienes un rincón donde no entra el sol, hay una planta que se acomodaría a ese espacio perfectamente. Tener poca luz natural no significa vivir sin plantas, sino encontrar las correctas. Aquí te decimos cuáles elegir y cómo cuidarlas.
Hay plantas que por sus características pueden adaptarse mucho mejor que otras a interiores donde el sol no llega directamente.
Su origen suele ser de aquellas zonas tropicales donde crecen debajo de árboles de mayor tamaño y, por ende, reciben una iluminación filtrada. De ahí que se adapten mejor a esos rincones sin tanta luz natural. Y es que poca luz, no significa ausencia de esta, porque todas las plantas necesitan luz para la fotosíntesis.

Esta es probablemente una de las plantas más resistentes para interiores. Esto, porque tolera niveles bajos de iluminación y requiere pocos cuidados.
Además, sus hojas verticales ocupan poco espacio, por lo que es ideal para esquinas o recibidores.
Ahora bien, aunque puede sobrevivir con poca luz, crecerá más lento y probablemente desarrollará menos brotes que en un lugar con más luz.

La zamioculca es otra aliada de los ambientes poco luminosos. Sus hojas gruesas y brillantes almacenan agua, lo que les permite soportar períodos bastante largos sin ser regadas. Y pueden adaptarse a ambientes alejados de una ventana, siempre y cuando, exista algo de iluminación natural durante el día.
Sin embargo, no se debe regar demasiado, ya que mientras menos luz recibe la planta, más lento utiliza el agua, por lo que el riego debe ser más esporádico.

Un clásico agradecido y con una ventaja extra. Como crece de forma colgante no necesita superficie de apoyo. Puede ponerse sobre una repisa, estante o un mueble alto y dejar que sus hojas caigan.

La aglaonema es una planta frondosa para un ambiente sin demasiada luz.
Si buscas una planta que llene espacios, pero no ocupe espacios, es esta.
Eso sí, las variedades más verdes suelen adaptarse mejor a condiciones de poca luz que aquellas con grandes sectores blancos, rosas o rojizos.

La aspidistra tolera sombra, cambios de temperatura y requiere de cuidados bastante básicos.
Además, sus hojas grandes, alargadas y muy verdes, son una buena opción si quieres volumen.

Muchas variedades de philodendron se adaptan bien a la luz indirecta y pueden tolerar ambientes menos luminosos.
Los de hojas verdes suelen ser más adecuados para estas condiciones que las variedades con grandes zonas claras o las que presentan hojas con muchos colores.
Además, existen variedades trepadoras, colgantes y de porte más compacto, lo que permite elegirlas según el espacio disponible.

Aquí tenemos otros de los clásicos, también conocido como el lirio de la paz.
Sin embargo, si bien tolera menos iluminación, puede conservar su follaje, pero quizás no florezca tanto como en un lugar con más luz.

Son una buena alternativa cuando quieres una planta de mayor altura para acompañar un sillón, ocupar una esquina o generar esa idea de verticalidad en algún lugar.
Si bien toleran luz indirecta baja, crecen mejor mientras reciban más luz.
La iluminación no se debe medir según nuestra percepción. Esto, porque nuestros ojos se adaptan rápidamente a los ambientes oscuros, sin embargo, es algo que no pasa con las plantas.
Una regla muy práctica es que si durante el día podemos movernos por ese ambiente sin tener que encender luces y hay una entrada de luz natural, podemos probar con estas plantas que toleran baja iluminación.
Y, por último, la importancia de la distancia a la ventana. Una planta que se encuentra a varios metros, recibe menos cantidad de luz que otra ubicada cerca de la ventana.